La educación pública y la desconquista

Por Esteban Garaiz

No es un dato menor el que en los ámbitos de las Naciones Unidas fue conocido como “el milagro mexicano” para referirse al período 1940-1980 de nuestro devenir histórico: el asombroso desarrollo que se logró en la Nación mexicana en el ámbito de la educación pública universal como vía de igualdad.

Y en esta historia hay un protagonista destacado, benemérito de la Nación: don Jaime Torres Bodet.

Quienes entonces nos desenvolvíamos en los apacibles ámbitos provincianos no podemos dejar de recordar cómo compartíamos el entusiasmo de los jóvenes maestros de las escuelas públicas que ejercían su vocación sin título profesional, y muchos sin haber concluido ni la secundaria, y que en las vacaciones escolares partían a los cursos del Instituto Nacional de Capacitación del Magisterio, para avanzar, año con año, en su formación profesional hasta titularse.

Regresaban, además, con sus libros de texto y otros de lecturas, que eran el pie de cría de su librero en formación.

Es así como creció exponencialmente el nivel de alfabetización y la escolaridad en la sociedad mexicana durante todo el siglo XX, dejando atrás gradualmente la sociedad de castas heredada del Virreinato; es así como se avanzó en la desconquista.

No bastaba con haber recibido en 1914, por decreto, la ciudadanía universal de los (varones) analfabetos y sin patrimonio.

Sí sabían lo que querían para sus hijos y nietos. Simultáneamente se fueron electrificando las comunidades rurales en todo el territorio nacional: la espléndida misión de la CFE de entonces. Además del acelerado proceso de urbanización.

Jaime Torres Bodet fue Secretario de Educación Pública en dos ocasiones: la primera de 1943 a 1946; y nuevamente de 1958 a 1964.

En la primera ocasión promovió la Campaña Nacional contra el Analfabetismo, estableció el Comité Federal del Programa de Construcción de Escuelas por toda la Nación y fundó el Instituto Nacional de Capacitación del Magisterio, que mencionamos aquí.

En la segunda ocasión dirigió la ejecución del Plan de Once Años para la Extensión y el Mejoramiento de la Enseñanza Primaria; puso en obra el sistema de los libros de texto gratuitos, instaló los primeros 30 centros de Capacitación del Trabajo Industrial; y construyó el Museo Nacional de Antropología y el de Arte Moderno.

Fue en esa segunda ocasión cuando contó con la eficaz y entusiasta colaboración (o viceversa) de la profesora Eva Sámano esposa del Presidente Adolfo López Mateos.

Dejando atrás gradualmente la sociedad de castas heredada del Virreinato

Convencidos ambos que millones de niños hambrientos y desnutridos no estaban en capacidad de avanzar en la escolaridad; y promovieron, con enormes resultados, los desayunos escolares.

Como todo en la historia humana, no fue Torres Bodet el primero que vio en la educación el camino a la igualdad republicana de los mexicanos; en la realidad; él mismo fue egresado de la Escuela Normal y en 1921 había sido secretario particular del entonces Rector de la Universidad Nacional de México, José Vasconcelos: otro gran impulsor de la educación popular.

Y antes, no podemos dejar de mencionar a egregias figuras como Valentín Gómez Farías, Justo Sierra, el propio José Vasconcelos y muchos más.

egaraiz@gmail.com

Fuente:

https://www.milenio.com/opinion/esteban-garaiz/columna-esteban-garaiz/la-educacion-publica-y-la-desconquista

Fuente de la Imagen:

https://www.mundotkm.com/cineseries/2018/04/04/10-razones-defender-la-educacion-publica/

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La educación pública y la desconquista – Sarraute Educación María Magdalena

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