Berlín: Coronavirus, por qué Europa suma restricciones, pero las escuelas siguen abiertas

Por: María del Pilar Castillo

El otoño boreal vino acompañado de bajas temperaturas y una segunda ola de la pandemia de coronavirus que ha forzado a muchos países de Europa a implementar nuevas restricciones estrictas que se asemejan a las adoptadas a principio de año: toques de queda, cierre de bares y restaurantes, reducción de la capacidad máxima de reuniones, cancelación de eventos, entre otras. Sin embargo, las escuelas escapan a esas medidas y permanecen abiertas.

Alemania y Francia, por ejemplo, anunciaron hoy nuevas medidas que imitan a las ya tomadas en Italia y España, donde se intentará limitar el movimiento de las personas pero, a su vez, evitando un confinamiento total como el de marzo y abril para mitigar el impacto económico en economías ya dañadas por las restricciones previas. Es por eso que muchos países evitaron bajar las persianas de sus comercios, a pesar del aumento de casos, hospitalizaciones y muertes (los decesos por Covid-19 subieron casi un 40% en Europa en la última semana).

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció hoy un nuevo confinamiento nacional para frenar el aumento de casos a partir del viernes y hasta al menos el 1 de diciembre. “El virus circula en Francia a una velocidad que ni siquiera los pronósticos más pesimistas habían previsto”, dijo Macron en un discurso. Los bares, restaurantes y negocios no esenciales cerrarán, pero a diferencia del confinamiento de dos meses impuesto entre marzo y mayo, las escuelas permanecerán abiertas.

Los gobiernos se rehúsan a cerrar las escuelas por las potenciales consecuencias. En algún momento de este año más de 1200 millones de niños en 190 países dejaron de ir a clases en todo el mundo, de los cuales al menos el 30% no pudo acceder remotamente, lo que provocó una “emergencia educativa a nivel mundial”, según declaró Unicef en un informe a fines de agosto.

“El cierre de la escuelas no solamente impide aprender sino que expone a la infancia a mayores riesgos, como por ejemplo abusos, trabajo infantil, trata de personas, enfermedades, desnutrición y también expone a las familias a situaciones de mayor estrés. En las crisis, la educación no sólo sirve para aprender sino también para mitigar todos estos riesgos. Por lo tanto, estamos diciendo desde Unicef que la educación debe figurar como una prioridad en todos los planes de respuesta del estado y se deben evitar los cierres, al menos generalizados”, señaló a LA NACIÓN Margarete Sachs-Israel, asesora de Educación de Unicef.

Por todas esas razones, el cierre y la posterior reapertura de escuelas en Europa y otras regiones (en América Latina muchos países aún no han reabierto sus escuelas) han sido un gran tema de debate a lo largo del año. Mientras los gobiernos planificaban un retorno seguro al aula, obstaculizado por la falta de recursos y el temor a que se disparen los contagios, los organismos internacionales, como Unesco o Unicef, presionaban para posicionar la vuelta a clases como máxima prioridad.

Y es por eso que una vez que los estudiantes regresaron a la enseñanza presencial, fue muy difícil dar marcha atrás. En el continente europeo, todos los países mantienen abiertas sus escuelas (en Letonia, Rumania, Bosnia y Herzegovina y Macedonia del Norte están parcialmente abiertas según el rastreo de Unesco). Incluso Irlanda, que el 22 de octubre entró en cuarentena casi total durante seis semanas por el rebrote, dejó fuera de la nueva batería de restricciones el cierre de escuelas. Por su lado, Bélgica, que registró esta semana la media más alta del continente de casos en 14 días por cada 100.000 habitantes y en donde el viernes se debería anunciar un nuevo endurecimiento de las restricciones, descartó el regreso a la modalidad virtual.

Por su lado, la canciller alemana, Angela Merkel, dialogó hoy con los líderes estatales a través de una videoconferencia y acordó un confinamiento parcial que provocará el cierre de bares, restaurantes, cines, instalaciones deportivas y ferias comerciales del 2 al 30 de noviembre, pero que no incluirá el cierre de escuelas, a excepción de aquellas en dos distritos muy afectados en Baviera que ya han vuelto cerrar.

En Italia, tras los últimos anuncios del gobierno, mientras que la escuela primaria seguirá siendo presencial -y más allá de que hay muchos cursos en cuarentena debido a casos positivos detectados-, la secundaria, al menos un 75%, deberá funcionar en forma remota.

El rol de los niños en la pandemia
Además, la evidencia apunta a que los niños son menos vulnerables que los adultos y otros grupos de riesgo ante el virus y que juegan un rol menor en la propagación. “Mantener abiertas las escuelas ha de ser prioritario. Hemos visto que la transmisión por los niños es muy inferior a lo que creíamos basados en la dinámica de la gripe”, dijo al respecto a LA NACIÓN Joan Ramón Villabí Hereter, director de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas).

De hecho, diversos estudios agrupados en un artículo publicado en septiembre en Pediatrics, la revista oficial revisada por pares de la Academia Estadounidense de Pediatría, llegaron a esa conclusión. Entre ellos, un estudio de la Facultad de la Escuela de Medicina de la Universidad de Ginebra que rastreó los hogares de 39 niños suizos infectados con Covid-19, reveló que solo en tres (8%) era un niño el caso índice sospechoso, con síntomas anteriores a la enfermedad en los contactos adultos en el hogar.

En otro de los estudios, en China, el rastreo de contactos de investigadores demostró que de los 68 niños con Covid-19 ingresados en el Hospital de Mujeres y Niños de Qingdao del 20 de enero al 27 de febrero de 2020, el 96% eran contactos domésticos de adultos previamente infectados. Y en otro estudio de niños chinos, nueve de cada 10 niños ingresados en varios hospitales provinciales fuera de Wuhan contrajeron Covid-19 de un adulto, con solo una posible transmisión de niño a niño.

Igualmente, en un estudio francés, un niño con coronavirus expuso a más de 80 compañeros en tres escuelas a la enfermedad y ninguno la contrajo. Y en Nueva Gales del Sur, nueve estudiantes infectados y nueve miembros del personal de 15 escuelas expusieron un total de 735 estudiantes y 128 miembros del personal a la Covid-19 y solo se produjeron dos infecciones secundarias, una transmitida por un adulto a un niño.

Sin embargo, un estudio publicado en octubre, resultado de un ambicioso proyecto de rastreo de contactos que involucró a más de 3 millones de personas en la India, contradijo la creencia de que es poco probable que los niños contraigan el coronavirus.

“Descubrimos lo contrario. Se están infectando en cantidades significativas”, dijo a CNN el líder del estudio, Ramanan Laxminarayan, del Centro de Dinámica, Economía y Política de Enfermedades de Nueva Delhi, y también de la Universidad de Princeton.

“Si bien se ha debatido el papel de los niños en la transmisión, identificamos una alta prevalencia de infección entre los niños que fueron contactos de casos cercanos a su edad”, escribió el equipo en su informe, publicado en la revista Science, aunque aclaró que los principales superpropagadores son los jóvenes.

También está el caso de Israel, donde la reapertura temprana de escuelas combinada con una ola de calor que obligó a los profesores a cerrar las ventanas y prender los aires acondicionados provocó el mayor brote de casos que el país ha visto desde el origen de la pandemia. Como consecuencia, el gobierno ordenó en septiembre un nuevo confinamiento general que incluyó el cierre de escuelas.

Fuente:

http://www.lanacion.com.ar/el-mundo/coronavirus-que-europa-suma-restricciones-pero-escuelas-nid2492525

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