Ingresar a la educación superior en tiempos de pandemia

Por Humberto González

Las condiciones emergentes e inéditas han supuesto un conjunto de desafíos tanto para las instituciones educativas como para las aspiraciones de quienes desean ingresar a ellas. Por una parte, las instituciones de educación superior (IES) tuvieron que continuar con los procesos de admisión programados modificando elementos como los medios de registro, las fechas y las modalidades para el examen de admisión; por otro lado, los estudiantes de educación media superior finalizaron el último tramo del ciclo escolar fuera de los planteles, en donde las estrategias de acompañamiento para cubrir los contenidos fueron tan diferentes como los subsistemas que integran a este tipo educativo.

Diversos estudios han evidenciado la importancia que tienen las características relacionadas con el origen social de los jóvenes, la estratificación de las instituciones y la segmentación educativa en el tránsito a la educación superior. Asimismo, han sistematizado las experiencias a lo largo de todo este proceso y los efectos personales y familiares que implica no ingresar a la institución de su preferencia. A continuación, se presentan cuatro testimonios de personas que participaron en los procesos de admisión para la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cuyas convocatorias fueron publicadas en marzo y junio de 2020, respectivamente. Lo anterior, con el propósito de ofrecer un acercamiento a la manera en la que los aspirantes vivieron estos procesos en condiciones que no se habían experimentado con anterioridad.

Alejandra es una joven de 18 años que vive al sur de Ciudad de México, estudió en un Centro de Estudios Tecnológicos, Industriales y de Servicios (CETIS) y es la segunda vez que realiza el examen de admisión. Meses antes había intentado ingresar a la UNAM, pero no tuvo éxito. Por otra parte, Daniel es un joven de 18 años que vive en un municipio de la zona metropolitana de Ciudad de México y recientemente había egresado de una Preparatoria Oficial del Estado de México (POEM). Ambos deseaban ingresar a la UAM Xochimilco para estudiar Administración y Psicología, respectivamente. Los efectos económicos de la pandemia hicieron dudar a Alejandra de continuar con sus aspiraciones de ingresar a la UAM:

Tenemos un negocio familiar y no hubo trabajo durante un tiempo […]. Al principio pensé dejarlo [el proceso de ingreso] para apoyar a la economía de la familia, pero con la reapertura [de comercios] ya no.

Al no poder asistir a la escuela, Alejandra se apoyó de simuladores disponibles en internet y de videos en YouTube para intentar obtener un buen resultado en el examen de admisión. Por su parte, Daniel considera que el confinamiento no le permitió prepararse para el examen de admisión como él hubiera deseado. En principio, no pudo terminar el curso que le ayudaría a tener un mejor desempeño en la prueba. Adicionalmente, no asistir de manera presencial a la escuela le dificultó reforzar algunos conocimientos:

En mi caso no tuve clases en línea como tal. Me mandaban actividades de la preparatoria. Nunca se sentaron en una videocámara […] a empezar a hablar. Ahora sí que mi primera clase en línea es un examen de admisión […]. Si hubiese seguido todo como normalmente, hubiera tenido tanto el curso [de preparación] como las clases en mi escuela. Hubiese tenido los conocimientos como reforzados […]. No sabía qué estudiar.

Las condiciones y las recomendaciones de las autoridades sanitarias obligaron a la UAM a modificar la fecha y la modalidad del examen de selección que fue aplicado —finalmente— en línea. También se redujo de 120 a 80 el número de reactivos y se realizó un examen de prueba para identificar y solventar algunos problemas técnicos y logísticos que pudieran presentarse en la aplicación definitiva.

Para Alejandra, no se presentaron mayores inconvenientes en la realización del examen de prueba ni en el definitivo. En su casa contaban con equipo de cómputo, conexión estable a internet y un espacio dedicado en casa para realizar el examen sin interrupciones. A pesar de que Daniel contaba con las mismas condiciones, el ruido de la calle y los micrófonos abiertos de otros aspirantes fueron factores que lo distrajeron constantemente. Ambos jóvenes, antes de conocer sus resultados, consideraban que su desempeño en el examen había sido bueno y que la modalidad en línea había sido una decisión acertada por parte de la institución para evitar riesgos. Al final, Alejandra y Daniel no lograron obtener un lugar en la UAM, como sucede con el 84 % de los aspirantes que desean ingresar a esta institución. Los dos atribuyen su resultado a una falta de preparación suficiente para el examen. No obstante, Alejandra y Daniel consideran intentar nuevamente ingresar en una próxima convocatoria.

Por otra parte, Pablo y Emilia eran dos aspirantes para ingresar a las carreras de Enseñanza del español como lengua extranjera y a Psicología, respectivamente, en el Sistema Universidad Abierta y Educación a Distancia de la UNAM. Para ambos, esto representaría su segunda carrera y coinciden en que el trabajo en casa les facilitó más tiempo para estudiar y prepararse para el examen que si hubieran tenido que asistir a sus centros de trabajo. En el caso de Pablo, además del examen general de conocimientos, el proceso de admisión requería una prueba de dominio del español, la cual fue en línea y tuvo una duración aproximada de 4 horas sin receso:

Cada vez que se va a hacer un apartado del examen, tenemos que hacer una presentación de 360 grados del espacio en donde vamos a realizarlo. Una vez que has realizado la grabación, le das click para iniciar y ya no te puedes mover de ahí […]. Nos dijeron que a quien calificaría el examen le llegaría un reporte de la conducta que tuvimos en el examen.

