El teatro de mimos de Enrique Noisvander

por http://www.memoriachilena.gob.cl

¿Hay algo más cercano al amor que la mímica?

No.
Hasta me atrevería a decir que fueron los gestos los que inventaron el amor.
Por lo demás, así tiene que haber sido, nuestros primeros padres no sabían hablar y deben haberse entendido con las manos.

Algún tiempo después de lo que ha sido considerado el inicio de la pantomima en Chile, Alejandro Jodorowsky arrendó un taller en un viejo edificio de Villavicencio y recibió a algunos alumnos, entre ellos, el joven Enrique Noisvander. Al poco tiempo de terminadas las clases, Delfina Guzmán, Nora y Bacho Salvo, Hugo Marín, Hernan Baldrich, Carmen Johnson, el mismo Jodorowsky y Enrique Noisvander, se presentaron en el Teatro Municipal, en el Aula Magna de Valparaíso y en la plaza Bulnes con variados títulos.

Jodorowsky decidió partir a Francia en busca de más conocimientos y perfeccionamiento. Con el grupo de alumnos y discípulos que quedó en Chile, Noisvander inició un nuevo proceso de formación que partió como una colaboración en las ceremonias de iniciación que se realizaban en la escuela de Ingeniería a los alumnos nuevos, los “machitunes”, el entusiasmo alcanzó para reclutar algunos alumnos de la misma escuela y algunos de los integrantes anteriores. Primero usaron una sala que les prestó la Universidad y luego arrendaron un taller en la calle Mosqueto. Nació, en 1953, así un nuevo teatro de mimos.

Al mítico lugar de la calle Mosqueto llegaron personas para para tomar clases, colaborar y hasta a financiar las actividades. Atrayeron a todo tipo de artistas; se conformó un grupo que asesoró a los mimos en el vestuario y la escenografía e incluso llegó un grupo de músicos que componían obras especiales para las pantomimas, Leny Alexander, León Schidlowsky y Gustavo Becerra. Se creó así la Academia de Mimos.

En 1957, con Recuerdos de mi niñez el Teatro de Mimos tiene su primer gran éxito a nivel nacional. Se inicia una época de exposición, son invitados a festivales de teatro en Europa y Latinoamérica, hacen giras nacionales e internacionales, sin parar nunca de crear nuevas piezas ni de perfeccionarse.

De vuelta en Chile, se encontraron con el grupo que había quedado aquí totalmente desmoralizado y disgregado. La compañía entonces, debió volver a reestructurarse. Apareció en aquella época Jaime Schneider, alumno motivado por la visita de Marcel Marceau al país en 1957 y que, luego de una intensa preparación se integró a la compañía, convirtiéndose en el discípulo más cercano de Noisvander. Hacia 1958, el grupo sufrió nuevos cambios y finalmente, la compañía quedó como un simple pero potente dúo, Noisvander y Schneider.

Una nueva obra se estrenó en el 1961, Historias de Amor y, con ella, se confirmó el éxito de la compañía, se hizo una gira al Sur, actuaron en el teatro municipal de Punta Arenas y en el Gimnasio, frente a los trabajadores de la ENAP, en las haciendas ganaderas para pastores de ovejas, campesinos y niños, un público que probablemente jamás había visto teatro.

Luego de una gira internacional, ya en el año 1963, se llevó a cabo una reunión crucial tanto para la compañía como para la pantomima nacional, Los Mimos de Noisvander decidieron finalmente pasar de ser una compañía amateur a una profesional; esto es, dedicarse, cien por ciento a la creación y perfeccionamiento de la pantomima. Quedaron conformados entonces: Rocío Rovira, Oscar Figueroa, Eduardo Stagnaro, Jaime Schneider y Enrique Noisvander.

El trabajo de la Compañía continuó.

En marzo de 1966, un nuevo hito Cataplúm, o de cómo aprendí a reírme de la historia y a no tenerle miedo a los bandidos, se estrenó en Marzo de 1966, en el Teatro Antonio Varas y fue un éxito total, se mantuvo por cuarenta días en cartelera con el teatro a su capacidad completa.

Una nueva gira, organizada por la productora, Mª Angélica Aguilera, los llevó a buscar nuevos horizontes a Europa. Más tarde, en diciembre de 1967, prepararon una Pantomima de Navidad para el canal 13, este programa les abrió definitivamente las puertas de la televisión y firmaron un contrato para hacer un programa especial de larga duración en vivo y en directo, gracias al éxito de este programa se firmó un nuevo contrato para hacer un programa infantil semanal que se transmitió durante 1968 y se llamababa El Circo de Colorín. El elenco se agrandó, ya eran catorce los mimos.

En 1968, nació el Taller Experimental Teatral (T.E.T), fundado por Enrique Noisvander y Fernando Colina. Durante 1969, Enrique abrió una academia de pantomima en su casa-taller. También continuaron su trabajo en televisión, realizando ahora los Lunes Especiales.

Ya para fines de 1971, la necesidad de actuar para un público se hizo imperiosa. La obra a estrenar fue Adiós Papá, en la sala El Túnel, cuya peculiar forma obligó a actuar para dos frentes de público. Esta fue la primera obra parlante de los mimos, situación que no fue planificada de esa forma sino que resultó de una serie de contratiempos a los que buscándoles solución se llego a decisión de que el elenco hablara.

En 1972 se realiza la UNCTAD, que prometió auge para todo Chile, incluso en el plano artístico. Los mimos decidieron participar: querían mostrarles a los extranjeros visitantes el arte de la pantomima en Chile.

En 1973 recibieron una invitación para participar en el Festival de Teatro de Manizales, Colombia.

En 1974, se estrenó la obra de José Pineda, La Kermesse, donde mezclaron teatro y pantomima, creando un montaje extraño y atrayente. Actuó la compañía completa y María Cánepa como actriz invitada, quien tiene una destacada actuación. La obra logró mantenerse en cartelera por varios meses. A ella siguieron numerosos montajes, la pantomima infantil, Circo AlegrePrimera Navidad (diciembre de 1974), Educación Seximental (remontada en 1976), El Show debe seguir (1977).

En 1978, el regreso de Schneider, quien se había radicado en Venezuela, generó la reunión de un elenco antiguo, a Noisvander se sumaron Pachi Torreblanca y Hernán Arellano. Además se creó la academia de mimos del Petropol gestionada por el mismo Schneider y Silvia Santaelices, antigua integrante de la Compañía.

Hasta 1980, los montajes siguientes volvieron a la pantomima pura, se repusieron obras de repertorio y se montó Viaje en globo, se presentó todos los domingos en el Teatro Petropol. Recibieron buenas críticas pero sólo duraron un mes en cartelera. El público ya no iba al teatro, la compañía quedó con serias deudas: había comenzado el período de la recesión.

Con un elenco bastante joven, uno de los últimos montajes importantes de la Compañía de mimos de Enrique Noisvander fue Las travesuras de Fausto y Mefisto, estrenada en 1981 con el auspicio del Instituto Chileno-Alemán, Goethe.

A pesar de años de arduo trabajo, la historia pudo más, en 1989, Enrique Noisvander fue internado en una clínica de reposo para recuperarse de un problema de alcoholismo. En la clínica creó dramoterapias en donde él se encargaba de la parte artística y un doctor de la terapia, como una forma de ayuda a los demás enfermos y ciertamente como una ayuda para sí mismo. Inevitablemente su estado se complicó, fue trasladado al Hospital J.J. Aguirre donde falleció.

Fuente de la información: http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-3711.html

Fuente de la imagen: http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-3711.html

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