La generación COVID-19

Por Karina Fuerte

En diciembre de 2018, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 24 de enero como el Día Internacional de la Educación para celebrar el papel que la educación desempeña en la creación de sociedades sostenibles y resilientes. Aunque apenas fue hace dos años, se siente muy lejano el 2018, ese mundo AC (antes del COVID-19) en el que –aunque ya se presentaban grandes retos en el ámbito educativo, social y del medio ambiente debido al cambio climático– nadie esperaba la llegada de un virus que paralizaría por completo naciones enteras.

Este año, el tema de la tercera edición del Día Internacional de la Educación es “Recuperar y revitalizar la educación para la generación COVID-19”, esa generación que ha perdido el equivalente a dos tercios de un año académico, según cifras de la UNESCO. A un año de la llegada de la pandemia de COVID-19 a nuestras vidas, más de 800 millones de estudiantes, el equivalente a la mitad de la población estudiantil mundial, sigue sin poder asistir a la escuela de manera regular debido al cierre de escuelas por la pandemia. En el siguiente mapa se puede apreciar cuáles son los países que al día de hoy continúan con los cierres de escuelas debido a la COVID-19, aquellos que están parcialmente abiertos, completamente abiertos o en receso. En este enlace pueden ver este mismo mapa interactivo de los cierres realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. En el mapa podrán apreciar cómo el mundo va pintándose cada vez más de color rosado, morado y azul conforme avanza el 2020.

Mapa del seguimiento mundial de los cierres de escuelas por la COVID-19. Fuente: UNESCO .

Mapa del seguimiento mundial de los cierres de escuelas por la COVID-19. Fuente: UNESCO.

Más allá del posible atraso escolar que millones de niños y niñas puedan sufrir debido a estos cierres, el mayor impacto se espera en su salud mental. “Los cierres prolongados y repetidos de los centros educativos están teniendo un creciente coste psicosocial para los estudiantes, aumentando las pérdidas de aprendizaje y el riesgo de abandono escolar, lo que afecta de forma desproporcionada a los más vulnerables”, señaló Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO. “El cierre total de las escuelas debe ser, por tanto, el último recurso y su reapertura en condiciones de seguridad, una prioridad”.

A esta declaración de la portavoz de la UNESCO, se han unido otros expertos que afirman que el cierre de escuelas debería ser el último recurso después del cierre de restaurantes, bares, boleras y centros comerciales. “Sigo diciendo lo que mucha gente ha dicho en los últimos meses: que las escuelas deberían ser las últimas en cerrar”, señala Helen Jenkins, experta en enfermedades infecciosas de la Universidad de Boston en un artículo publicado recientemente en el New York Times.

Para muchos niños, niñas y jóvenes, la escuela es un refugio, un espacio seguro. Para muchas madres y padres, la escuela es la única opción donde dejar a sus hijos mientras trabajan. Aunque soy consciente de que las escuelas también pueden llegar a ser lugares tóxicos donde los estudiantes sufren de bullying y otro tipo de agresiones físicas por parte de compañeros de clase o de los propios docentes y directivos, sin lugar a dudas, la escuela representa para muchas personas un segundo hogar, un espacio seguro, de confianza con el que pueden contar la mayor parte del año. Hoy, millones de alumnos en todo el mundo están faltos de estos espacios seguros y no sabemos por cuánto tiempo más.

Deja un comentario

La generación COVID-19 – Sarraute Educación María Magdalena

A %d blogueros les gusta esto: