El Evangelio de la pasión

Por Daniel J. Rodríguez

El Evangelio de la pasión

El modo en el que el cuerpo se enrosca en una mano que es caricia. Unos ojos que confunden el dorado atardecer sobre las aguas de Istanbul con la melena salvaje de una mujer encima de las olas estáticas de la cama. La piel, erizada, epítome de la victoria. Qué emoción tan intensa en estos versos. Qué voz la de este poeta sagrado. La feroz zarpa del leopardo como atravesando el tiempo y los misterios; el mito de la carne entregada, real bajo tus manos.

 

José María Álvarez es, de entre todos los poetas, uno de los que mejor ha sabido comprender el milagro de dos cuerpos en el delirio de una pasión sin tiempo, sin lugar, sin espacio. A lo largo de sus años de vocación poética, el poeta novísimo ha escrito cientos de versos que tratan de configurarse como el Evangelio de la pasión. Poemas que ahora se convierten en un nuevo título, una antología que casi puede leerse como un libro original: los dedos convertidos en carbón en brasas; un silueta desnuda en cada una de las páginas; paz como el silencio húmedo que acontece tras el orgasmo. La mirada de la esfinge.
 

Posa tu rostro en el centro de esa mujerLos poemas que Álvarez dedica al amor y al sexo rompen con los propios límites de su temática y se desbordan de la experiencia vital del escritor: los textos son un inventario de recuerdos, fantasías, espacios, ciudades, tonos inéditos de luz, música, alcohol… Deseo. Así, con esa palabra, Deseo, define Noelia Illán el tema central de los poemas de La mirada de la esfinge (OléLibros, 2019): amor, sexo, pasión… todo se funde, en estos poemas, en un grito que, como torrente incontrolado, invita a vivir hasta el extremo, a ofrecerse por entero al tálamo, al sudor, al éxtasis, “hasta no escuchar más que el aleteo / de las alas de la Gloria”.

Hay, en estos poemas, un tono épico que para el poeta vale más que el triunfo de los griegos que prendieron los muros de Troya. El sexo es, tal vez, lo único que vale la pena. El amor es, sin duda, aquello por lo que merece la pena manchar páginas, mapas, escribir la propia Historia.

En la mujer, como en los gatos,
Una extraña diosa muerta anida.
Y la acariciarás en cuántos cuerpos,
Y alguna vez incluso habrás de demorarte
En la luz de unos ojos.
La desearás cuando ya nada desees,
Y si la fortuna llega a tus manos
La buscarás para entregársela.
Ante ella caracoleará tu caballo
Y brillará tu espada.
Y ella, muda y ciega, sonreirá,
Y ha de bastarte ese milagro.

Textura de deseoDos partes tiene la antología realizada por Illán, experta en la obra de Álvarez y que ya ha publicado otras compilaciones de la poesía del novísimo y asegura tener configuradas, en su cabeza, otras de temática variada donde, sin duda, los viajes, las ciudades, el amor, la política o la muerte de la Civilización tomarán especial protagonismo.

En La mirada de la esfinge el lector se encuentra con unas primeras páginas que, bajo el título de «Las huellas del deseo», recogen los poemas más profundamente carnales del poeta novísimo. Son textos con aroma a piel tibia, que llenan la estancia de vapor y gemidos y lencería desperdigada por la casa.

Esta primera sección de luz a medias desemboca en «Imposible terciopelo», donde, en voz de la antóloga, encuentran su espacio las creaciones de “un amor devastador a veces, otras templado y complaciente, pero siempre con la Luna como compañera de batallas”. Un néctar de nostalgia, recuerdo y pasión encendida que crea versos con el único objetivo de justificar la propia vida. Porque Álvarez encuentra, en el cuerpo apasionado de la mujer que como un animal felino ama, aquello por lo que merece la pena volver la espalda al mundo.

La mirada de la esfinge es una antología osada que incluso promete “levantar ampollas” con alguno de los poemas seleccionados y escritos por, reconoce Illán, “uno de los grandes poetas de este siglo”. Un libro que ha de leerse en voz alta, con la calma apretada de lo erótico; ante él, ante ella. Y dejarse lamer por los labios de la esfinge.

El oro de la tarde
sobre el mar de tu cuerpo

El crepúsculo ardiendo en tu mirada

El ulular de sirenas de tus entrañas

Nuestras lenguas enlazándose como pájaros suntuosos

Contemplando tu belleza y mi deseo
acepto la vida

Fuente

El Evangelio de la pasión

Deja un comentario

El Evangelio de la pasión – Sarraute Educación María Magdalena

A %d blogueros les gusta esto: