¿Qué estamos haciendo con la educación?

Por Andrea Serrano Hernández

 

Llevamos dos semanas de vuelta al cole y tanto niños y niñas como profesorado hemos podido vivir en nuestras carnes las medidas del plan de contingencia del Gobierno de Navarra. En este aparece como fin principal “garantizar la seguridad y salud del personal empleado y del alumnado, la máxima conciliación de la vida familiar y laboral de los padres y madres del alumnado (€), colaborar en la progresiva reactivación de la economía de Navarra”. Y esto es lo que está siendo: un espacio que trata de garantizar la “salud” –si hablamos solo de la salud física y no mental/emocional– para que padres y madres puedan seguir trabajando.

¿Es un espacio educativo? Pues no lo sé. Reflexionemos un poco sobre qué es la educación.

Como maestra de educación infantil, puedo deciros que el currículo oficial de nuestra comunidad tiene dos finalidades citadas en el Art. 3: 1. La finalidad de la Educación Infantil es la de contribuir al desarrollo físico, afectivo, social e intelectual de los niños y las niñas. 2. En ambos ciclos se atenderá progresivamente al desarrollo afectivo, al movimiento y los hábitos de control corporal, a las manifestaciones de la comunicación y del lenguaje, a las pautas elementales de convivencia y relación social, así como al descubrimiento de las características físicas y sociales del medio. Además, se facilitará que niños y niñas elaboren una imagen de sí mismos positiva y equilibrada y adquieran un grado de autonomía personal conforme a su edad.

¿Creéis que esto es posible con las medidas que se están tomando ahora, y las que se pretenden tomar en la fase 3 dentro del plan de contingencia, que se prevé que llegue no dentro de mucho tiempo? La educación estaba avanzando. Lentamente, pero avanzando. El aprendizaje cooperativo, las metodologías activas, la inteligencia emocional, el desarrollo de la creatividad y el pensamiento crítico, los grupos interactivos€ ¿dónde quedan ahora?

Hemos vuelto a la educación de nuestros padres y madres. Cada niño/cada niña en su pupitre, separados los unos de los otros, con mascarilla obligatoria en Primaria (en Infantil en espacios comunes como patio, baños, pasillos o en clases optativas en las que se mezclan grupos de dos aulas, a pesar de no ser recomendada por la OMS en menores de 5 años), escuchando la clase y haciendo las actividades escritas, sin compartir material, sin movilidad por el aula. Entre gel y gel de limpiar manos, suena una sirena y tienes 30 minutos para bajar haciendo fila, con distancia entre unos y otros hasta el patio. El patio, ¿alguien se ha parado a pensar en lo qué son los patios?

Niños y niñas con mascarilla divididos por grupos por unas marcas en el suelo donde no se puede hacer nada. El plan de contingencia cita textualmente “prohibición de juegos de contacto y de balón o aquellos que impliquen intercambios de objetos, así como aquellos que supongan un ejercicio físico excesivo”.

Nos piden poder volver a clase. A clase. ¿Entendéis la gravedad del asunto? Prefieren ir a clase a estar sentados en su sitio con una mascarilla durante 6 horas seguidas (más, si vienen en autobús y se quedan a comer).

Cualquiera de los adultos que por nuestro trabajo tenemos que llevarla, aprovechamos cualquier espacio sin gente para bajárnosla y respirar. ¿Creéis que los niños y niñas tienen esa suerte en su jornada escolar? Por cierto, la OMS y Unicef opinan respecto al uso de mascarilla entre los 6 y los 11 años que se debe valorar “las posibles repercusiones de llevar puesta una mascarilla sobre el aprendizaje y el desarrollo psicosocial, en consulta con el personal docente, los padres o cuidadores y los proveedores de servicios médicos”. ¿Acaso se está teniendo esto en cuenta?

Tengo que decir que, por fortuna, hay maestras y maestros maravillosos que cada día están haciendo aquello que está en su mano por hacer más amable esta fea realidad: desde zonas de respiradero en clase, escapadas fuera de horario al exterior, planes de acompañamiento emocional, paciencia infinita y mil maneras de ir con alegría cada día a intentar esparcirla, aunque a veces les cueste encontrarla por ver lo que está ocurriendo en las escuelas.

Se ha escuchado a la parte sanitaria en la creación de estos planes de contingencia. Creo que es hora de que se escuche a la pedagógica.

Los y las docentes tenemos ideas de cómo podría enfocarse, y surgirán más si nos unimos para buscarlas. Los grupos estables (o burbuja) con ratios más bajos para que se pueda cumplir lo expuesto en la página 10 del plan de contingencia actual: “De esta manera el movimiento dentro del aula es libre sin tener que cumplir la restricción de la separación interpersonal de 1,5 m ni el uso de mascarilla”, así como patios escalonados y uso de los espacios públicos de fuera del recinto escolar.

Quizás todo esto sirva para que se vuelva a replantear la necesidad de escuelas pequeñas con cierta autonomía y no la creación de nuevos macrocentros donde niños y niñas saturan patios asfaltados. Por último, decir que hay unas campañas potentes sobre la conciliación familiar. Y estoy de acuerdo en la importancia de esta. La cuestión es, conciliación familiar sí, pero ¿a cualquier precio? ¿Para cuándo el foco en la infancia que, junto con la tercera edad, son los eternos olvidados en esta pandemia?

Referencias:

-OMS: https://news.un.org/es/story/2020/08/1479482.

-Plan de Contingencia Navarra: https://www.educacion.navarra.es/web/plan-de-contingencia.

-Curriculo Navarra: https://www.educacion.navarra.es/web/dpto/profesorado/curriculos-y-normativa/infantil-y-primaria.

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¿Qué estamos haciendo con la educación? – Sarraute Educación María Magdalena

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