Estrés y ansiedad en el aula: ¿Cómo abordarlos? Recomendaciones y técnicas

En el aula existen diferentes situaciones que pueden generar en los estudiantes momentos de estrés o ansiedad, y lo cierto es que esto es más común de lo que quizá pensamos.

La situación personal, las relaciones entre los compañeros, las necesidades específicas de cada estudiante, su personalidad, el estado de ánimo, la motivación y, por supuesto, la gestión y la organización del tiempo diario de estudio y ocio pueden derivar en problemas para el alumnado. Algunos de estos problemas se traducen en estrés y ansiedad en el aula que los profesores deberían saber identificar y abordar.

La ansiedad y el estrés son dos reacciones que pueden surgir en diferentes momentos de la vida, tanto a los adultos como a los niños. El estrés es una reacción del organismo que surge en situaciones de peligro o que exigen un nivel de actuación muy alto para la persona. Algunos de sus síntomas serían la diarrea, dolor de cabeza, cansancio… Relacionado con el estrés, pero sin ser sinónimos, se encuentra la ansiedad, la cual produce nerviosismo, pánico, aceleración de la respiración y del ritmo cardíaco, entre otros síntomas.

Desde el ámbito educativo existen formas de gestionar y ayudar a aquellos alumnos que presenten síntomas de estrés y/o ansiedad (aunque lo ideal sería que no se llegase nunca a ese punto). Esta situación no debe verse como un problema imposible de solucionar, sino que se debe mostrar al alumnado que es una reacción que se puede gestionar y mejorar para que esté cómodo en la clase.

En primer lugar, se debe identificar la situación que produce ese estrés y/o ansiedad y trabajar sobre ella. ¿Cómo? Aportando al alumnado estrategias de gestión emocional, facilitándole planes personalizados de enseñanza–aprendizaje o desarrollo de las habilidades sociales y relaciones de aula, etc.

Recomendaciones y técnicas

Algunas opciones para disminuir el estrés y la ansiedad del alumnado en el aula pueden ser:

  • Trabajar las relaciones interpersonales y crear un clima seguro y agradable en el aula.
  • Utilizar técnicas de relajación
    • La respiración abdominal: sentados o tumbados, en silencio, con el cuerpo relajado y una mano en el abdomen, inspirar durante tres segundos e hinchar la barriga. Después expirar el mismo tiempo y vaciar la barriga.
    • La relajación muscular: sentados, relajar el cuerpo y respirar durante unos segundos. Apretar los músculos de la cara y aguantar unos segundos, después relajar y respirar. A continuación, volver a apretar, pero esta vez un brazo… Repetir el proceso pasando por ambos brazos, el abdomen y las piernas).
  • Practicar posturas de yoga y meditación en algún momento del día.
  • Desarrollar habilidades organizativas y de gestión del tiempo.
  • Inculcar hábitos saludables que beneficien la salud tanto física como mental de las personas.
  • Ofrecer técnicas breves e individuales para afrontar momentos de fuerte ansiedad (utilizar el pensamiento positivo, la distracción del pensamiento para eliminar los negativos…).

Estas técnicas pueden ser utilizadas de forma generalizada para todo el aula, evitando así hacer sentir diferente al alumno o alumna que presenta el estrés o la ansiedad.

mujer estudiando rodeada por papeles y el ordenador, con dolor de cabeza por ansiedad

Además, es recomendable establecer una relación de confianza entre alumno y profesor, orientador o psicopedagogo, con tal de crear momentos de comunicación en la que trabajar a nivel individual y personalizado.

Aumento de la ansiedad en jóvenes

Según datos recogidos por la Encuesta Nacional de Salud de España (ENSE) llevada a cabo por el Ministerio de Sanidad en el año 2017, el 6,7% de los adultos encuestados padecieron ansiedad crónica. Esto no solo ocurre en los adultos, pues en ese año se determinó que el 0,6% de los niños en edades comprendidas de 0 a 14 años sufrieron ansiedad, siendo más común en niñas que en niños.

En comparación con los datos obtenidos por la misma encuesta en el año 2012, se observa un ligero aumento de la ansiedad crónica en personas de 15 a 29 años y un descenso de la misma en edades por encima o debajo de ese intervalo. Estas cifras indican que el porcentaje de jóvenes que sufren ansiedad fue creciendo, por lo que se hace necesario trabajar y tratar esta cuestión en las aulas para disminuir estos estados entre el alumnado. Además, es fundamental hacerlo ya desde edades tempranas para evitar, en la medida de lo posible, que lleguen a producirse (y, si se producen, que se sepan gestionar).

Fuente:

https://www.unir.net/educacion/revista/estres-y-ansiedad-en-el-aula/

Deja un comentario

Estrés y ansiedad en el aula: ¿Cómo abordarlos? Recomendaciones y técnicas – Sarraute Educación María Magdalena

A %d blogueros les gusta esto: