La «Gambito de dama» gallega

Por Ana Abelenda

 

LA PRIMERA CAMPEONA GALLEGA DE AJEDREZ ha visto la serie de moda. Y como Beth Harmon visualiza sus movimientos sin necesidad de tablero. Inés Prado brilla en un mundo con mayoría masculina, revela la relación del ajedrez con la vida y, sí, prefiere jugar con blancas…

Tiene claro cómo abrir la partida, 23 años y una victoria singular. En el 2017 ganó el Campeonato Gallego de Ajedrez en categoría absoluta convirtiéndose en la primera mujer en obtener el título en Galicia y la primera también en ganar un campeonato autonómico de España. Lo suyo es un Gambito de dama a la gallega. Inés Prado también ha visto la serie que ha roto la pauta, esa jugada maestra que triunfa en streaming.

«La vi y leí que la serie dio lugar a muchas búsquedas sobre cómo aprender a jugar», dice. Inés tiene varias cosas en común con Beth, la protagonista de esa ficción que venció contra pronóstico en Netflix, con más calidad que fuegos de márketing.

Ella es una entre todos. «Las mujeres somos minoría claramente en el ajedrez. El año que gané el campeonato gallego, éramos cuatro jugadoras de 74 participantes. Y hace poco leí que el número de federadas en España era inferior al 10 %. Lo que pasa es que ese porcentaje, la diferencia de participación de chicas y chicos, no se nota tanto en edad escolar. Es a partir de los 13 años, más o menos, cuando muchas lo empiezan a dejar», comenta Inés.

La campeona gallega cree que el hecho de que «haya tan pocas referentes puede desanimar a muchas a seguir jugando». Ella empezó «por casualidad». «Buscando un dominó por casa, me encontré con un tablero de ajedrez y le pedí a mi padre que me enseñara. Él solo sabía mover las piezas. Me enseñó, después me apuntaron a clases en el colegio y luego a un club», cuenta quien hoy está en el Club Xadrez Rianxo pero no olvida que empezó en Ferrol.

Para acertar sobre el tablero, ¿qué hay que tener: talento, capacidad de concentración, coraje, agilidad mental, intuición? «Capacidad de concentración, ser competitivo y tener muchas ganas de esforzarse», resuelve. Las partidas suelen durar «cuatro horas, más o menos». ¡Y sentados…! Simplemente, verles sin moverse, o moviendo solo la cabeza, es inquietante. «Pero desde dentro es increíble, el tiempo se me pasa enseguida», asegura Inés. Todo influye, según ella, en una partida de ajedrez, desde la base teórica que hay que tener respecto a las aperturas (la forma de iniciar las partidas) hasta conocer finales, pasando por hacer «ejercicios de cálculo y ver partidas de grandes jugadores para quedarte con planes estratégicos. Es una combinación de cosas».

La intuición tiene su peso, admite. «Y es importante analizar tus partidas después, para ver los errores e intentar no repetirlos». Inés, que tuvo por maestro al ajedrecista ruso Borís Zlotnik, no tiene un modelo («son más las partidas, independientemente de quién las juegue), pero admira «mucho» a la húngara Judit Polgár, considerada la mejor jugadora de la historia, la «gran maestra». «Una cosa que me ocurrió y me hizo muchísima ilusión fue que, cuando gané el campeonato gallego, ella compartió la noticia en su Facebook».

 

Para una mujer, «es más complicado destacar en el ajedrez», afirma. ¿Por qué? «Yo suelo sentirme respetada por la mayoría de los jugadores, pero digamos que hay mucho que hacer por acabar con determinadas actitudes». ¿Machistas? «Sí, como en todo».

Lo que más le gusta de la protagonista de Gambito de dama «es ver que todos la respetan, que no la discriminan por ser mujer en un mundo totalmente masculinizado». Con esa maestría, sería un crimen no hacerlo. «Es una serie con muchos detalles realistas. Y hay clubes, como el Magic de Extremadura, que han llevado a cabo iniciativas interesantes para usar el ajedrez para ayudar a superar adicciones o problemas como el TDH», señala. A Inés Prado, el ajedrez la ayuda a concentrarse en los estudios y a evadirse. Y tiene una utilidad para la vida, observa. «En este confinamiento tan duro, me hizo llevarlo mejor».

 

Ella dejó de entrenar al empezar la carrera de Ingeniería Química. «Voy a los torneos, pero sin mucha preparación. Pero en agosto, jugué el campeonato de España por equipos de Segunda División y me fue muy bien. De seis partidas, obtuve cuatro victorias y dos empates», comparte.

Beth Harmon juega sin necesidad de tablero, mueve pieza a velocidad de vértigo solo con su cabeza. «La mayoría de los ajedrecistas somos capaces de imaginarnos el tablero para ver las jugadas», apunta Inés, que no es superdotada ni tiene altas capacidades, que ella sepa. «El ajedrez es sobre todo una cuestión de práctica», asegura. ¿Ayuda a resolver problemas de la vida? «Ayuda a tomar decisiones, a analizar los problemas antes de actuar. Hay que ser cerebral. Y no hundirse por una derrota ni emocionarse demasiado con una victoria. A veces juegas muy bien tu partida y un solo error hace que cambie completamente el resultado, y esto duele. No está todo en tus manos». La vida misma.

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La «Gambito de dama» gallega – Sarraute Educación María Magdalena

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