LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN EN LÍNEA EN TIEMPOS DE INCERTIDUMBRE

“La educación en línea es una modalidad educativa que ofrece las mismas garantías de calidad que cualquier otra, siendo una apuesta clara, adaptable y viable. De aquí surge la necesidad de poner especial atención en qué y cómo se evalúa para ofrecer confianza, transparencia y reafirmar así la cultura del aprendizaje virtual”.

Un estudio de la UNESCO reveló que a escala mundial 617 millones de niños y adolescentes no logran alcanzar los niveles mínimos requeridos de conocimientos en lectura y matemáticas, cifra que permite vislumbrar las falencias de los sistemas educativos; y sin duda, con el cierre obligado de las instituciones y el paso forzado a la virtualidad, la calidad educativa es un aspecto que genera incertidumbre y preocupación. Para Nati Cabrera Lanzo, directora del máster universitario de Evaluación y Gestión de la Calidad de la Educación Superior de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), “la calidad educativa no es un tema que se deba atribuir únicamente a una institución educativa o un organismo de acreditación, sino que es algo que se debe construir en comunidad con todos los agentes implicados e interesados”.

Así lo indicó durante el encuentro digital “Asegurar la calidad en tiempos de incertidumbre: un reto necesario”, organizado por los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES), donde participaron también Maite Fernández Ferrer y Juliana Raffaghelli, profesoras de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC.

¿Se puede garantizar la calidad educativa en línea? Para las expertas de la UOC, es importante apostar por la capacidad que tiene la virtualidad. “Hay que extender y reafirmar la cultura de la calidad en el aprendizaje virtual, ya que esta modalidad ofrece muchas posibilidades a la población, y no solo a aquellas personas que no pueden acceder a la educación presencial, sino que, incluso, puede mejorar la presencialidad en varios aspectos. Ante la necesidad en la que nos encontramos, la educación en línea es una apuesta adaptable, clara y viable.

Sin embargo, es necesario comprobar la forma en la que se evalúa y cómo esta modalidad educativa puede ofrecer confianza y transparencia”, indica la profesora Fernández.

“La realidad es que no podemos definir o concretar la calidad educativa si primero no concretamos un poco la orientación de la evaluación, es decir, si no concretamos qué queremos evaluar, para qué queremos evaluar, incluso a qué queremos concederle importancia o a qué queremos atribuirle el protagonismo”, explica Cabrera.

Ahora bien, cambiar la concepción del proceso evaluativo de un estudiante como un proceso simplemente para acreditar lo que se sabe o lo que no se sabe es uno de los desafíos más importantes del sistema educativo, teniendo en cuenta que evaluar debería ir mucho más allá. “El reto es diferenciar entre evaluar para controlar, asegurar o gestionar la calidad u orientarnos hacia una nueva cultura evaluativa para la mejora continua, rompiendo la concepción tradicional y limitadora de la evaluación y convirtiéndola en el gran motor para el cambio y la mejora”, asegura Fernández.

Sin embargo, el reto y la necesidad de una evaluación de calidad educativa más adaptada y diversa precisa de nuevos planteamientos y procesos de control de gestión, de aseguramiento y de mejora continua, lo cual afecta a numerosos agentes implicados, desde las administraciones, que son aquellas encargadas de las políticas y de aportar los recursos, pasando por las propias instituciones educativas, que han de rendir cuentas de su actividad y su papel como garantes, y, por último, los estudiantes, quienes deben poder elegir la mejor opción para su formación, adquisición y desarrollo de competencias.

En este sentido, Raffaghelli hace hincapié en la relación de la innovación con la calidad: “la educación superior se ha digitalizado masivamente, con un ritmo sin precedentes, en particular, durante la pandemia. Además, se entrará (muchas universidades tienen proyectos muy avanzados) en una era de tecnologías inmersivas y ambientes de aprendizaje inteligentes y distribuidos.

Este tipo de innovaciones impondrán una reflexión profunda sobre los estándares, procedimientos, instrumentos y benchmarking
de la calidad en las universidades, en términos éticos, de equidad, de accesibilidad, de participación por todos los portadores de intereses en los procesos de calidad, más allá de la introducción de la innovación como señal distintiva de modernización y mejoramiento de la educación superior”.

Calidad educativa universitaria, profesionales mejor preparados.

Promover la adquisición de competencias digitales, junto con el aprendizaje permanente, puede ayudar a los desempleados de todas las edades a dedicarse a nuevas ocupaciones en las que existan más empleos disponibles. Así lo indica el más reciente informe de la OIT Tendencias mundiales del empleo juvenil 2020: La tecnología y el futuro de los empleos.

Ante las actuales circunstancias y la explosión de nuevas habilidades y competencias necesarias para el mercado laboral, surge la necesidad de adaptación de las instituciones de educación superior para buscar soluciones y respuestas a un único objetivo: mantener e, incluso, mejorar la calidad educativa. “Aquí aparece otro reto de la evaluación de la calidad en la actualidad: transformar personas bien formadas, con las competencias necesarias para cada ámbito, para que sean capaces de vivir, convivir e implicarse en la sociedad actual. Para ello, tenemos que comenzar a desprendernos de los procesos más estáticos y establecidos de manera más sólida, para empezar a entender procesos mucho más adaptables y cambiables que den respuesta en todo momento a estas nuevas necesidades del mercado laboral”, indican las docentes de la UOC.

Fuente:

La calidad de la educación en línea en tiempos de incertidumbre

Deja un comentario

LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN EN LÍNEA EN TIEMPOS DE INCERTIDUMBRE – Sarraute Educación María Magdalena

A %d blogueros les gusta esto: