La Lira Chilena

La Lira Chilena (1898-1907) fue una publicación periódica santiaguina que circuló semanalmente durante casi diez años, convirtiéndose quizás en la más estable y duradera de la transición al siglo XX. En un comienzo, su tiraje solo sumaba un par de miles de ejemplares, el cual con el tiempo se incrementó hasta los 30 mil. Su formato y materialidad fueron variando a lo largo del tiempo, adecuándose a las modas del momento y al éxito de su circulación.

La revista, dirigida por Samuel Fernández Montalva, estaba orientada a un selecto público de la élite urbana, quienes encontraban en sus páginas las novedades culturales y políticas del medio chileno e internacional. A través de los años, la línea editorial de La Lira Chilena fue desplazándose desde un espíritu más bien localista, manifiesto en recados, dedicatorias, consejos y lecciones de cultura (básicamente francesa e inglesa), hacia un contenido misceláneo y generalmente anónimo, estructurado en segmentos temáticos fijos. A partir de 1906, la revista contó con secciones literariafemenina, humorística, agrícola e infantil, las que apuntaban a satisfacer los intereses de un amplio espectro de lectores.

Pese a ello, la vocación fundamental de la revista continuó siendo el fomento y la difusión de la creación literaria. Sus páginas actuaron como vitrina para el trabajo de grandes autores extranjeros –Rubén Darío, Manuel Gutiérrez Nájera, Leopoldo Lugones y Guy de Maupassant, entre otros- y nacionales, como Augusto Thomson -más tarde conocido como Augusto D’Halmar-, Carlos Pezoa Véliz, Manuel Magallanes Moure y Carlos Silva Vildósola.

La revista también incluyó comentarios sobre la actualidad de las artes plásticas en Chile y Europa, así como agudos ensayos sociopolíticos, entre los cuales destaca la pluma de Pedro Pablo Figueroa, quien además fue director de redacción de este medio en 1902.

En el ámbito gráfico, puede considerarse a La Lira Chilena como una publicación pionera, por las litografías en color realizadas por expertos, por su papel satinado y por el talento y profesionalismo de sus redactores artísticos y dibujantes. Entre ellos figuran algunos de los más destacados nombres de la ilustración editorial del novecientos, como Luis Fernando Rojas, Emilio DupréAlejandro Fauré, Luis E. Gutiérrez, E. del Prado, Poli, R. Maulon, Punch y Pierrot, entre otros. En virtud de ello, sus cientos de páginas ilustradas resultan la mejor muestra para poner en valor este trabajo. A ellas se suman las decenas de fotografías que documentaban distintos lugares de Chile y el mundo, y los retratos de personajes célebres.

La Lira Chilena -revista cuyo nombre motivó, en son de parodia, el de la Lira Popular (Ellena, E. y A. Zamora. “Sobre el grabado popular chileno”, p. 48-52)- se constituye hoy como un documento histórico de enorme valor para referirse a la cultura de la élite chilena del novecientos, además de proporcionar un copioso archivo visual sobre las circunstancias y protagonistas de la época.

Fuente del articulo: http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-31514.html

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La Lira Chilena – Sarraute Educación María Magdalena

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