Europa ha hablado: Las familias descartan seguir con la educación online

Por: Carmen García

 

No es lo mismo. Más concretamente: la calidad es peor. Es lo que opinan la mayoría de las personas de la educación online. Parecía que podríamos acostumbrarnos a esta nueva normalidad viendo a los profesores y al resto de compañeros a través de una pantalla, tal y como hicimos el año pasado durante los meses de marzo, abril, mayo y junio. Sin embargo, no parece que las familias europeas estén del todo satisfechas con el sistema. Así lo corrobora la encuesta online “Vida, trabajo y Covid-19”, llevada a cabo por Eurofound, la Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y de Trabajo.

 

A pesar de que la digitalización avanzó a pasos agigantados en estos últimos meses, parece que la calidad de la enseñanza se descuidó. Así, la mayoría de los encuestados cuyos hijos tuvieron clases online durante el 2020 no han estado satisfechos con su calidad y no estarían dispuestos a mantenerla en el futuro. Prácticamente un 59% estaría en contra de continuar con esta práctica, tan negativa tanto para los estudiantes como para las familias. Estos datos chocan con el ya más que normalizado teletrabajo que, en general, está siendo una experiencia beneficiosa para la mayoría de los ciudadanos.

Aunque sí que se ha hablado mucho del aumento de la brecha digital en el año 2020, no parece ser este el principal problema, ya que un 63% piensa que su hogar ha contado con los equipos necesarios para recibir la enseñanza a distancia, aunque un 25% cree que necesitaría más infraestructura. El apoyo recibido tampoco ha sido un inconveniente: el 67% estima que los materiales y las instrucciones fueron adecuados. Sin embargo, el seguimiento en directo de las lecciones sí que causó más problemas: el 62% no cree que haya estado a la altura para una situación como la vivida.

Los pequeños, los más problemáticos

No ha sido fácil compaginar el teletrabajo con las responsabilidades educativas de los niños. De hecho, en aquellas familias con niños hasta 12 años, los adultos han tenido que dedicar en promedio 49 horas a la semana a la educación, es decir, casi 10 horas diarias de lunes a viernes.

Durante el año 2019 muchos países europeos ya habían apostado por estrategias específicas de educación digital en la educación primaria y secundaria, pero el gran traspaso se tuvo que hacer en prácticamente 48 horas. En este sentido, el nivel de satisfacción con respecto a la efectividad de las medidas tomadas para asegurar la continuidad de la educación y la formación fue menor en las primeras etapas, infantil y primaria, que en otros niveles más elevados como secundaria.

De hecho, antes de la irrupción de la crisis sanitaria, según el CIS, la mayoría de los centros no realizaba de forma habitual actividades telemáticas, es por ello por lo que gran parte de estas instituciones han hecho un enorme esfuerzo por adaptarse a las circunstancias para impartir conocimientos.

España tacha de negativa la experiencia

Así lo indica una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre tendencias en la sociedad digital durante la Covid-19. Un tercio de los alumnos españoles cree que la experiencia ha sido muy negativa y que la educación presencial es imprescindible, a pesar de que se deberían incorporar algunas actividades online.

Dentro de la comunidad educativa, los docentes se han visto desbordados por la situación. De hecho, casi cuatro de cada diez encuestados señaló que conversó telefónicamente con cada profesor; el 95% mantuvo videollamadas y el 81% usó vídeos o audios grabados por los maestros con el contenido de las clases suspendidas. Una experiencia plena de aprendizaje de la que, todavía, nos está costando salir.

Fuente:

http://www.eleconomista.es/ecoaula/noticias/11140559/04/21/Europa-ha-hablado-Las-familias-descartan-seguir-con-la-educacion-online.html

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