El nacimiento del teatro nacional Dramaturgia chilena (1900-1950)

Por http://www.memoriachilena.gob.cl

En las últimas décadas del siglo XIX, la actividad teatral chilena estaba reducida a las presentaciones de grupos extranjeros. Sólo a comienzos del siglo XX, el teatro chileno sufrió un importante cambio. Sin desconocer su larga data en la cultura nacional, fue a partir de la primera década del siglo recién pasado que comenzó a perfilarse con un marcado acento nacional. Armando Moock (1894-1942) fue el autor más representativo de la creación teatral en ese período.

Este fenómeno se reflejó en dos ámbitos de la creación nacional. El primero, corresponde a la explosiva aparición de dramaturgos nacionales a partir de 1910. El segundo, al considerable incremento de montajes de compañías teatrales con actores, directores y técnicos chilenos. De esta forma, aproximadamente en 1917, los grupos teatrales chilenos prescindieron de las producciones extranjeras y se profesionalizaron. Se desarrolló el “Teatro Obrero” en las oficinas salitreras, fenómeno impulsado, principalmente, por Luis Emilio Recabarren. La producción teatral en esta época fue de corte realista y costumbrista.

La elección de Arturo Alessandri, en 1920, postuló el surgimiento de una nueva sociedad. El nacimiento del teatro chileno compartió el mismo sello. Figuras como Germán Luco Cruchaga, autor de La viuda de Apablaza (1928) y principal exponente del naturalismo criollista, y Antonio Acevedo Hernández, autor de Chañarcillo (1936), considerado el padre del teatro social chileno, son representantes de este fenómeno de avanzada cultural.

Las salas de teatro se multiplicaron en todo el país; comenzaron las giras a provincia y las funciones de carácter popular, lo que atraía a las clases sociales que hasta ese momento estaban alejadas de las artes escénicas, se hablaba con giros y modismos polpulares, escenificaban personajes reconocibles y se referían a temas y problemáticas del país. En este contexto de efervescencia política, social y cultural, se cimentaron las bases de lo que sería una nueva institucionalidad teatral.

En 1935, según el decreto ley Nº 5563, se creó la Dirección Superior del Teatro Nacional que en 1948 pasó a depender de la Universidad de Chile. Hacia fines de la década del ’30, con el triunfo del Frente Popular, encabezado por Pedro Aguirre Cerda, nuestro país concentró sus esfuerzos en la educación. Con el lema “gobernar es educar”, el Estado intervino impulsando el desarrollo de muchas instituciones. En el ámbito cultural, a través del Ministerio de Educación y la Universidad de Chile, se creó un Conservatorio de Música y una Escuela de Ballet. En este contexto nacieron los teatros universitarios, que se abocaron a renovar el ambiente teatral chileno adecuándolo a nuevas teorías y prácticas escénicas tendientes a profesionalizar el quehacer teatral de la época.

En 1941 se fundó el Teatro Experimental de la Universidad de Chile. Dos años después nació el Teatro Ensayo de la Universidad Católica. Ambos teatros universitarios contribuyeron al desarrollo de nuevas temáticas nacionales, que abarcaron dramas sociales, teatro psicológico, comedia criollista y el rescate de lo folclórico, cuyas repercusiones se plasmaron, fuertemente, en los dramaturgos de la Generación Literaria de 1950 y que se consolidaron en el desarrollo de la dramaturgia nacional en la segunda mitad del siglo XX.

Fuente del artículo: http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-3360.html

Fuente de la imagen: http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-69465.html

 

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