La revolución de educar

Por Pablo de Narváez

Impulsar la transformación digital en las instituciones educativas es uno de los retos que tenemos como sociedad, en un mundo cada vez más tecnológico donde ha cambiado la forma de comunicarse y relacionarse. Sabemos que la educación digital complementa el desarrollo de las habilidades del siglo XXI en los estudiantes, entre ellas creatividad, pensamiento crítico, resolución de conflicto y comunicación.

Santiago Pinzón, vicepresidente de transformación digital de la Andi, nos aporta su percepción sobre el impacto global en la formación de los jóvenes. “No se trata únicamente de entregar un computador o de habilitar la conectividad”, dice. Y agrega que “la transformación digital y especialmente en la educación va más allá. Hablamos de un cambio de cultura, de cómo concebimos, interactuamos y entendemos el mundo. El trabajo en los colegios es vital para preparar a los jóvenes con las habilidades que sean pertinentes. Los beneficios personales repercutirán en una mejor sociedad”.

Padres y madres de familia, profesores, alumnos, hermanos, hemos sido testigos de que, en esta pandemia, los colegios han tenido que reinventar y adecuar sus currículos al formato virtual, poniendo a prueba su preparación técnica y del talento humano. Uno de ellos es el Colegio Andino, que ha entrado a formar parte del selecto grupo de instituciones en proceso de incubamiento para llegar a ser un Show Case School de Microsoft. En Colombia actualmente son solo cuatro colegios, en Suramérica 53, y en todo el mundo únicamente cerca de 725 instituciones.

Para Michael Martiquet, director de Educación de Microsoft para Colombia, las buenas prácticas permiten evolucionar de manera educativa y pedagógica los procesos formativos. “Destacamos la digitalización de sus procesos académicos y su trabajo colaborativo, de transmisión de conocimientos y de aplicación de la técnica ‘aula invertida’”, afirma. Esta técnica convierte al alumno, gracias a la tecnología, en gestor creativo y activo de su aprendizaje, fortaleciendo su compromiso.

La experiencia del Colegio Andino Deutsche Schule me parece muy interesante, pues permite reconocer las bondades de acceder a contenidos de internet y a material académico digital de cada materia. “Queremos que los alumnos tengan mayores y mejores oportunidades de acceder a la información, fomentando su pensamiento crítico a partir de la responsabilidad, la autonomía y la autogestión, y que se fortalezcan con las competencias necesarias para que se desempeñen en la vida y contribuyan a la sociedad”, expresa Javier Hernández, líder del Programa de Educación Digital de esta institución.

La punta de lanza de este tipo de modelos de educación digital, que apalancan la transformación, se basa en el desarrollo de un ecosistema tecnológico que incluye trabajo en equipo, alianzas externas, capacitaciones e infraestructura, entre las que se encuentran plataformas de comunicaciones que permiten que el estudiante trabaje en forma individual o colaborativamente, así como de supervisión e interacción alumno- profesor.

María Paula Villamizar es estudiante de 12º del Colegio Andino, un lugar de encuentro en el que sus estudiantes, construyen una mirada crítica, ética y de responsabilidad social. “La experiencia en el programa me ha ayudado a adaptarme más fácilmente a la virtualidad, a volverme gestora de mi aprendizaje y a aprender a ser más independiente y autónoma. Tener un computador las 24 horas del día es una gran comodidad, pero exige autorregulación para que no se convierta en una amenaza”, dice. En línea con la planificación y la disciplina de la cultura alemana, que sabemos es destacada, se han adelantado procesos de formación tanto para profesores, mediante actividades de reflexión pedagógica, como en los alumnos, sensibilizando el uso responsable de la tecnología y despertando consciencia de los riesgos que conllevan.

En este momento, en Colombia comenzamos a ver las primeras luces del regreso a la presencialidad en los colegios. Pero estos aprendizajes no perderán vigencia y la puesta en marcha de procesos tecnológicos acelerados por la contingencia de la pandemia, significan un salto de calidad en la educación en nuestro país, acorde con los tiempos que corren, aportando en la construcción de un país mejor.

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