Aunque originalmente la UNAM había contemplado la última semana de julio para la aplicación del examen de ingreso de manera presencial, tuvo que posponer un par de semanas sus fechas. Es importante destacar que esta institución mantuvo siempre la postura de realizar presencialmente el examen de ingreso en diversas sedes, como lo ha hecho desde hace varios años; en esta ocasión, incluso destinó el espacio del Estadio Olímpico Universitario para este fin. En ese sentido, la UNAM solicitó a los aspirantes cumplir con medidas de seguridad como el uso de cubrebocas y careta. Para Pablo, estos requisitos no afectaron su desempeño en el examen:

Pues ya en cuestión del examen […] el cubrebocas y la careta pasan a segundo plano […]. Yo en realidad no sentí que fuera un estorbo, una barrera que impidiera concentrarme en el examen […]. Después, hasta se te olvida.

En cambio, cuestiones de organización y logística fueron para Emilia algunos aspectos que dificultaron la realización del examen:

Las medidas de protección que se aplicaron en el examen no considero que hayan afectado mi rendimiento […]. No se me hizo ni siquiera incómodo estar resolviendo el examen con el cubrebocas y la careta […]. Lo que sí es que, donde hice el examen […], en una universidad, eran sólo sillas sin paleta y nos dieron una tabla para apoyarnos […] fue incómodo y, por momentos, era cansado.

Junto con otros 30 aspirantes, de los 67 que presentaron el examen, Pablo logró ingresar a la carrera solicitada al obtener 89 aciertos de los 74 que solicitaban como puntaje mínimo, obteniendo también una evaluación favorable en su examen de conocimientos del idioma. Por su parte, Emilia obtuvo 81 aciertos de los 87 que solicitaba la carrera de Psicología en modalidad abierta, lo que implicó que no pudiera obtener un lugar en la UNAM.

Es importante mencionar que, en el proceso de admisión de esta institución, dichos puntajes varían en cada carrera y convocatoria y están definidos, principalmente, por el aspirante que obtiene el puntaje más alto y los lugares ofrecidos para determinado programa, modalidad y sede. En el caso de Psicología, en modalidad abierta en la Facultad de Psicología, este puntaje mínimo registró un incremento de 20 puntos con relación al concurso anterior en donde se solicitaron 67 aciertos. Se trata de un repunte considerable tomando en cuenta que la diferencia entre convocatorias pasadas ha girado en torno a los 10 puntos. En las últimas dos convocatorias el puntaje más alto fue de 111 aciertos de 120 reactivos. Otro aspecto a considerar es el número de lugares disponibles: en la convocatoria de junio 2020 fue de 55; en la convocatoria de febrero del mismo año, 122. Esta situación redujo todavía más las posibilidades de ingreso.

Emilia considera que su resultado fue consecuencia de estar alejada varios años de las aulas como estudiante, lo que implicó retomar temas que había estudiado hace varios años y abordar otros que no conocía. No obstante que planea intentarlo nuevamente, para Emilia no haber logrado el ingreso a la UNAM continúa representando una experiencia difícil:

Sí me dio mucha tristeza, podría decir que hoy todavía me duele saber que no me quedé […]. Buscas, a lo mejor, una causa de por qué no cumpliste el objetivo, pero ya cuando lo piensas fríamente y seriamente dices “bueno, tengo que esforzarme más para el próximo examen”.

Finalmente, si bien las modificaciones al proceso de admisión realizadas por la UAM buscaron atenuar algunas desventajas derivadas de la pandemia, en casos como los de Alejandra y Daniel parecen haber sido insuficientes. Los factores que tradicionalmente tienen un peso importante en la transición a la educación superior se manifestaron en la diversidad de estrategias de acompañamiento escolar durante el confinamiento; su efectividad varió dependiendo de las características y recursos disponibles de los planteles de bachillerato y de los mismos jóvenes, e incrementó aún más las brechas educativas y las desigualdades de origen. En el caso de la UNAM, el proceso de admisión se mantuvo con las mismas características sin tomar ninguna consideración especial para los aspirantes que pudieran llegar en desventaja dadas las condiciones de diversa índole provocadas por la crisis sanitaria. Bajo estas condiciones, el proceso de admisión a la UNAM pareciera haberse desarrollado en un contexto más inequitativo del que habitualmente lo caracteriza. No sobra preguntarse quiénes contaron con los elementos para aprovechar de mejor manera estas circunstancias particulares de ingreso a la educación superior. Estas cuatro miradas a los procesos de admisión de dos de las principales IES del país nos ofrecen aproximaciones a estrategias institucionales distintas, en las que prevalecen los mismos problemas, tal vez, todavía más acentuados por la pandemia.

Humberto González
Maestro en Ciencias en la Especialidad de Investigaciones Educativas por el DIE-Cinvestav.

Fuente:

Ingresar a la educación superior en tiempos de pandemia

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