Cinco Poemas de «Presuntamente nuestros», de Irene Domínguez

Por Laura Di Verso

Irene Domínguez, poesía
Cinco Poemas de «Presuntamente nuestros», de Irene Domínguez

 

 

Un jurado compuesto por Rosa Romojaro, José Manuel Cabra de Luna, Alfredo Taján, Mariano Vergara, Juvenal Soto y Mariola del Hoyo Vega, que actuó como secretaria con voz y voto, concedió el Premio Málaga Ciudad del Paraíso 2019 a Presuntamente nuestros, de Irene Domínguez. El jurado destacó en el presente libro «un lenguaje actual y, en ocasiones, atrevido, que mantiene cierta ironía no exenta de reflexión y hondura».

 

“Estudiar literatura y poesía”, escribe Irene Domínguez, “siempre conlleva el envidiar las voces masculinas que primero se nos presentan como referentes. Sin embargo, al escribir desde un punto de vista femenino, el conflicto comienza. La autocensura acecha. Pero, ¿qué es la poesía sino simplemente lenguaje? Cuando elaboré este poemario, me propuse crear una identidad propia a partir de éste, integrando desde el punto de vista irónico que me caracteriza una reflexión sobre la muerte, la sexualidad femenina y el desamor”. 

ANAGNÓRISIS 

He muerto ya tres veces

y a la cuarta el nicho será de oro. La sangre brota, amenazante, cuando salgo de casa sin miedo

la noche en que posees mi cuerpo. Doliéndome, doliéndome,

tiemblo ante la marcha fúnebre de la vida. Estoy fría y tú abres mi cuerpo.

Es una mañana silenciosa de diciembre y ya nada será igual. Ya nada,

me enciendo un cigarro y como si nada.

He muerto

y buscas tu vida dentro de mí. En el cielo mi epitafio:

Poeta y poco más.

He muerto.

He muerto ya tres veces

y a la cuarta el nicho será de oro.

***

ESPAÑA se agita desde estas calles

y yo, a lomos de los tacones de Don Quijote vuelvo de la tierra del idealismo,

odiando a los altos cargos siempre

con nudillos en las heridas.

Hay que darle al viento una tregua. Me fumo las letras, cáncer de tinta.

Little Irene

me llamas, cayendo por tu boca,

creyendo en la monogamia porque no existe. Eres el opio del pueblo,

yo te crucifico cuando quieras;

me siento demasiado poco virgen hoy.

***

AQUELLA noche antigua me mirabas como el pobre mira a la cebolla, asumiendo parcialmente

que en esta vida no somos pioneros.

Aquella noche temblabas tras tantas horas aisladas

bajo los muelles de un cuaderno

—porque el amor no te dejaba dormir—.

No

quiero ser

la mujer de.

Estoy pactada con el diablo y sé afilar astillas

como la madre de todos los pueblos.

***

TÚ VIENES DEL NORTE

Ahora has aterrizado en Londres y me olvidarás

en los cuerpos de aquellas mujeres inglesas, paseando por las calles

que me invadieron antes de conocerte, antes del día

en que vi tu cuerpo desnudo por primera vez.

La vida es así, me dije, la vida es

asumir violaciones

e indignarse ante las tumbas, no tener familia

y sentirse extranjera bajo sábanas.

 

Ahora has aterrizado en Londres y escribiré a mi padre muerto contándole que te llamas así.

Me creo que siempre que lo digo me oyes. Ya ves qué tontería.

La vida es

mirar tu cuerpo con los ojos del amor y no poder odiar ninguna parte, aspirar a perturbar tu lectura

y conocer a los dueños por sus perros.

Yo no me dejaba los pendientes en tu casa; un poco de cabello,

no más,

un poco de cabello es necesario

para ser inmune ante la decapitación que me ofreces.

Tienes el paraíso en tu garganta, pero puedes guillotinarme la cabeza; se me cayeron las orejas

de no escuchar tu acento ahora vacío,

tu acento del norte, abrasador jeroglífico.

SALA  X

Enamórala;

uno nunca puede cansarse de una mujer como ella.

Te dijo un

Leopoldo María Panero del diecinueve.

Y me comentaste:

Me entusiasma tu pelo.

Es del color de las amapolas.

Y te dije:

—¿Te gusta liso o rizado?

Tras despertarte conmigo,

respondiste sin dudar.

Y también sin dudar, desenfundé las tijeras

y te lo puse, con cariño, en el plato vacío

del restaurante.

Me gustan tus ojos,

comentaste.

 

—¿Solos o con lágrimas?

Intensos,

respondiste.

Y sin dudar,

los arranqué como Edipo

usando los broches de mi vestido.

Y así, al plato:

el canibalismo es una de las manifestaciones más evidentes de la ternura.

Antes que musa, poeta,

te dije,

y así me fui ciega, desnuda

y con las amapolas cortadas.

Y el cínico Leopoldo se volvió cuerdo, y el cansancio se apoderó

primero

de mis restos en contacto con tu saliva.

******

Irene Domínguez (Toledo, 1996) ha estudiado Filología Hispánica en la Universidad de Granada y el Máster en Literaturas Hispánicas: Arte, Historia y Sociedad en la Universidad Autónoma de Madrid, especializándose en la relación entre literatura y otras artes, en concreto la música. Actualmente cursa una de las becas de formación en el Instituto Cervantes de Madrid, trabajando como editora. Ha sido ganadora del Premio Internacional Málaga Ciudad del Paraíso 2019 de la Fundación Málaga con su poemario Presuntamente nuestros. Ha colaborado con sus poemas en la revista Maremágnum y en Microversos en red: Poesía en un tuit, de Verso&Cuento.

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Autor: Irene Domínguez. TítuloPresuntamente nuestrosEditorial: Fundación Málaga. Venta: Todostuslibros

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