Educación y covid-19: lecciones aprendidas

Por Eduardo Backhoff Escudero

El informe “La educación en tiempos de la pandemia de covid-19” —publicado por la CEPAL-UNESCO en 2020— busca visibilizar las consecuencias que ha tenido la medida de cerrar las escuelas a corto y mediano plazos, así como plantear algunas vías para superar los retos que ha impuesto el confinamiento escolar. Dada la pertinencia de este informe, me propongo hacer una síntesis de su contenido y referirme al caso de México, en la medida en que la poca información disponible lo permita.

Por ahora, se cuenta con la información proporcionada por la encuesta sobre experiencias educativas (la encuesta, de aquí en adelante), realizada por la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu). Hay que tener en cuenta que esta encuesta se realizó vía internet y que la contestaron 194,000 docentes, estudiantes y directivos de educación básica —aunque también existe la versión para educación media superior—, así como madres y padres de familia y tutores. Dado que la población encuestada se autoseleccionó, sus resultados no son representativos del sistema educativo nacional. No obstante, podemos suponer que esta información nos ayuda a identificar tendencias educativas de lo que ha sucedido recientemente en el sector escolar mexicano.

Medidas durante la pandemia. A fin de evitar la propagación del virus, a nivel mundial se cerraron las actividades presenciales de las escuelas, lo que afectó a 1,200 millones de estudiantes; de ellos, 160 millones pertenecen a los países de América Latina y el Caribe. Todos los países de la región implementaron diversas medidas para continuar el aprendizaje del alumnado: algunos no cerraron sus aulas (Nicaragua), mientras que otras las abrieron prontamente (Uruguay); la gran mayoría utilizó plataformas virtuales, y cerca de la mitad utilizó medios masivos de radio y televisión. Para ello, algunos entregaron dispositivos electrónicos a sus alumnos, otros a sus escuelas, mientras que unos más ofrecieron créditos blandos a docentes y padres de familia para su adquisición. México cerró sus escuelas desde el mes de marzo, e implementó el programa Aprende en casa (I, II y III), que se sustenta en dos grandes acciones: 1) transmitir principalmente por medios televisivos contenidos curriculares, y 2) utilizar internet para que los docentes interactuaran con sus estudiantes, distribuyeran materiales digitales y organizaran actividades pedagógicas diversas. Los resultados de la encuesta indican que cerca del 95 % de los estudiantes de primaria y de secundaria que participaron en ese ejercicio de opinión continuaron con sus estudios a distancia, pero se desconoce la proporción de quienes no lo hicieron.

Continuidad de los aprendizajes. La modalidad a distancia obligó a los países a redefinir los calendarios y horarios escolares, la implementación del currículo y la comunicación entre el personal docente. Un tema de importancia fue la redefinición de contenidos curriculares para la adquisición de competencias no cognitivas, como competencias socioemocionales, auto aprendizaje, cuidado de la salud y trabajo colaborativo. Aunque todavía es imposible precisar el impacto que ha tenido el confinamiento sobre el aprendizaje, se prevé un decremento generalizado en el aprovechamiento escolar y un incremento en las brechas de aprendizaje debido a las desigualdades educativas preexistentes, la poca cobertura de la modalidad a distancia, y las diferencias socioeconómicas de las familias. Anecdóticamente, se conoce que la implementación del programa Aprende en casa fue difícil, tanto para docentes como para estudiantes. En este sentido, los resultados de la encuesta indican que 95 % de los escolares de primaria y 75 % de los de secundaria recurrieron a la ayuda a sus familiares para poder realizar sus actividades a distancia. Asimismo, se informa que 3 de 4 docentes tuvieron que buscar alternativas didácticas para implementar sus cursos en línea. Por otro lado, se desconoce si existen programas nacionales de capacitación magisterial sobre la enseñanza de competencias no cognitivas.

Preparación de los países para la educación a distancia. Con el uso de internet y diferentes herramientas de comunicación ha sido posible que algunos procesos escolares hayan llegado a una buena cantidad de estudiantes. Sin embargo, los países de la región están desigualmente preparados respecto a los recursos digitales necesarios para enfrentar esta crisis educativa. De acuerdo con un informe de la CEPAL de 2019, en catorce países, 4 de 10 hogares de áreas urbanas tenían acceso a internet, lo que contrasta con el 14 % de quienes viven en zonas rurales. De igual manera, el estudio PISA de 2018 reporta que en la región sólo 6 de 10 alumnas y alumnos de 15 años tenían acceso a una computadora con internet en su hogar, mientras que únicamente un tercio contaba con software educativo. En la región, 2 de 10 estudiantes del cuartil socioeconómico más bajo tienen acceso a internet, mientras que en el cuartil más alto la relación es 8 de 10. La encuesta indica que, durante la pandemia, sólo una tercera parte del alumnado de primaria y la mitad de secundaria ha contado con una computadora en casa para realizar sus tareas escolares. También se reporta que la mitad de docentes utilizó materiales no disponibles en las casas de algunos estudiantes; mientras que otra mitad externó que las actividades en línea y los programas de televisión y radio resultaron aburridos para los escolares.

Adaptación de los procesos de evaluación. Un aspecto central del proceso educativo es la evaluación del aprendizaje que permite conocer el progreso educativo de cada escolar para tomar acciones pedagógicas pertinentes. La información que genera la evaluación permite que el personal docente pueda retroalimentar atingentemente a cada estudiante. El modelo de educación a distancia ha evidenciado la dificultad que se tiene para evaluar oportuna y eficazmente a los estudiantes, certificar sus aprendizajes y promoverlos de un grado a otro. Debido a la dificultad para evaluar válida, confiable y justamente a los estudiantes, algunos países —como el nuestro— han optado por cancelar las evaluaciones formales, aplicar evaluaciones alternativas (portafolios y opinión de padres de familia), evitar la repetición de grado y atender el rezago de aprendizaje cuando se regrese a clases presenciales. En el caso de México, la encuesta indica que 57 % de los docentes tuvo dificultades para brindar retroalimentación a los estudiantes; problema que fue reportado por 2 de 3 maestros de primarias indígenas y de telesecundarias.

Necesidad de apoyo a docentes y directivos. El personal docente ha tenido que responder a demandas que impone la educación a distancia para las que no estaba preparado, como replanificar y adaptar los procesos educativos en línea, así como dar apoyo socioemocional a estudiantes y a padres de familia. El trabajo docente se ha realizado con una disponibilidad de recursos tecnológicos insuficientes y con el apoyo de plataformas y metodologías virtuales con las que no estaban familiarizados. En este terreno también han emergido las desigualdades educativas. Así, en América Latina y el Caribe, los docentes de escuelas privadas han recurrido con mayor frecuencia al uso de clases virtuales y videos educativos, que los docentes de escuelas públicas. Por otro lado, la educación a distancia ha implicado un aumento significativo del tiempo de trabajo que el personal docente debe destinar para preparar sus clases, asegurar una conexión a internet y monitorear el aprendizaje de sus estudiantes de diversas formas. La inequidad se vuelve a presentar en este rubro. En México, en promedio, 85 % de los docentes realiza actividades de educación a distancia, pero en las regiones más pobres del país sólo lo hace el 64 %. En este sentido, los resultados de la encuesta indican que alrededor de 7 de cada 10 profesoras o profesores gastaron más en telefonía, electricidad e internet, mientras que 56 % de los padres de familia tuvo mayores gastos en fotocopias y 64 % en material didáctico. Asimismo, entre 71 y 87 % de los docentes reportó haber incrementado el tiempo laboral. Algo similar ocurrió con los estudiantes: entre 52 y 83 % reportó haber dedicado más tiempo a algunas actividades escolares. Igualmente, 6 de cada 10 padres de familia afirmaron que fue difícil o muy difícil compaginar sus actividades del hogar con el acompañamiento a sus hijas e hijos.

