Educación básica en pandemia: un camino hacia la innovación y resiliencia

Por María Luisa Cabrera Andrade

Para prevenir la pérdida de aprendizajes es necesario adaptarse e innovar, ya que sin una acción efectiva es probable que estas pérdidas sean graves, tanto por la separación de los estudiantes y el abandono escolar, como por la falta de capacitación didáctica en los hogares

El Covid-19 ha quebrantado nuestra normalidad, trasladándonos a enfrentar situaciones desconocidas, la escolarización básica masiva en línea, es una de estas; y es que el correcto manejo de esta problemática, se ha convertido en el dilema de algunos gobiernos y en el objeto de estudio de catedráticos que analizan la capacidad de resiliencia que los estatutos académicos tienen para preservar este derecho inamovible.

A nivel global, anualmente se llegan a concensos y se reestructuran las mallas educativas acorde a la capacidad y etapa de formación de los alumnos. Sin embargo, es importante resaltar que este sistema fue desarrollado para ser impartido de forma presencial; el Covid-19 ha roto esto y ha empujado a los gobiernos, docentes, padres y estudiantes a un panorama lleno de obstáculos como: la ausencia de interactividad significativa; el uso de materiales no diseñados para la educación en línea; la lectura continua del texto (materiales audiovisuales) mediante la voz en off ; la falta de evaluaciones y la ausencia del mecanismo de retroalimentación.

La educación temprana y el aprendizaje básico, son los que en definitiva se verán más afectados por la nueva modalidad, un ejemplo de esto, es el caso del hijo de 5 años de Jana Coombs que al inducirse al aprendizaje virtual, sufrió de un momento de frustración con la experiencia remota, a tal punto que bajó la cabeza y lloró; el impacto de Coombs la llevó a tomarle una foto a su hijo y compartirla el 17 de agosto, con la esperanza de crear conciencia sobre la dificultad que enfrentan algunos estudiantes al no estar en un aula. Y este, es solo uno de los miles de casos que actualmente se viven en diversos hogares, pues son innegables los obstáculos presentes para los menores de 0 a 8 años, pues incluso si tienen acceso a las herramientas Tics, su capacidad para aprovechar los programas y las herramientas de la educación a distancia disminuyen notablemente y requieren de acompañamiento de forma indispensable.

El hijo de 5 años de Jana Coombs que al inducirse al aprendizaje virtual, sufrió de un momento de frustración con la experiencia remota.

Pero, ¿es posible superar estos obstáculos? Para prevenir la pérdida de aprendizajes es necesario adaptarse e innovar, ya que sin una acción efectiva es probable que estas pérdidas sean graves, tanto por la separación de los estudiantes y el abandono escolar, como por la falta de capacitación didáctica en los hogares. Si bien es complicado encontrar un sistema que reemplace la experiencia escolar presencial, se debe motivar a los alumnos de forma productiva para mejorar sus aprendizajes. Algunos de los principios que nos recomienda tener en cuenta el Grupo Educación Banco Mundial, para disminuir el impacto de la pandemia en la educación son:

Parte de este proceso implica la creación de un inventario de contenidos existentes a ser usados por el aprendizaje a distancia, alinearlos con el currículo y organizarlos de tal forma que las oportunidades de aprendizaje correspondan a los objetivos de aprendizaje. A lo largo del proceso de clasificar y organizar los contenidos existentes, el diseño debe tomar en cuenta cuáles son las oportunidades del aprendizaje a distancia adecuadas para los diferentes niveles educativos. Por ejemplo, los estudiantes mayores están mejor preparados para estudiar de manera independiente, mientras que es posible que los niños más pequeños requieran mayor estímulo visual o auditivo, o ambos. (Grupo educación Banco Mundial, 2020)

Implementar mayores estímulos a los niveles básicos de educación es especialmente importante, para preservar la atención y compromiso de los estudiantes más jóvenes que están en pleno proceso de crear las bases de aprender a leer y realizar operaciones de matemática básica. Esto puede ayudar a priorizar las diversas experiencias entre las diferentes edades y sus necesidades, con el fin de expandir el involucramiento y el aprendizaje de los estudiantes.

Otro obstáculo que predomina es la nueva responsabilidad que los padres de familia han adquirido, pues el aprendizaje a distancia supone una mayor carga para los padres que ayudan en las actividades de enseñanza. Estos desafíos suelen ser más complicados con niños pequeños, que requieren de mayor apoyo para participar en el aprendizaje a distancia.

Un claro ejemplo de esta problemática, es la de Viviana, madre de un niño de 5 años quien comento su experiencia y preocupación a Diario El Comercio:

Es muy difícil -anota Viviana- que su hijo y otros niños de su edad permanezcan atentos a la pantalla. Cuando ella se descuida juega con el lápiz o saca la lengua para verse en la cámara, en plena clase virtual. “Mami, ya no quiero”, le dice. Para estructurar el plan Aprendemos Juntos en Casa, la Cartera de Educación consideró lo establecido por la Sociedad Pediátrica Internacional y la Unesco, sobre tiempos de permanencia en pantalla. (Diario El Comercio , 2020)

Por lo tanto, además de las nuevas políticas educativas implementadas, es necesario brindar apoyo a los padres y capacitarlos, ya que la educación en el hogar, en ocasiones puede significar un peso adicional en sus actividades que implicará un desgaste emocional. Sin embargo, es importante que ellos se mantengan comprometidos con el aprendizaje de los menores, ya que durante el distanciamiento se han convertido en una pieza clave para estructurar las actividades del niño. Lo más óptimo, por lo tanto sería ofrecer capacitaciones y apoyo técnico para aquellos padres que presenten dificultades con las nuevas tecnologías. En algunos casos, incluso será necesario que las instituciones amplíen estas capacitaciones de forma específica de acuerdo a los contenidos de las materias y la pedagogía requerida.

En fin, la pandemia del COVID-19 ha impactado significativamente a la educación; desde el momento en que las escuelas de todo el planeta tuvieron que cerrar sus puertas, ocasionado una pérdida de aprendizajes, un incremento en el abandono escolar y una mayor desigualdad. Sin embargo, si los gobiernos pertinentes actúan ágilmente se podrían mitigar los daños e incluso, se podría aprovechar esta crisis como una oportunidad para desarrollar sistemas educativos más inclusivos, eficientes y resilientes.

Bibliografía

Diario El Comercio . (2020). El Comercio. Obtenido de Ministerio de Educación define tiempo máximo de clases virtuales, por edad: https://www.elcomercio.com/actualidad/ministerio-estudiantes-clases-virtuales.html

Grupo educación Banco Mundial. (Mayo de 2020). Openknowledge. Obtenido de https://openknowledge.worldbank.org/bitstream/handle/10986/33696/148198SP.pdf?sequence=6&isAllowed=y

Fuente:

Educación básica en pandemia: un camino hacia la innovación y resiliencia

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