La catástrofe de la educación

Por Carlos Tello Díaz

El gobierno federal ha anunciado en estos días su voluntad de reabrir las escuelas en México. Enhorabuena. Ojalá que no vuelvan a cerrar, como acaba de ocurrir en Campeche.

¿Qué tipo de educación recibirán los niños y los jóvenes cuando vuelvan al salón de clases? Gilberto Guevara Niebla dio una respuesta en un artículo publicado recientemente: “Regresión educativa” (La Crónica, 20/04/2021). Quiero retomar en este espacio algunas de sus observaciones.

“El sector educativo fue castigado bárbaramente por la austeridad republicana de AMLO”, escribe Guevara Niebla. “Y se le sigue castigando. Se eliminaron programas completos, se despidió a una parte gruesa del personal, se prohibieron las asesorías, se disminuyó el presupuesto en áreas críticas como la educación normal, la creación de nuevas plazas docentes, la formación continua del magisterio, la educación inicial, la educación especial, la comunitaria (Conafe) y la indígena”. La obra de demolición ha sido enorme. “Los maestros de todo el país están sumamente molestos porque se retiró el presupuesto al programa de Escuelas de Tiempo Completo”. Este programa era uno de los más exitosos del pasado: los niños que asistían a ellas podían comer ahí, y sus madres tenían la posibilidad de trabajar mientras sus hijos estaban bien cuidados en el aula. Pero ya no existe. La demolición ha ido mucho más allá: incluye, desde luego, al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. “La destrucción del INEE dejó a México, lamentablemente, sin una institución encargada de evaluar de forma continua y rigurosa el desarrollo educativo de México”. Lo mismo ocurre, descubrimos hace poco, con los libros de texto de historia de México. Están en peligro de ser desaparecidos y destruidos. “Debería darse una evaluación escrupulosa de esos libros antes de eliminarlos y permitir que personas inexpertas o con prejuicios ideológicos terminen consumando un crimen de lesa Patria”. No menos lamentable ha sido la intención de la SEP de elaborar libros de texto con la ayuda de maestros y diseñadores a quienes no se les pagará su trabajo. “Fue la última, dolorosa, expresión de la crisis institucional y financiera que aqueja a la entidad educativa central de México”.

El presidente, en pleito con el pasado, estaba y está aliado a los dirigentes de la CNTE, que rechazaban la reforma educativa promovida por el gobierno de Peña Nieto. Tenía el apoyo de muchos de los maestros que estaban irritados con ella, más allá de esa organización. Y en efecto, demolió la reforma educativa de 2013. “Pero lo que AMLO no ha podido decir es cuál será la nueva dirección que habrá de tomar la educación nacional”. No lo ha podido decir porque él mismo no tiene claro su proyecto educativo. Nuestro país no ha visto la construcción de un proyecto. Todo ha sido destrucción. ¿Por qué? ¿Hay alguna otra razón, además del odio hacia el pasado? “La explicación es simple”, concluye Gilberto Guevara Niebla. “Se descuidan los servicios educativos para concentrar dinero en los programas prioritarios del Presidente. No hay dinero para la formación docente, pero hay dinero para becas y para otras formas de asignación directa que maneja la Presidencia. La política priva sobre la educación”.

Investigador de la UNAM (Cialc)

Fuente:

https://www.milenio.com/opinion/carlos-tello-diaz/carta-de-viaje/la-catastrofe-de-la-educacion

Fuente de la imagen:

https://www.semana.com/educacion/articulo/6-efectos-de-la-catastrofe-generacional-en-la-educacion-por-la-pandemia/202022/

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La catástrofe de la educación – Sarraute Educación María Magdalena

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