Los directores educativos deben verse como «agentes transformadores de la sociedad»

Si hay algo que José Javier Moya tiene claro a la hora de dirigir un centro educativo es que «no se limita al cumplimiento de una serie de obligaciones»; requiere de aprendizaje». Para él esa enseñanza, constante y progresiva, comienza desde su posición de director del Máster en Dirección y Gestión de Centros Educativos de la Universidad UDIMA. Implicar a todos los profesionales del centro, transmitir valores e identificar necesidades son algunas de las habilidades que enseña a los futuros directivos.

Todos aquellos que apuesten por la dirección de un centro educativo han de saber que consta de tres pilares: «Gestión, liderazgo y mediación«. Para poder desarrollarlas con éxito, el directivo o gestor debe conocerse la realidad educativa de cada centro, además de disponer de una «sólida formación» en recursos tecnológicos que tenga a su alcance, indica.

Todo ello le permitirá promover proyectos de innovación educativa y tomar decisiones complejas que se ajusten a las necesidades educativas, económicas y sociales del centro.  También le procurará una mejor relación con los miembros de la comunidad educativa, para lo cual es importante que disponga de una formación pedagógica suficiente para «controlar y reducir los conflictos escolares», explica el director del máster.

Así, el marco de acciones que detenta el directivo escolar incluye: «Desarrollar una cultura del centro, gestionar adecuadamente los recursos humanos y económicos de que dispone, promover los valores democráticos en la comunidad escolar y proyectarse como un modelo en el cual pueden verse reflejados profesores, padres y alumnos», destaca Moya.

El máster que dirige está planteado para dar respuesta a las demandas de la sociedad actual a las instituciones educativas. Que exigen, dice, una «apremiante formación» y «renovación» de estos centros y sobre todo de sus profesionales. Tras superar sus clases podrán salir como directores, gestores, secretarios, jefes de estudio o coordinadores de etapa en colegios de educación infantil, primaria, secundaria, bachillerato y formación profesional.

«Es importante que el estudiante que ingrese en este máster de UDIMA, tenga vocación por la acción directiva y se perciba así mismo como un agente transformador de la sociedad en la que vivimos, promoviendo valores intrínsecos a la propia naturaleza humana como la cultura del esfuerzo, la justicia y la igualdad», expone Moya.

Formación «progresiva»

Entre sus características, en el título que dirige no es necesario tener experiencia previa, ya que la formación es «progresiva». Con un título universitario oficial español u otro equivalente europeo, el estudiante se puede poner a aprender, a medida que avanza, esas funciones concretas que necesita para dirigir y gestionar el centro. Tales como conocer el marco legislativo, gestión de recursos humanos y materiales, las principales políticas educativas, la evaluación y calidad de los centros, la gestión presupuestaria, etc., desglosa.

En este sentido, la metodología del máster de la UDIMA «ha demostrado resultar excelente en una situación como la derivada por la crisis sanitaria», afirma el docente. De una parte, el aprendiz a director cuenta con un sistema «completamente adaptado a la enseñanza online«. Una «importante ventaja» frente al aula convencional, y que numerosas entidades educativas «toman como referencia», defiende. El modelo permite un proceso de enseñanza-aprendizaje adaptado al ritmo, espacio y rutina de cada alumno.

De otra parte, el máster cuenta con un profesorado que está, según Moya, en «formación permanente» en el manejo de nuevas herramientas tecnológicas. Algo que se ha intensificado como nunca este año para elaborar exámenes online o aulas virtuales. La propia naturaleza digital de la metodología del título permite a los estudiantes «extrapolar a otros contextos el conocimiento que adquiere».

Algo que se ve claramente en la asignatura de prácticas externas: «La implementación de las nuevas tecnologías, derivada por la crisis sanitaria, ha venido para quedarse y aquellos directores de centros educativos que más recursos y conocimientos tecnológicos dispongan ofrecerán mejor servicio a profesores y estudiantes».

Diseñar espacios de aprendizaje

Con estas habilidades, los futuros directivos tratarán de dar respuesta a las demandas y necesidades que plantea la sociedad. Por ello no deben actuar como simples cumplidores de obligaciones, sino «contribuir al desarrollo de los procesos educativos«, aclara Moya. Deben implicar a «todos los estamentos» a que participen de dichos procesos, identificando las necesidades de formación de los docentes y ayudándoles con los recursos disponibles.

En este sentido, todas las asignaturas del máster que dirige son impartidas por profesionales de la educación con una «dilatada y contrastada experiencia en el ámbito de la dirección e investigación educativas». Además, los docentes están «permanentemente implicados con sus estudiantes» y diseñan las actividades «enfocadas a la práctica».

Según dice, los alumnos están contentos, y no miente: «Los resultados obtenidos por las encuestas de satisfacción de nuestros estudiantes aportan luz en relación a la metodología que utilizamos y al grado de conocimiento que obtienen. Ellos comentan que, sin lugar a duda, nos recomendarían».

Fuente:

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Los directores educativos deben verse como «agentes transformadores de la sociedad» – Sarraute Educación María Magdalena

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