Emil Adolf von Behring, en el Olimpo de los dioses científicos

Por Fernando Guzmán Aguilar   

Hace 130 años, un 4 de diciembre, descubrió el proceso de inmunidad, piedra angular de las ciencias y la salud humana

Emil Adolf Von Behring, médico y bacteriólogo alemán (1854), tiene un lugar en el “Olimpo de los dioses científicos”. Hace 130 años descubrió el proceso de inmunidad, piedra angular para prácticamente toda la inmunología.

La primera vacuna de la historia fue descubierta por el médico rural inglés Edgard Jenner en 1796 y servía para combatir la viruela. Sin embargo, no se conocía que se debía a un proceso de inmunidad.

En el caso de Von Behring, tenía 36 años cuando, el 4 de diciembre de 1890, junto con el bacteriólogo japonés Shibasaburo Kitasato, descubrió que al inyectarle suero de un animal afectado por el tétanos a otro, se generaba inmunidad a la enfermedad en el segundo.

Creador de la sueroterapia, en 1891 Emil Adolf von Behring salvó la vida de una niña con la aplicación de suero contra la difteria que padecía.

Postuló que unas sustancias (antitoxinas, las llamó) eliminaban las toxinas segregadas por las bacterias, y demostró que la resistencia a una enfermedad (tétanos y difteria) no reside en las células del cuerpo, sino en el suero sanguíneo libre de células.

Por ese gran avance en el conocimiento de las defensas corporales, Emil Adolf von Behring fue el primero en merecer el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1901.

Parteaguas en medicina

El descubrimiento de que los organismos pueden generar inmunidad, es decir, resistencia a una infección o reto antigénico, apunta el doctor Jorge Morales Montor, es un parteaguas en la medicina y en particular, la inmunología.

Dio pie al desarrollado de las vacunas, que han salvado la vida a millones de personas en el mundo, agrega el investigador de la UNAM. De las primeras que se crearon y que funcionaron, destacan la de la viruela, la difteria y el tétanos.

Las vacunas se basan en que el sistema inmunitario tiene memoria. Cuando se inocula un “bicho atenuado o sus toxinas”, se crea una memoria inmunológica que, cuando enfrenta el mismo reto antigénico o se encuentra con el mismo patógeno (bacteria, virus), se despierta esa memoria (linfocitosT lo reconocen) y el sistema inmune responde mucho más rápido para neutralizarlo y evitar que haga daño al organismo.

Honoris causa por la UNAM

El 22 de septiembre de 1910, en el marco de las festividades del centenario de la Independencia, cuando se inaugura la Universidad Nacional de México, Emil Adolf von Behring es distinguido con uno de los Doctorados Honoris Causa que otorgó ese año la Máxima Casa de Estudios.

Personajes como Emil Adolf von Behring —dice Morales Montor, del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBO)— que han hecho aportaciones al bienestar de la humanidad basados en su conocimiento científico, “son bienvenidos, te viste y te nutre y habla bien de ti como Universidad”.

Aunque últimamente el doctorado Honoris Causa ha perdido valor porque se ha otorgado “a personajes que no tienen absolutamente ninguna aportación a la cultura y al bienestar de la humanidad”.

En cambio, “este cuate tiene un lugar en el Olimpo de los dioses científicos al haber descubierto este concepto de inmunidad que es la piedra angular prácticamente para toda la inmunología”.

Proceso inmune

—¿Por qué es la piedra angular ?
Porque el proceso de inmunidad involucra prácticamente a muchas de las células del sistema y a sus moléculas. Además, por ejemplo, si te hacen todos los esquemas de vacunación, permanecerás más longevo.

Porque podemos desarrollar inmunidad casi “contra lo que uno quiera”. Hay propuestas de vacuna para estimular a tu propio sistema inmune para que elimine “lo que puede transformarse” y no te den ciertas enfermedades.

El sistema neuro-inmuno-endocrinológico (Morales Montor estudia cómo se da la comunicación entre esos tres sistemas) es muy importante porque regula muchas funciones “que ni se pensaba que tenía”, como la neurotransmisión que sirve para la cognitividad, “que es como uno aprende, como uno recuerda”.

Para la reproducción también, agrega el investigador del IIBO. Muchas moléculas, como las citocinas, del sistema inmune son fundamentales para que el ser humano se pueda reproducir.

Por su puesto, concluye, el descubrimiento del proceso inmune “fue un parteaguas en las ciencias y la salud humana”.

Cabe señalar que Emil Adolf von Behring también elaboró el suero contra la difteria y la vacuna bovina para inmunizar al ganado contra la tuberculosis; que en su memoria hay un Cráter lunar Behring y un asteroide (65685) Behring. Murió en Marburgo en 1917, ciudad alemana donde se otorga un premio con su nombre para reconocer grandes logros en medicina, veterinaria y ciencias naturales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente:

https://www.gaceta.unam.mx/emil-adolf-von-behring-en-el-olimpo-de-los-dioses-cientificos/

Deja un comentario

Emil Adolf von Behring, en el Olimpo de los dioses científicos – Sarraute Educación María Magdalena

A %d blogueros les gusta esto: