Las niñas y el poder de la educación

Por: Erika Bohórquez Ballesteros

 

En 2014, Malala, una estudiante de 17 años, activista de origen paquistaní, recibió el Premio Nobel de Paz por su lucha a favor de los derechos de la educación de las mujeres del mundo entero, especialmente, de las niñas. Desde entonces, Malala se ha convertido en un símbolo de la lucha de la mujer por tener acceso a una educación de calidad que no solo le permita su propia realización personal, sino también la de la comunidad a la que pertenece.

Posteriormente, en su discurso ante las Naciones Unidas, esta activista les pidió a los gobiernos garantizar el derecho a la educación para toda la comunidad. Inspirándose en este ejemplo de vida, la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) ha venido realizando convenios de cooperación con los ministerios de Educación Nacional y otras entidades del orden territorial en los países miembros con el propósito de contribuir a garantizar el ejercicio del derecho a la educación para todas las niñas.

En Colombia, al igual que en la mayoría de los países latinoamericanos, una de las problemáticas más comunes es la deserción escolar de las niñas, causada principalmente por la pobreza de las familias, situación que les impide matricular a sus hijas y sostener su permanencia en las instituciones educativas. Otros obstáculos que impiden garantizar el derecho a la educación para las mujeres son los procesos culturales de algunas comunidades con un marcado arraigo de la organización patriarcal y las brechas existentes entre la educación rural y la urbana, que dificultan todavía más que las niñas campesinas tengan las mismas oportunidades que las niñas de la ciudad.

Sin embargo, es el embarazo precoz una de las causas principales y más complejas de la deserción escolar de las niñas y adolescentes, puesto que no solo impide que las niñas continúen su proceso educativo formal, sino que pone en riesgo la propia vida de la adolescente gestante; además, porque acarrea más pobreza ya que reduce la posibilidad de la madre para acceder a una educación profesional y, por ende, a una mejor calidad de vida.

El informe ‘Aceleración del progreso hacia la reducción del embarazo en la adolescencia en América Latina y el Caribe’, realizado por la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), refiere que América Latina y el Caribe son las únicas regiones del mundo con una tendencia ascendente de embarazos en adolescentes menores de 15 años.

En dicho informe “se estima que cada año, en la región, un 15 % de todos los embarazos ocurre en adolescentes menores de 20 años y dos millones de niños nacen de madres con edades entre los 15 y los 19 años. La tasa mundial de embarazo adolescente se estima en 46 nacimientos por cada 1.000 niñas, mientras que las tasas de embarazo adolescente en América Latina y el Caribe continúan siendo las segundas más altas en el mundo, estimadas en 66,5 nacimientos por cada 1.000 niñas de entre 15 y 19 años, y son solo superadas por las de África subsahariana”.

Por todo ello, celebrar el Día de la Mujer tendrá más sentido cuando en el mundo entero se garantice realmente la igualdad de oportunidades para las niñas y los niños ejerciendo su derecho a educarse; cuando se castigue con severidad a los maltratadores y violadores infantiles; cuando las mujeres reciban un salario justo, sin desigualdad de género; cuando la sociedad genere verdaderos espacios de participación en política y cargos públicos para las mujeres; cuando en los hogares se les enseñe a los niños y a las niñas a asumir por igual las tareas y quehaceres de la casa; cuando no exista más mujeres ultrajadas ni asesinadas; es decir, cuando esta fecha no se convierta en una festividad más para decorar el calendario y adquiera la relevancia social que merece.

 

Fuente:

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/erika-bohorquez-ballesteros/las-ninas-y-el-poder-de-la-educacion-columna-de-erika-bohorquez-ballesteros-571692

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