La sensibilidad poética de Cesare Pavese

Por María Luisa Miretti

Cuando decimos Cesare Pavese de inmediato llegan a nuestros oídos  “lavorare stanca” (trabajar cansa) o ‘verrà la morte e avrà i tuoi occhi’ (vendrá la muerte y tendrá tus ojos), como síntesis de este gran piamontés nacido en Santo Stéfano Balbo en setiembre de 1908 y muerto a los 42 años en agosto de 1950 en una pieza de hotel turinés, luego de ingerir barbitúricos.

Como él tantas veces sostuviera “Uno no se mata por el amor de una mujer. Uno se mata porque un amor, cualquier amor, nos revela nuestra desnudez, nuestra miseria, nuestro desamparo, la nada”. Era un permanente cuestionador de la existencia. Escritor, poeta, filósofo, traductor -quedó asombrado al descubrir a Whitman en su lengua original-; licenciado en Filología Inglesa fue un gran crítico y traductor de Hemingway y William Faulkner (amante de la literatura).

Amigo leal, jamás se perdonó no haberse alistado en las trincheras, de las que muchas de sus amistades jamás regresaran mientras él permanecía oculto en la casa de una de sus hermanas, haciéndose activista más tarde del Partido Comunista. Escribió ensayos, novelas, cuentos, pero fue su poesía la que más lo destacó.

Criado entre mujeres -su padre había fallecido cuando tenía 6 años, se crió bajo la rigidez de una madre temerosa que supo transferirle sus propios miedos y debilidades, y esos traumas lejos de aliviarse, lo acompañaron de por vida.

Fue un poeta excepcional. Su visión y su aguda sensibilidad social lo convirtieron en uno de los mejores poetas italianos del siglo XX; para Pavese el lenguaje no sólo sirve para nombrar las cosas, sino también —y por sobre todo— para comunicarnos.

Entró a formar parte de la editorial Einaudi como lector y corrector, junto con su amiga y compañera de lucha Natalia Ginzburg (quizá otro de sus amores imposibles).

La Segunda Guerra Mundial y la estancia de los nazis en Italia, le significaron persecución y encierro (estuvo preso y fue torturado).

Comienza su derrumbe y al mismo tiempo su desborde pasional. Se enamora de la actriz Constance Dowling (novia de Elia Kazan), a quien conoció durante un rodaje en Roma y le dedicó los versos de “Verrà la morte”. Este poema, y otros 9 (2 de ellos en inglés) los escribió íntegramente movidos por su amor a ella. Fueron encontrados luego de su suicidio en su despacho de la editorial Einaudi, bajo la nota: “Cuántas cosas no le he dicho. En el fondo, el terror de perderla ahora, no es por ansias de posesión, sino por miedo a no poder decir estas cosas. Cuáles son estas cosas, ahora no lo sé. Pero llegarían como un torrente cuando estuviera con ella. ¡Oh dios, haz que la recobre!”, pero ella prefirió al productor hollywoodense.

Pavese, más fuerte que nunca sintió el peso de su soledad y el sinsentido de la vida.

“Vendrá la muerte y tendrá tus ojos./ Será como abandonar un vicio,/ como ver aparecer en el espejo/ un rostro muerto,/ como escuchar un labio cerrado./ Descenderemos al abismo mudos”. Y solos.”

Verrà la morte e avrà i tuoi occhi

“Verrà la morte e avrà i tuoi occhi-
questa morte che ci accompagna
dal mattino alla sera, insonne,
sorda, come un vecchio rimorso
o un vizio assurdo. I tuoi occhi
saranno una vana parola,
un grido taciuto, un silenzio.
Così li vedi ogni mattina
quando su te sola ti pieghi
nello specchio. O cara speranza,
quel giorno sapremo anche noi
che sei la vita e sei il nulla

Per tutti la morte ha uno sguardo.
Verrà la morte e avrà i tuoi occhi.
Sarà come smettere un vizio,
come vedere nello specchio
riemergere un viso morto,
come ascoltare un labbro chiuso.
Scenderemo nel gorgo muti.

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
del amanecer a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo. Tus ojos
serán una palabra vana,
un grito acallado, un silencio.
Así los miras cada mañana
cuando te inclinas hacia ti misma
en el espejo. Oh amada esperanza,
aquel día también nosotros sabremos
que eres la vida y eres la nada.

Para todos la muerte tiene una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como abandonar un vicio,
como ver en el espejo
el resurgir de un rostro muerto,
como escuchar un labio cerrado.
Descenderemos mudos en la vorágine.

De su narrativa destacamos

Novelas: De tu tierra – La playa – Feria de agosto – El camarada – El diablo sobre las colinas – La casa en la colina – La luna y las fogatas – Entre mujeres solas – Diálogos con Leucó, entre otras.

Fuente del artículo: https://horacero.com.ar/contenido/1659/la-sensibilidad-poetica-de-cesare-pavese

Fuente de la imagen: https://horacero.com.ar/contenido/1659/la-sensibilidad-poetica-de-cesare-pavese

 

Deja un comentario

La sensibilidad poética de Cesare Pavese – Sarraute Educación María Magdalena

A %d blogueros les gusta esto: