La educación: la llave para achicar brechas

Por Dolores Gandulfo*

El distanciamiento social es la única herramienta que tuvieron los Estados para controlar, de alguna manera, la pandemia por la enfermedad del coronavirus. En este contexto, una de las primeras medidas adoptadas en el mundo fue la suspensión de clases. Para el 26 de marzo, a nivel global 1.370 millones de alumnos -el 80 % de la población estudiantil- se vieron afectados, y en América Latina más de 175 millones de estudiantes, es decir, el 95% de la población estudiantil, según datos de las Naciones Unidas. En Argentina se declaró la Emergencia Sanitaria el 12 de marzo y cuatro días después se suspendieron las clases, una semana antes que se declaraba el aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO).

Junto con las políticas de aislamiento social se implementaron políticas públicas y acciones destinadas a mitigar las consecuencias de las mismas. Sin embargo, en materia de educación, las políticas que tomaron los gobiernos resultan insuficientes para compensar el rol que tiene la escuela como actor social. La consecuencia más evidente es la interrupción del aprendizaje, pero además debemos tener en cuenta que la falta de clases presenciales también significó que los alumnos dejaran de percibir la alimentación escolar, obligando a reconvertir dichos programas en viandas para llevar y ser consumidas en casa. Al mismo tiempo, en el contexto de cuarentena, la familia se vuelve central para la comunidad de aprendizaje, dejando también en evidencia la desigualdad de oportunidades que se profundiza cuando existe una gran distancia social y cultural entre la “escuela” y la “casa”. Este es un gran desafío sobretodo para las poblaciones menos favorecidas y donde la brecha digital está generando una catástrofe educativa.

La Agenda 2030 de Naciones Unidas plantea como ODS4 “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, y promover las oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”. Promover la igualdad de oportunidades tiene que ver también con el acceso a los servicios básicos, una buena alimentación y una vivienda digna.

Desde un análisis en perspectiva comparada las políticas adoptadas por los países de América Latina en materia de educación mostraron similitudes en cuanto a la suspensión de clases pero difieren en cuanto a las estrategias para la continuidad educativa. El gobierno en Argentina, por ejemplo, implementó la plataforma “Seguimos Educando” donde se presentan recursos pedagógicos organizados por nivel educativo para acompañar las medidas adoptadas por el Ministerio de Educación. El “Plan Ceibal” en Uruguay, “Televisión Educativa” en México, “Aprendo en Línea” en Chile, “Aprender Digital” en Colombia, son otras plataformas puestas al servicio de la comunidad educativa.

Por supuesto, a pesar de los esfuerzos emprendidos el hecho de que no se pueda garantizar la conectividad en el 100% de los hogares latinoamericanos hace que estas estrategias sigan reforzando desigualdades.

En América Latina hay una proyección de la penetración de internet del 78% para este año. Sin embargo, en países como Bolivia, El Salvador y Honduras la conectividad oscila entre el 39 y 58% de territorio, llegando inclusive a dar por terminado el ciclo escolar 2020 por esta razón, como es el caso de Bolivia. Decisión que llevó a la oficina de Naciones Unidas del país andino, así como a la Defensoría del Pueblo, a instar al Gobierno interino de Jeanine Áñez a rever su decisión considerando que la educación es un derecho fundamental que debe ser garantizado a todos los niños, niñas y adolescentes de manera inclusiva y sin ningún tipo de discriminación.

Claramente el gobierno de Áñez debería haber extremado los esfuerzos para garantizar la continuidad de la educación en igualdad de condiciones, en un país donde las y los educadores pueden hacer la gran diferencia en la resiliencia de las familias frente a esta emergencia.

Mejores oportunidades han llevado aquellos gobiernos que avanzaron con opciones educativas de menor tecnología, como la televisión o la radio, para mejorar el acceso remoto a la educación por parte de las familias sin conectividad. Las propuestas que el Ministerio de Educación de Argentina ha desplegado a través de la TV Pública, Canal Encuentro y Paka Paka han ido en ese sentido.

Sin embargo, todavía hay muchos desafíos por delante, y deben ser abordados con profundidad y en clave de derechos.

En Argentina, según datos oficiales, menos de la mitad de los hogares cuentan con acceso fijo de Internet de buena calidad en la señal, 3 de cada 10 de hogares no tiene acceso fijo a Internet: 27% accede solo por celular y 3% no tiene internet de ningún tipo. El 53% no cuenta con una computadora liberada para uso educativo. Además, el piso tecnológico de los hogares que asisten a escuelas del sector privado duplica al de los que asisten al sector estatal.

También es interesante observar el rol de las mujeres en la educación de las y los hijos, en Argentina 9 de cada 10 adultos/as que asumieron el rol de acompañamiento en la continuidad pedagógica son mujeres; este dato refuerza el argumento acerca de la feminización de las tareas del cuidado, como reproductor de la desigualdad de género en la sociedad.

La nueva normalidad es un gran reto, teniendo en cuenta que la infraestructura edilicia no siempre es la mejor, de manera que garantizar el distanciamiento social y las condiciones básicas como el acceso al agua para sanitizarse serán grandes desafíos en la convivencia con el virus. También las condiciones sociales y económicas que ha dejado la Pandemia harán que muchos estudiantes no vuelvan a clases, lo cual va a requerir de un Estado y una Escuela Pública presente y fortalecida.

Al mes de agosto 2020 hay 1.058.824.335 alumnos matriculados, aún afectados por el cierre de escuelas en el mundo. En América Latina, epicentro actual de la pandemia y la región más desigual del mundo, países como Nicaragua, Ecuador y Uruguay son los únicos que tienen las escuelas abiertas en la totalidad del territorio. Mientras otros países empiezan a planificar retornar a la normalidad en la parcialidad de sus territorios, como es el caso de la Argentina dónde las provincias de San Juan, Catamarca y Formosa regresaron a las clases presenciales, y dependiendo su continuidad de que no ascienda el número de contagios por los recientes re brotes en las provincias. Mientras que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el regreso a las aulas para los sectores vulnerados anunciado por Horacio Rodríguez Larreta generó polémicas en toda la comunidad educativa dadas las condiciones epidemiológicas en las que se encuentra el distrito.

Es clave pensar el futuro de la educación como la herramienta fundamental para achicar las brechas de desigualdades. Ese es el desafío de los países de nuestra región y de sus dirigentes de convertir a nuestras sociedades en más igualitarias.

* Directora del Observatorio Electoral de la Conferencia Permanente de América Latina y el Caribe (COPPPAL), Directora Ejecutiva de Política Institucional de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires y Profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad del Salvador.

Fuente:

https://www.ambito.com/opiniones/educacion/la-la-llave-achicar-brechas-n5128018

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La educación: la llave para achicar brechas – Sarraute Educación María Magdalena

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