La comprensión científica del ser humano y sus implicaciones en la educación

Luis Armando González*

 

  1. Introducción

Algunos especialistas apuntan que uno los grandes asuntos que ocupan a la ciencia es el cerebro humano y su relación con la vida mental. No es para menos, pues ahí se juegan las respuestas a preguntas que atañen a los misterios, incertidumbres y certezas que nos atañen directamente. Nuestra vida subjetiva es el teatro de fantasías, ilusiones, creencias, ideaciones y convicciones de las cuales pueden surgir las creaciones más extrañas y disparatadas, así como las creaciones más razonables y lógicas. Tabúes, mitos y prejuicios tienen su puerta de entrada en las zonas de la subjetividad inconsciente, en donde anidan y se transfieren a las creencias, las opiniones y valoraciones que se manifiestan cotidianamente, y que influyen en las actitudes y los comportamientos de las personas. Esto ha sido un tema de análisis de la psicología social desde mediados del siglo XX y en la actualidad ocupa a psicólogos cognitivos y evolucionistas, que están empeñados en determinar las bases biológicas (genéticas y neuronales) de las percepciones, creencias, opiniones y valoraciones de los seres humanos, que asumen que “hay pocas dudas de que, de un modo u otro, las diversas partes del cerebro trabajan conjuntamente para producir nuestros estados mentales y nuestros comportamientos” (Gazzaniga, 2019, p. 110).

Como veremos con más detalle en este escrito, estados estados mentales, tejidos de creencias, ideaciones, intuiciones, prejuicios, opiniones y valoraciones, dan la pauta para la elaboración de lo que los especialistas llaman una “Teoría de la mente”, es decir, “capacidad de atribuir, a sí mismo y a otros, estados mentales, tales como creencias, ideas, intenciones, deseos, desde las que interpretar e interactuar con el mundo circundante… [La teoría de la mente] “tiene un claro origen adaptativo, opera de forma intuitiva, espontánea y tenemos que hacer un esfuerzo reflexivo ulterior para tomar clara conciencia de ella… [Por la teoría de la mente], interpretamos que el individuo percibido es un sujeto intencional, al que atribuimos una serie de estados mentales: sorpresa, curiosidad, interés, conocimientos” (Olite, 2018, pp. 34-35). Y como concluye Juan Carlos Olite:

“En suma, un individuo tiene Teoría de la Mente cuando intuye, entiende, que otros poseen una perspectiva cognitiva distinta de la propia –no sólo otras intenciones y gustos, sino más bien otra ‘representación’ de la realidad—, otro conjunto de ideas y creencias; en consecuencia, dicho individuo conjetura, en la medida de lo posible, acerca de tales ideas y creencias, puesto que mediante su análisis puede predecir las conductas posibles que se siguen de ellas. El niño que ha adquirido la Teoría de la Mente se desarrolla poderosamente como psicólogo intuitivo, pero la estructura cognitiva seguirá siendo la misma” (Olite, 2018, p. 35).

 

Todos los seres humanos –salvo casos excepcionales como las personas con autismo— tenemos una Teoría de la Mente, en virtud de la cual, precisamente, atribuimos, de forma espontánea, intenciones, deseos, creencias, conocimientos y expectativas a los demás. La afirmación anterior ya adelanta lo complejo que son las relaciones e interacciones sociales. Pero también lo que las sostiene: individuos –los seres humanos— que tenemos una trayectoria evolutiva de la cual no podemos prescindir, individuos que cargamos con una herencia genética y que, con ella y a partir de ella, se nos abren posibilidades inmensas –aunque no infinitas— para ir conociendo el mundo que nos rodea e irnos conociendo a nosotros mismos y a los demás. Esas posibilidades cognoscitivas se concretan en el quehacer científico, cuyos frutos más recientes en el campo de la biología evolutiva, psicología evolucionista, genética y neurociencias están revelándonos aspectos de nosotros mismos que hasta unas cuantas décadas atrás nos eran desconocidos. La comprensión científica del ser humano –de nosotros— es cada vez más firme, aunque naturalmente quedan múltiples misterios pendientes de ser abordados y resueltos. Estas páginas son una reseña de algunos de los planteamientos a partir de los que se está tejiendo, en estos momentos, la comprensión científica del ser humano.

PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO, descárgalo en el enlace:

INFOD.ENSAYO SER HUMANO

* Luis Armando González es Licenciado en Filosofía por la UCA. Maestro en Ciencias Sociales por la FLACSO, México. Docente e investigador universitario. 

 

Imagen: Monografías

mariamsarraute Ver todo

Docente - Investigadora Educativa.
Venezolana.
Doctora en Cs. de la Educación, Magíster en Desarrollo Curricular y Licenciada en Relaciones Industriales.

Deja un comentario

La comprensión científica del ser humano y sus implicaciones en la educación – Sarraute Educación María Magdalena

A %d blogueros les gusta esto: