Los orígenes de mi afición a la escritura

Por Judá Barber

Hasta donde soy capaz de bucear en mi memoria, siempre he deseado ser escritor. A los doce años escribí mi primer libro, una novela corta de aventuras. La llevé, armado con la indestructible ilusión de un niño, a una editorial que, obviamente, rechazó publicármelo. Pronto comprendí que era demasiado joven y no estaba preparado. Así que no me desanimé y esperé.

Mi padre es un gran aficionado de la historia, dotado con una extraordinaria memoria y con una gran habilidad para narrar hechos pasados. Escuchándolo, la historia cobra vida. Cuando alguien habla desde el corazón, es obligado prestarle atención. El camino estaba marcado, tan solo tenía que seguirlo. Era cuestión de unir la afición heredada por la historia con mi pasión por la escritura.

Aun así, durante muchos años no escribí ninguna línea. Trabajaba como jefe de obra, una dura profesión que te consume las energías y el tiempo y, si te despistas, hasta el alma. Tan absorto estaba con el trabajo y mi juventud, que no le dedicaba tiempo a mi eterno anhelo. Leía con frecuencia, afición nunca perdida, y me decía en numerosas ocasiones que en breve me desataría sobre el teclado.

“La época de las cruzadas y de la Reconquista española siempre me ha fascinado, así que la elección de escribir sobre este período fue sencilla”

Y un día, sin más, llegó. La época de las cruzadas y de la Reconquista española siempre me ha fascinado, así que la elección de escribir sobre este período fue sencilla. Hay que escribir sobre lo que se ama, más que sobre lo que se conoce. Siempre estamos a tiempo de documentarnos y aprender, pero la pasión surge de nuestro interior. Se tiene o no, y como vamos a pasar mucho tiempo sumergidos en un mundo perdido, más vale que nos guste de verdad.

Una gran parte de ese tiempo lo consume el documentarse bien. Para escribir mi novela consulté mapas con los itinerarios de los cruzados, decenas de libros y me pasé horas navegando por internet. Procuré ser preciso en las armas y armaduras que llevaban, en sus hábitos y costumbres, en sus creencias y supersticiones. Me llamó la atención el negocio de los amuletos y la diferente visión de los enemigos que tenían los cristianos españoles de sus correligionarios europeos. He intentado plasmar todos los detalles aprendidos en las páginas de la novela, ayudando al lector a revivir una asombrosa época ya pasada.

La experiencia ha sido muy satisfactoria, escribir es instructivo y entretenido. Tenía una idea clara de cómo se desarrollaría la historia y hasta dónde quería llegar, pero cada día, cuando me sentaba delante del portátil, me dejaba sorprender por mis personajes y por mi propia imaginación. He disfrutado mucho escribiendo esta novela, y ojalá vosotros lo hagáis leyéndola.

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Autor: Judá Barber. TítuloEl caballero de CalatravaEditorial: La Esfera de los Libros.

Fuente:

Los orígenes de mi afición a la escritura

 

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Los orígenes de mi afición a la escritura – Sarraute Educación María Magdalena

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