Impacto psicológico y socioemocional en la comunidad educativa. De acuerdo con la CEPAL/UNICEF, una parte importante de la población de Latinoamérica y el Caribe vive en condiciones habitacionales restringidas (cerca de 80 millones), o bien, severamente precarias (18 millones). Así, para muchos escolares, la medida de confinamiento ha representado tener que vivir en condiciones de hacinamiento por períodos prolongados, lo que los ha afectado negativamente en dos formas. Primero, impide estudiar y descansar en un lugar adecuado, lo que afecta el desarrollo cognitivo. Segundo, expone a las niñas, los niños y jóvenes a situaciones de violencia y abuso intrafamiliar. En este contexto, el aprendizaje socioemocional es una herramienta muy valiosa para mitigar los efectos nocivos de la crisis sociosanitaria. Por ello, en algunos países, como Chile, se han desarrollado guías para que el personal docente fomente el autocuidado y el bienestar socioemocional del alumnado. El aún secretario de educación mexicano, Esteban Moctezuma, ha anunciado que las y los profesores atenderán los problemas socioemocionales de los estudiantes cuando estos regresen a clases; sin embargo, se desconoce si está destinado un presupuesto para que los docentes se capaciten y si existe un plan de contingencia para el regreso a clases.

Priorización de grupos vulnerables. Las condiciones de confinamiento y la falta de oportunidad para aprender en casa han debilitado el vínculo de las poblaciones más vulnerables con el sector educativo, lo que provocará que se incrementen las tasas de abandono y deserción escolar. Esta situación pone en riesgo que se alcancen los Objetivos del Desarrollo Sostenible, que buscan garantizar para todas las personas una educación inclusiva, equitativa y de calidad a lo largo de la vida. Ello se podría alcanzar si se superan las diversas formas de exclusión y marginación educativas y si se eliminan las inequidades en el acceso, la participación y los resultados de aprendizaje. En el contexto de la pandemia, se requiere priorizar a los grupos más desfavorecidos para evitar que se profundicen, aún más, las desigualdades sociales. Merece especial atención el caso de niñas y adolescentes; en condiciones de confinamiento, su carga de trabajo en el hogar se recrudece al asumir múltiples responsabilidades, como el trabajo profesional a distancia, el cuidado de familiares, la supervisión de los procesos de aprendizaje de hijos o hermanos y el trabajo doméstico. En México se estima una reducción importante de la matrícula, lo que concuerda con los resultados de la encuesta, que indican que 86 % de los estudiantes planeaba regresar a clases, 10 % no sabía si lo haría y 2.5 % no pretendía hacerlo. Por su parte, 80 % de los  padres de familia indicó que sus hijos regresarían a clases, 17 % que no lo sabía y 4 % que no regresarían.

El documento finaliza con una serie de recomendaciones para los sistemas educativos, basadas en las experiencias aprendidas, entre las que destacan las siguientes: fomentar la equidad y la inclusión; mejorar los contenidos curriculares; formar a los docentes para la educación a distancia y el regreso a clases; apoyar socioemocionalmente a estudiantes y familiares; incentivar la resiliencia a todos los niveles del sistema educativo; trabajar interdisciplinariamente con los sectores de salud, y generar alianzas con diferentes sectores de la sociedad, el alumnado y los docentes. Si bien todas estas recomendaciones son deseables, para su correcta implementación se requiere que exista información confiable de cada uno de estos aspectos que en México, por desgracia, no existe. Es alentador que Mejoredu anticipe una serie de trabajos de investigación destinados a documentar la experiencia nacional durante la contingencia por covid-19; será fundamental para orientar las decisiones de mejora del sistema educativo nacional. Un aspecto importante a considerar es el desafío de preservar el empleo, los salarios, los beneficios y el bienestar del personal docente. El compromiso ininterrumpido con el personal docente para asegurar su retorno a la escuela será un factor crítico para garantizar que los escolares también lo hagan. Este será uno de los grandes retos que enfrentará muy pronto la nueva secretaria de educación, Defina Gómez.

 

*Presidente del Consejo Directivo de Métrica Educativa, A. C.

Fuente:

Educación y covid-19: lecciones aprendidas

 

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