‘Haydee y el pez volaord’, un documental de Pachi Bustos sobre tortura, memoria y justicia |Video

‘La película refleja heridas de un pasado que todavía está vivo’: apunta la cineasta chilena en entrevista.

‘Haydee y el pez volador’, un documental de Pachi Bustos sobre tortura, memoria y justicia |Video

Por Héctor González

Haydee tenía 21 años y estaba embarazada cuando en 1975 fue detenida por agentes de la Armada chilena. Sobrevivió a la prisión política y la tortura durante la dictadura de Augusto Pinochet, pero jamás contó su historia. Lleva 40 años luchando por justicia para las víctimas de violaciones de Derechos Humanos.

Por iniciativa propia el abogado Vicente Bárzana decidió tomar el caso su y llevarlo a la corte. La historia del juicio y de la protagonista son el eje del documental Haydee y el pez volador de la cineasta chilena Pachi Bustos.

Después de obtener reconocimientos en festivales como el Hot Docs, de Canadá; DocsMX; y el Santiago Álvarez, en Cuba, el filme llega a las plataformas On Demand de Amazon y Cinépolis Click.

Uno de los temas de Haydee y el pez volador es la justicia, uno de los pendientes para la siguiente Constitución chilena.

El documental refleja heridas de un pasado que todavía está vivo. La justicia, la verdad y la memoria tienen absoluta relación con la construcción de un país diferente. Esperamos que mediante la nueva constitución se pueda dar cabida a estos temas.

¿Qué encontraste en la historia de Haydee que te motivó a hacer el documental?

Conocí a Haydee mientras trabajé para la televisión chilena. Buscaba historias de sobrevivientes de prisión política y tortura. A partir de ahí mantuvimos el vínculo. Es una mujer que a pesar de lo vivido ha sabido mantener una gran sonrisa y desde entonces tenía en mente hacer un documental con su historia. En medio de esto se publicó un reportaje sobre cómo después de treinta años, su caso llegó a la justicia gracias a la intervención de un abogado que sin conocerla presentó una querella. Contra todo pronóstico se obtuvo una condena histórica, pequeña en tiempo porque fue de tres años, pero sentó un precedente.

¿Cómo abordar a un personaje que padeció tortura y ahora está enfermo sin revictimizarlo?

Ese fue un desafío enorme desde el principio. Queríamos dejar en claro lo que vivió pero evadiendo el morbo. A Haydee se le practicó un aborto forzado: con un cuchillo se le abrió desde el esternón hasta el pubis para asesinar a su criatura. Se hizo con la voluntad absoluta de eliminar a un ser humano porque se le consideraba un potencial terrorista. La fotografía fija nos ayudó a entrar en otra dimensión de tiempo y espacio al momento de evocar el pasado. Al hablar del presente surgió el tema de la enfermedad y el dolor salió a flote de nuevo. Su historia la podemos extrapolar a la de los cuarenta mil chilenos que están reconocidos oficialmente como sobrevivientes de prisión política y tortura. De esa cantidad solo se ha hecho justicia en veinte casos. A través de la película queríamos hacer un gesto de reparación hacia todos ellos.

¿La idea de la foto fija para reforzar la idea del tiempo detenido la decidiste sobre la marcha o desde el principio?

Fue un recurso que nos planteamos para contar la historia. En términos de guion sabíamos que uniríamos dos líneas narrativas: la del pasado y el presente. Queríamos contar su historia desde los veinte años hasta su búsqueda de justicia. La actualidad la resolvimos con el puro seguimiento pero para evocar al pasado la foto fija fue fundamental.

¿En algún momento dudaste hablar de su enfermedad?

Sí. No estaba en el plan original. Haydee enfermó durante el rodaje, en concreto cuando se dio la condena. Decidimos incluirlo porque era parte de la historia, pero también nos pareció una consecuencia de todo lo vivido. Los procesos judiciales son muy desgastantes para quien decide emprenderlos.

¿Cómo se debería plantear el tema de la memoria en la nueva Constitución chilena?

Viene un desafío muy grande como país. Se pondrá en juego el tipo de sociedad que queremos construir. No solamente hay un legado tremendo de violaciones a los derechos humanos, se instaló un modelo neoliberal que hoy rechazan ochenta por ciento de los chilenos. Vivimos todavía en una sociedad muy desigual donde el poder económico está concentrado en unos pocos. Las respuestas las veremos en el mediano plazo, de aquí a dos años, pero estamos esperanzados.

¿El perdón y la justicia se pueden conciliar?

El perdón es personal. Quienes fueron vulnerados verán hasta donde lo conceden. En cambio la justicia corre por un carril independiente. Sin justicia ni memoria no podremos construir un país nuevo.

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