Educación para la equidad

Por María Sol Navia V.

A la crisis económica por la pandemia se ha sumado la acelerada implementación de herramientas tecnológicas en muchas empresas e instituciones.

Actualmente, y dentro del debate económico y social sobre los planes y programas para lograr un país y un mundo más equitativo, una mejor distribución de los ingresos, el mínimo de bienestar para todos, inclusive sobre la pensión universal y la renta básica, el tema de la educación debe ser el eje de muchas políticas públicas.

La educación y sobre todo la pertinente y de calidad. No se trata de cobertura solamente, pues cobertura sin calidad y aplicabilidad, no permite crecimiento y desarrollo, sino por el contrario frustración y más resentimiento.

Ahora que está sobre la mesa el salario mínimo, y es claro que no puede aumentarse desmedidamente pues agudizaría el desempleo, hay otros temas que deben ser objeto de análisis y concertación, especialmente el desempleo y el empleo en riesgo.

Ese tema es de interés para gobierno empresas y trabajadores, aunque los que asisten a la mesa de negociación no representen a los desempleados. Y si bien es necesario tomar medidas de emergencia, con empleos temporales urgentes financiados por los gobiernos nacionales y locales, que han sido ampliamente expuestos por especialistas, hay que pensar en el mediano y largo plazo.

A la crisis económica por la pandemia se ha sumado la acelerada implementación de herramientas tecnológicas en muchas empresas e instituciones, que ha hecho que los cambios en los tipos de tareas laborales lleguen antes de lo esperado.

En ese orden de ideas el tópico de la educación pertinente y de calidad es prioritario para que de manera tripartita y contando con el apoyo de instituciones educativas, se definan programas y recursos destinados a este fin.

El gobierno, con muy buen criterio, se ha volcado a ayudas solidarias y apoyo al empleo, pero es necesario ir mirando hacia los programas de mediano plazo, especialmente orientados a la capacitación y educación, e incluirlos en las propuestas que han presentado los gremios y el sector privado.

Las empresas dentro de la visión de las partes interesadas y su responsabilidad frente a ellas, de acuerdo con los criterios del nuevo capitalismo, que mira para todos esos frentes, debe promover y coordinar programas especiales de educación y capacitación para que sus empleados adquieran las habilidades necesarias que les permitan desempeñarse en los nuevos programas y áreas de trabajo de acuerdo con la evolución de la empresa.

De igual manera, abrir espacios para incluir personas no vinculadas que desarrollen esas aptitudes. Es cierto que muchas empresas lo hacen con gran compromiso, pero otras no, y además siempre se puede hacer más y es indispensable hacerlo
Los trabajadores necesitan reflexionar en quienes están por fuera del mundo laboral y apoyar planes de ese tipo, tanto dentro de sus empresas en particular, como en el contexto general de las políticas públicas.

Temas para focalizar son muchos, orientados hacia la transformación digital, hacia ciencia y tecnología, lo relacionado con inteligencia artificial, big data, programación, operadores, inglés, en fin las herramientas necesarias para desempeñarse en los nuevos desarrollos y en sectores como call centers o BPO, audiovisuales y otros que utilizan fuertemente tecnología y están en alto crecimiento.

María Sol Navia V.
Exministra de Trabajo.
msol.navia@gmail.com

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