Así se prepara la EBAU: consejos y rutinas para afrontarla de la mejor manera posible

Por Nacho Meneses

Así se prepara la EBAU: consejos y rutinas para afrontarla de la mejor manera posible

Tres años de Educación Infantil, seis de Primaria, cuatro de Secundaria y dos de Bachillerato o de Formación Profesional. Así ha sido, en general, el largo recorrido académico de los más de 200.000 alumnos que estos días se preparan para afrontar las pruebas de acceso a la Universidad en toda España. No se trata de un simple trámite: aunque la tasa de aprobados es muy alta (el año pasado se mantuvo por encima del 93 %), el verdadero desafío radica en alcanzar la nota de corte exigida para los estudios deseados. Un esfuerzo en el que conviene prestar la necesaria atención no solo a la forma de estudiar, sino también a otros factores como la organización, el entorno, la nutrición y las rutinas de trabajo, sueño y descanso.

La exigencia, por supuesto, dependerá de la demanda de cada carrera. Según datos recogidos por el consultorio universitario Mira, te cuento, el 81 % de los estudiantes de la EBAU escogen una carrera en función de las salidas profesionales que tenga, lo que implica que la nota de corte aumenta en los estudios con mayores salidas laborales. En 2020, el doble grado de Matemáticas y Física copó cuatro de las cinco notas de corte más altas de los campus españoles (13,775 en la Universidad Complutense de Madrid), mientras que el de Estudios Internacionales y Derecho de la Carlos III se situó en 13,525 y otros grados del ámbito sanitario, como Biomedicina o Medicina, superaron en muchos casos el 13. Estudios que harán necesario sacar una muy buena nota en la selectividad, y en los que la estrategia a seguir estas semanas no será la misma que la de otro alumno que, por ejemplo, quiera cursar una Filología, con una nota de corte mucho más baja.

Para Jordi Perales, tutor del máster universitario de Dificultades del Aprendizaje y Trastornos del Lenguaje de la UOC, es recomendable defender especialmente aquellas asignaturas que permitan alcanzar la nota de corte, incluso aunque ponderen menos: “Si me empeño en defender una asignatura que sé que me va a ponderar 0,2, pero en la que es difícil que saque más de un 0, estoy desaprovechando el tiempo. Quizás me conviene profundizar más en una asignatura que me ponderará 0,1, pero en la que puedo sacar perfectamente un 8 o un 9. Porque un 0 multiplicado por 0,2 da 0, pero un 8 multiplicado por 0,1 da 0,8. En resumen, la estrategia es básica”. De ahí la importancia de priorizar las asignaturas comunes de cada opción que puntúan para la fase general y la específica, “asignaturas en las que hay que ir sobrados sí o sí, por varias razones. Primero, porque las ha escogido el alumno; segundo, porque le van a puntuar dos veces; y tercero, porque si saca buena nota en estas asignaturas tiene la selectividad prácticamente superada”.

Técnicas de estudio

Si bien es cierto que no existen fórmulas mágicas para la EBAU (y que quizá este no sea el momento para probar cosas nuevas), elegir el método de estudio más adecuado para cada asignatura puede ayudarnos a obtener un mejor resultado, siempre que sean los alumnos quienes elijan la que creen que es más apropiada para ellos. El método Pomodoro, por ejemplo, se basa en alternar periodos de estudio intensivo de 25 minutos con cinco minutos de descanso, aunque la duración puede variar dependiendo de lo que anteriormente le haya funcionado a cada uno: 50 minutos estudiando y 15 de descanso, por ejemplo, pueden resultar más productivos que 25 y cinco. Para Perales, este puede ser adecuado en Matemáticas o cualquier otra materia que requiera una resolución de problemas, aunque el descanso después de un tiempo de estudio intenso es fundamental en cualquier asignatura: “Es lo mismo que pasa en una clase. Los alumnos no prestan la misma atención al principio, al cabo de 20 o 25 minutos o al final, porque el cerebro no puede estar un espacio de tiempo prolongado con la atención al 100 %. La planificación del descanso es primordial”.

El profesor de la UOC destaca otras tres técnicas de estudio que figuran entre las más utilizadas: el método Cornell, el método Palacio de la Memoria y el método Robinson. El primero de ellos consiste en tomar apuntes en una parte del folio, mientras que la otra se utiliza para hacer preguntas o escribir conceptos relacionados, de manera que la tarea ayude a crear mapas mentales que faciliten el aprendizaje; puede ser eficaz en asignaturas en las que haya que desarrollar un temario, como Historia o Filosofía. El segundo consiste en imaginar un trayecto compuesto por varios lugares en un entorno que nos resulte familiar (como una casa donde hayamos vivido), y en cada uno de ellos colocar una imagen mental de algo que se quiere recordar, clasificándola y relacionándola con otros datos. El método Robinson, por su parte, se basa en cinco puntos: explorar, preguntar, leer, recitar y repasar.

¿Cuál es la mejor manera de estudiar?

Para conseguir un aprendizaje efectivo y duradero, conviene hacerlo de la misma manera en que funciona nuestra memoria, es decir, relacionando los conceptos nuevos con otros que ya poseíamos. “Incluso las estrategias mnemotécnicas, que sirven para memorizar, se basan en este principio”, indica Héctor Ruiz, especialista en Neurociencia y Psicología Cognitiva: “Aprender conceptos normalmente consiste en crear nuevas conexiones entre cosas que ya sabíamos, y quizás algún dato nuevo. De hecho, más eficaces que las definiciones son los ejemplos, porque a nuestro cerebro le resulta mucho más fácil aprender de lo concreto que de lo abstracto”. Así, desde el punto de vista del estudiante, la mejor forma de establecer esas conexiones consiste en tratar de dar significado a la nueva información: explicarla con tus propias palabras; compararla con otras ideas buscando diferencias y similitudes; razonar sobre qué consecuencias tiene en cosas que ya se saben; proponer ejemplos de propia cosecha o inventar analogías: “En definitiva, pensar sobre lo que se aprende”, añade.

Y aquí viene la pregunta del millón: ¿es conveniente estudiar con música? “En principio, no es buena idea porque la música es una distracción para tu cerebro, por lo que debemos hacer un esfuerzo cognitivo por ignorarla y eso hace que nos cansemos antes”, señala Ruiz. “Sin embargo, si uno lleva toda la vida haciéndolo, dejarlo de golpe puede costarle, e incluso generarle ansiedad. La música también es útil si sirve para enmascarar otros ruidos del ambiente, aunque en este caso es mejor usar tapones”, o si facilita la concentración porque actúa como un distractor menos malo y más fácil de ignorar que otros presentes en el entorno.

No hay que olvidar que el objetivo principal, en estas semanas de esfuerzo, es el de llegar a las pruebas de acceso en las mejores condiciones posibles. Para eso, es necesario cuidar de muchos factores que intervienen en el estudio, que Ruiz resume en este decálogo:

  1. Estudia en un entorno libre de distracciones. Eso incluye poner el móvil en modo avión y quitarlo de tu vista.
  2. Planifica tu estudio a largo plazo, previendo sesiones para repasar, pero también combinando periodos de estudio con periodos de descanso.
  3. Cuando repases, no releas: trata de recordar lo aprendido como si estuvieras en un examen y no revises la respuesta correcta hasta haberlo intentado. Evocar lo aprendido es una de las acciones que más consolida el aprendizaje.
  4. Si estás practicando algo y ya consigues hacerlo bien, ponte con otra cosa y retómalo más tarde, sin mirar cómo se hacía antes de repetirlo.
  5. Prepárate preguntas como si fueran del examen, mézclalas y ponte a prueba periódicamente con ellas. Ten a mano las respuestas para obtener feedback una vez hayas respondido.
  6. Haz resúmenes o mapas conceptuales de lo que lees, pero sin ir consultando lo leído: hazlos a partir de lo que recuerdas para explicarte a ti mismo lo aprendido. Si no recuerdas algún detalle y por mucho que lo intentas, no te viene a la mente, entonces consulta la fuente.
  7. Sigue poniéndote a prueba hasta que hayas sido capaz de responder correctamente en tres ocasiones distintas (¡no seguidas!).
  8. No te desanimes si te cuesta entender algo o resolver algún tipo de actividad: persistir en la adversidad es lo que hará que tu cerebro aprenda más.
  9. Busca ayuda si hay algún tema o problema que te cuesta especialmente. Seguro que tus profesores estarán encantados de ayudarte.
  10. Recuerda que ayudar a tus compañeros explicándoles aquello en lo que tengan dudas es una de las acciones que más fortalece lo aprendido.

La importancia de los hábitos saludables

Tener una buena rutina que incluya periodos de estudio y de descanso repartidos entre mañana y tarde, una alimentación correcta y una higiene de sueño adecuada es, en general, imprescindible para que el estudio sea efectivo. “Aunque la planificación es muy personal, yo no recomiendo estudiar más de seis u ocho horas diarias, distribuyéndolas en mitad por la mañana y mitad por la tarde, descansar como poco cada dos horas y dejar para el final la parte más práctica, aquella donde no necesitemos de tanta fuerza de voluntad para mantener la atención”, recomienda Alejandro Vera, psicólogo y técnico nutricionista de Grulla Psicología y Nutrición. La presión de jugarse todo “a una carta” para conseguir la nota de corte requerida puede llegar a originar situaciones de ansiedad que solo servirán para dificultar aún más las cosas. “A mí, algo que me hubiera gustado oír cuando la hice es “haz lo que puedas”. Creo que sería muy importante que los jóvenes tuvieran esas habilidades de regulación emocional para conocer también sus límites”, afirma.

Otro de los aspectos cuya importancia no debe minusvalorarse es el del sueño. Se estima que entre el 60 y el 70 % de los adolescentes cargan con un déficit de sueño debido a la privación crónica del mismo, lo que dificulta su rendimiento académico. Según los expertos de AdSalutem Instituto del Sueño, este juega un papel esencial en todos los procesos fisiológicos y cognitivos: “Una sola noche de privación de sueño altera nuestra percepción, dificultando la toma de decisiones y modificando nuestra capacidad de memoria y aprendizaje”.

Entre las pautas que recomiendan para conservar una buena higiene de sueño, están el dormir ocho horas diarias, ya que el descanso ayuda a consolidar la información aprendida; no estudiar en la cama; mantener rutinas regulares de sueño y comida; hacer ejercicio físico por las mañanas, lo que ayudará a conciliar el sueño por la noche; no usar dispositivos electrónicos una hora antes de acostarse; evitar el tabaco, el alcohol y otras drogas y no consumir sustancias estimulantes por la tarde – noche. Reservar 15 minutos diarios para relajarte o expresar tus emociones a través de técnicas de meditación, mindfulness, yoga o taichí puede ser también de gran utilidad.

En lo que respecta a la nutrición, “es importante no abusar de los alimentos grasos, que no favorecerán la digestión, y tener presente que, aunque los carbohidratos son nuestra principal fuente de energía, también aumentan los niveles de adenosina y pueden darnos sueño”, indica Vera. “Es recomendable usar alimentos integrales, que tienen un índice glucémico más bajo y te aportan la energía suficiente para aguantar todo el día”.

CONSEJOS PARA ELEGIR LA CARRERA ADECUADA

Los resultados de las pruebas de acceso a la universidad (EBAU) que tienen lugar este mes de junio serán claves para elegir tanto los estudios como el campus al que se acudirá el próximo curso. Los perfiles de los alumnos son muy variados: están, por ejemplo, aquellos que optarán por un doble grado; los que considerarán la empleabilidad por encima de todo; los que primarán la cercanía al centro o los que querrán seguir una tradición familiar. Pero no son pocos los alumnos que, incluso inmersos en la selectividad, aún no han podido tomar una decisión definitiva. Para ellos, el centro universitario U-tad ha querido ofrecer una lista de cinco consejos a tener en cuenta:

  • No elijas algo porque otros lo hacen o porque es lo que esperan de ti. Busca tu propia motivación.
  • No te quedes solo en los nombres de las titulaciones: investiga y busca referencias de personas que trabajan en ese sector para hacerte una mejor idea.
  • Compara los planes de estudio de una misma titulación en diferentes universidades, porque las diferencias en el contenido de las materias, la metodología o la calidad de sus prácticas pueden ser notables.
  • Si dudas entre varias opciones que a priori te gustan, ten en cuenta la empleabilidad.
  • Sé ambicioso pero realista: ganar dinero es importante, pero no es el mejor punto de partida. Piensa, de acuerdo con tus cualidades y habilidades, en qué puedes destacar y aportar más valor, sintiéndote bien con lo que haces.

Fuente:

https://elpais.com/economia/2021/06/02/actualidad/1622639841_700172.html

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