Las preguntas bisagra: una estrategia ágil para averiguar dónde está el alumno

Esta estrategia eficaz nos da, de manera casi simultánea, un análisis de la situación que nos permita tomar decisiones didácticas.

Averiguar dónde está el alumno y la naturaleza de sus dudas o dificultades es esencial en la evaluación formativa. Las preguntas bisagra son un instrumento ágil y muy útil para poder después dar los pasos que ayuden al alumno a avanzar desde su punto de partida hacia el objetivo de aprendizaje.

A menudo, cuando estamos en medio de un tema, queremos asegurarnos de que todos nuestros alumnos están comprendiendo las cuestiones esenciales y lanzamos algunas preguntas al aire. Responden algunos alumnos -habitualmente los mismos- y entonces continuamos con el tema. Ahora bien, ¿cómo podemos estar seguros de que esta decisión de continuar es acertada?  Presuponer que todos los alumnos tienen los mismos conocimientos porque están en el mismo grupo es un error que debemos y podemos evitar.

Las preguntas bisagra son una estrategia eficaz para averiguar dónde están los alumnos y tener, de manera casi simultánea, un análisis de la situación que nos permita tomar decisiones didácticas.

¿Qué es una pregunta bisagra?

Una pregunta bisagra es una pregunta sobre algún aspecto esencial de lo que están aprendiendo nuestros alumnos en clase. Se responde en menos de un minuto y debe servir para que el profesor tome decisiones sobre qué pasos dar a continuación.

La pregunta bisagra requiere un diseño cuidadoso porque pretende obtener información precisa sobre qué sabe cada alumno y, sobre todo, qué no sabe y por qué motivos no lo sabe. Es decir, debe darnos información de por qué se equivoca un alumno. El diseño debe tener en cuenta que la pregunta no se pueda acertar por motivos equivocados.

La pregunta bisagra no se califica con una nota ni se tiene en cuenta en ninguna media. Es evaluación formativa, no sumativa, y se debe usar para tomar decisiones que mejoren los aprendizajes de los alumnos.

Pasos para elaborar una pregunta bisagra

  1. Entre los objetivos de aprendizaje que los alumnos están aprendiendo, elegir un contenido que sea esencial (no secundario ni anecdótico).
  2. A partir de la experiencia docente impartiendo dicho contenido, pensar en cuáles son los errores y confusiones típicas que suelen tener los alumnos en ese punto.
  3. Elaborar la pregunta poniendo “trampas”, es decir, introduciendo elementos en los que se suelen confundir los alumnos.
  4. Cuidar la precisión y claridad lingüística: Formular las preguntas en afirmativo, evitar frases del tipo “todas las respuestas son correctas”, preguntar una sola cosa en cada pregunta, etc. La dificultad para responder a la pregunta no debe ser de naturaleza lingüística.
  5. Revisar las cuestiones formales: Letra de imprenta grande y clara, eliminar los elementos distractores (dibujos, colores o expresiones que no aporten información)
  6. Elegir el instrumento: Pueden utilizarse tarjetas plickers, pequeñas pizarras de respuesta, levantar un número determinado de dedos, etc. Aquí debe tenerse en cuenta que las primeras veces la cultura de penalizar el error puede pesar mucho y algunos alumnos esperarán a ver las respuestas de sus compañeros antes de contestar. En este sentido, recomendamos emplear sistemas rápidos (“1,2 3, ¡ya!”), insistir en el valor formativo de la pregunta y fomentar, en general, una cultura de valorar el error como fuente de aprendizaje.

Ejemplo de pregunta bisagra

A continuación, ofrezco un ejemplo de pregunta bisagra elaborado por el profesorado del colegio Mare de Déu del Carme (El Prat de Llobregat), que están implementando un programa de evaluación formativa a nivel de centro (en internet se pueden encontrar fácilmente otros ejemplos, escribiendo en inglés hinge questions y clicando en “imágenes”).

En 2º de Primaria se plantea la siguiente pregunta sobre la suma de dos cifras con llevada y cada alumno responde en una pizarra individual, mostrando todos a la vez sus respuestas:

  • Si responde “14”, el alumno está restando. Probablemente es un problema de atención.
  • Si responde “40”, puede ser un problema de atención o puede que el alumno esté realizando la operación de izquierda a derecha y olvide la llevada.
  • Si responde “410”, el alumno ha sumado cada número en vertical por separado y después lo ha unido en una sola cifra. Ha interiorizado de manera incorrecta el sistema de numeración posicional.
  • Si responde “50” está realizando la operación de manera correcta.

A continuación, el docente, en función de las respuestas obtenidas, toma las decisiones que ayuden a que todos los alumnos logren el objetivo de aprendizaje, sobre la base de una evidencia ágil.

Algunas ideas para después de pasar la pregunta bisagra

Como sabemos, los ciclos de la evaluación formativa consisten en 3 pasos:

  1. Averiguar dónde está el alumno
  2. Analizar la situación
  3. Tomar decisiones que le ayuden a avanzar

La pregunta bisagra nos sirve para los 2 primeros pasos.  A la hora de tomar decisiones (paso 3) es importante tener en cuenta que no es lo mismo desaprender un concepto mal aprendido que completar lagunas importantes de un aprendizaje o resolver un problema puntual de atención. Las decisiones que se tomen pueden ser de diferente índole: Volver a explicar la cuestión a todos o a algunos alumnos; formar parejas o pequeños grupos en los que se vuelva a explicar o trabajar; ofrecer materiales diversos que ayuden a la comprensión, según el problema detectado (vídeos, fichas, material manipulativo, etc.).

Para saber más: 

Fuente:

https://www.compartirpalabramaestra.org/actualidad/articulos-informativos/las-preguntas-bisagra-una-estrategia-agil-para-averiguar-donde-esta-el-alumno

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Las preguntas bisagra: una estrategia ágil para averiguar dónde está el alumno – Sarraute Educación María Magdalena

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