Padres, hijos y pandemia: “Una cosa es organizarse para unos meses y otra para un año”, afirmó psiquiatra infantojuvenil

Por Ramiro Pablo Gómez

 

Juliana Nieva es Psiquiatra infantojuvenil del Departamento de Infanto de INECO y tiene amplia experiencia en el campo. En un contexto de aislamiento obligatorio y de seis meses de pandemia, las familias viven una cotidianeidad inédita y quizás, irrepetible.

“A los chicos hay que enseñarles todo del coronavirus de acuerdo a la edad”, afirmó. La modificación de las rutinas familiares puede provocar cambios de conducta que responden a una “adaptación” al contexto pero hay que distinguirla de los casos donde estan “pasándola mal”.

– Esta semana se discutió el regreso a las aulas. Tres de Febrero y Dolores propusieron la vuelta del último año de secundaria. San Isidro de todo el ciclo lectivo, la Ciudad propone plazas como ámbitos de re vinculación y la Provincia no se muestra de acuerdo con volver a las aulas en este contexto de circulación comunitario. ¿Vos ves posible un retorno a las aulas en este contexto epidemiológico o tenemos que pensar en el año que viene?

Te doy mi opinión como psiquiatra, no como infectóloga o epidemióloga. Si se pudiera, con todas las precauciones posibles, hacer un cierre del año 2020 de los años que terminan, séptimo grado y quinto año, sería importante prioritario y beneficioso a nivel emocional. Obviamente no lo priorizo eso sobre la salud física. No sé de qué manera ya que a los chicos les gustaría volver a su patio, al kiosco del colegio, con todos los compañeros y maestros pero a eso no vamos a volver.

Desde el punto de vista psicológico hay que anticiparles que la vuelta no va a ser soñada pero si pueden tener un cierre. Creo que los demás chicos tienen que empezar a prepararse para el año que viene lamentablemente. Trataría de no poner una fecha porque ya hemos puesto fechas todos estos meses y al final se hace más largo. Se va a volver cuando se pueda en la medida que se pueda.

– El problema más grande de que los chicos retornen a las escuelas quizás no sea su propio contagio sin que ellos contagian a familiares, a trabajadores de la educación. ¿Eso se debe trabajar con los chicos?

Eso es interesante porque cuando ellos fueron sacados del colegio siempre la explicación fue “a ustedes no les pasa nada pero contagian entonces por eso no van”. Hay algunos maestros que no quieren ir porque no se quieren contagiar. Se sabe que los chicos son transmisores y no padecen la enfermedad de manera complicada. A los chicos hay que enseñarles todo del coronavirus de acuerdo a la edad. Si pueden enfermarse aunque de una manera mucho más leve que los grandes pero no podemos dejar de darle información sobre los cuidados y que si lo tienen van a andar bien ellos y quienes lo rodean. Es clave para sostener la vuelta al colegio. Es importante que los chicos entiendan que no son solamente vectores y hay que tratar de cuidarnos entre todos para poder acercarnos a una vida más parecida a la que teníamos.

– Con los más chiquitos, estas explicaciones, no parecen posibles

No, yo te estoy hablando de la primaria. Haciendo un corte arbitrario, los más chicos es difícil que entiendan y hasta peligroso el uso de barbijo según la asociación argentina de pediatría. Es otro punto de vista, sin embargo, en otros países empezaron el jardín antes que la primaria y la secundaria pero entiendo que se debe trabajar de acuerdo a la edad. Los chicos de 4 o 5 años pueden entender que no se puede compartir el vaso.

– Podemos decir rápidamente que la escuela se trasladó a la casa. Qué tipo de intervención deben tener los padres en ese espacio educativo que se generó en el propio hogar, que hace seis meses no existía y es nuevo para todos los participantes.

Lo dividiría en dos etapas. Por un lado, vino la pandemia y empezamos a ser maestros de nuestros hijos e hicimos lo que pudimos, lo que suponíamos que debían hacer y parecía algo transitorio. De cara a algo más largo, creo que habría que hacer hincapié en “educar” a los padres sobre qué se espera y que no de ellos en casa, en qué ayudar y en que no ayudar al chico pero no por dejarlo solo sino para no sobre exigirlos y no sobrecargarse como adulto ya que también hace al clima familiar.

Cuando los chicos van al colegio no es que entregan todos los trabajos o completan todas las respuestas. Siempre tienen días que no completan, que les falta, que no entienden y como papas nos perdemos eso a diario y solamente nos avisan cuando el chico tiene una tendencia a no poder completar. Es importante informarlo porque si no sucede que o hay mucha relajación, “entregalo cuando puedas no pasa nada” o viven con mucha frustración cuando el chico no completa la tarea o no contesta una pregunta por zoom o están soplando atrás de la computadora desesperadamente. Habría que educar a los padres para que esta enseñanza a distancia sea más efectiva.

– Llevamos seis meses de pandemia y en muchos hogares se convive las 24 horas en un mismo escenario familiar de crisis por la pandemia. ¿Cómo deberían comunicarse los padres con sus hijos en este contexto?

Es un contexto de crisis pero no entendiéndolo como algo agudo sino que se prolongó mucho tiempo. Una cosa es que se organicen para unos meses y otra para un año. Siempre con la verdad acorde a la edad según los requerimientos y las preguntas de los chicos. No sobre informar porque también el exceso de información o noticieros no hace mal a todos. Tampoco está bueno dar respuestas a preguntas que no conocemos del todo. A veces hay que decir “no se sabe”, “lo están investigando” y hacer hincapié en lo que sí se sabe con respecto a las medidas de prevención o las vacunas. Es importante porque si no es como vivir una situación apocalíptica o demasiada relajada.

– ¿Todos los chicos están preparados para saber lo que pasa o hay que esperar que pregunten?

Dependiendo el chico. Hay algunos que vienen y preguntan cuándo algo les preocupa o ponen caras que te llevan a intervenir. Hay otros que no van a venir con la pregunta, son más de escuchar información y no preguntar tanto. A ellos hay que preguntarles si quieren que les expliquemos algo, si entendieron lo que escucharon, si tienen miedo o no. Cada tanto hay que preguntar.

En este momento hay mucha información que ya saben y quizás nos pregunten cosas que no tenemos respuesta cómo si van a poder irse de vacaciones, volver al colegio o festejar su cumpleaños. Ahí hay que ser sincero y decir que “todavía no se sabe” o “por ahora no” porque se pueden frustrar el doble si llega la fecha y no sucede. Hay que ir renovando cada mes los contratos de las reglas sobre lo que se puede y no.

– Muchos padres identifican cambios de comportamiento en los niños. Dado el contexto anormal de encierro y aislamiento, ¿Deben preocuparse, tomarlo con normalidad, intervenir?

A todos nos cambió la rutina, el humor, la economía. Esto trae aparejado cambios de conductas que le pondría la palabra de adaptativa donde uno se adapta a la realidad pero puede seguir adelante, cursa el colegio por zoom, hace la tarea, habla con algún amigo, se junta con alguien al aire libre. Ahora si el cambio de conducta implica aislamiento, hermetismo, lo vemos enojado e irritable, no por momentos sino que cada día tiene más enojo o desgano ya no es adaptativo porque no está pudiendo adaptarse sino que está pasándola mal. Ahí hay que intervenir o consultar con un profesional como un pediatra, psiquiatra, psicólogo pero siempre que sea adaptativo hay alguna huella emocional pero te permite adaptarte, no te perdes las cosas.

– Antes de la pandemia se hablaba de dos horas diarias de pantalla tecnológica recomendada para los chicos. Ahora el tiempo se expandió y cambio. ¿Qué hacemos con la relación entre los chicos y la tecnología en este contexto?

Eso que se decía de las dos horas diarias no es aplicable a este momento. Solamente de colegio tienen más de dos horas diarias. No pondría un número sino que haría hincapié, más que en la cantidad de horas, en el uso que uno le esté dando a la tecnología. Una cosa es que un chico se conecte porque tiene su terapia psicológica, clase de arte, música, porque se pone a jugar online con sus amigos o hace video llamadas y se cuentan cosas. Otra cosa es el chico que solo juega a un “jueguito” de manera solitaria, encerrado en su cuarto.

Si las tecnología nos conecta, nos ayuda a entender, vemos películas, aprendemos cosas nuevas, ahí uno se relaja. Ahora si el uso es un juego que tiene la retroalimentación para que no pares de jugar, lo hace solo y no le deja ningún tipo de aprendizaje, ahí es una tecnología que lo está aislando más de lo que ya estamos. Incluso con la gente que convive. Entonces si bien hay momentos que la tecnología es negativa como las horas previas a dormir y se podría hacer hincapié en la lectura, hay otros momentos donde tiene otras cuestiones ligadas al aprendizaje, a la conexión con otra gente, con amigos, es un uso que está bueno, hay que permitirlo ya que nos lleva a estar conectados. Si no flexibilizamos un poco en eso ¿con qué herramienta puede el chico conectar? Intervendría si hay una pantalla plana y no interactiva. La pantalla plana es ese tipo de actividades que no tienen ningún tipo de conexión con nadie, automática, hasta peligrosa porque te va linkeando un video con otro y te genera más ansiedad. Ahí amerita que los padres o lo que estén a cargo realicen una intervención.

Fuente:

http://www.lanoticia1.com/noticia/padres-hijos-y-pandemia-una-cosa-es-organizarse-para-unos-meses-y-otra-para-un-ano-afirmo-psiquiatra-125133.html

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