Aprende a escribir con… María Dueñas

Por Alvaro Cólomer

María Dueñas escribe sus novelas con escuadra y cartabón. Aplica un método científico al proceso creativo y, aunque a algunos esto les parezca una herejía, lo cierto es que funciona. Así pues, si es usted uno de esos letraheridos que cree más en lo dionisiaco que en lo apolíneo, guarde un poco de silencio y ceda la palabra a quien sabe lo que dice. Porque ella vende como churros, mientras que usted, bueno, usted hace lo que puede.

 

Antes de convertirse en una de las escritoras más leídas de los últimos tiempos, María Dueñas enseñaba Lingüística Aplicada en la Universidad de Murcia. Impartía clases de diseño curricular, de programación de materiales, de estructuras de contenidos y, en definitiva, de un tipo de cosas que, para que nosotros lo entendamos, no son más que las herramientas que manejan los profesores cuando preparan el curso académico que está a punto de empezar. Veinte años se pasó explicando a futuros profesores la forma más eficaz de estructurar la información que luego ellos enseñarían a sus propios alumnos, hasta que un día cayó en la cuenta de que todo aquello no servía únicamente para preparar clases, sino también para crear mundos de ficción. Y entonces todo cambió.

 

“La parte que más disfruta es la de la documentación. Se pasa algo más de un mes recopilando datos”

María Dueñas aplicó la metodología de la Lingüística Aplicada al terreno de la creación literaria y estableció unas pautas de trabajo que, en esta ocasión, no estaban pensadas para crear un programa académico, sino para escribir una novela. El resultado de aquel esfuerzo fue El tiempo entre costuras: cinco millones de ejemplares vendidos, cuarenta idiomas y setenta ediciones. Queda claro, pues, que el método funcionó.

Desde entonces, cada vez que un nuevo argumento aflora en su cabeza, la murciana sigue a rajatabla el mismo proceso: primero, reflexiona durante un par de meses sobre la mejor forma de montar la historia; segundo, inicia el proceso de documentación; y tercero, se sienta ante el ordenador y se lanza a escribir.

La parte que más disfruta es la de la documentación. Se pasa algo más de un mes recopilando datos —artículos especializados, bibliografía descatalogada, material de hemeroteca, fotografías de época…— y va almacenando toda esa información en una carpeta digital bautizada como Research. Allí guarda tanto las biografías de ciertos personajes históricos como los menús de los mejores restaurantes del periodo investigado, pasando por mapas de ciudades, ejemplares de revistas desaparecidas y, por añadir algo más, carteles de obras de teatro. Y, cuando cree que ya ha acumulado suficientes legajos, abre el procesador de textos y se pone a escribir teniendo las ideas —y la estructura— tan claras que es capaz de terminar un capítulo en apenas dos días.

“No cambia nunca de recorrido, porque es de esas personas que jamás abandonan aquello que funciona”

Sí, María Dueñas es la escritora más metódica de cuantas merodean por el ecosistema literario español. De hecho, es tan metódica que incluso da siempre el mismo paseo. Cada día, a las ocho de la mañana, sale de casa y toma la misma ruta que ayer, que anteayer y que trasantier. No cambia nunca de recorrido, porque es de esas personas que jamás abandonan aquello que funciona, y una hora después, cuando entra de nuevo en su domicilio, se sienta ante el ordenador, abre una libreta y se pone a trabajar. Lo primero que hace es ajustar las tuercas a los párrafos que quedaron sueltos durante la jornada anterior, y a continuación avanza por la historia sin desviarse ni un ápice del plan ideado.

Dueñas trabaja hasta las ocho de la tarde, haciendo las paradas lógicas en cualquier ser humano, y sólo se convierte en una mujer libre de imposiciones al anochecer, cuando descansa un poco y prepara su mente para encarar la siguiente jornada, la cual, como ya hemos explicado, será exactamente igual a la anterior.

 

Y así es como escribe sus novelas: usando técnicas de Lingüística Aplicada, repitiendo rituales una y otra vez y no desperdiciando ni un solo segundo. Ah, y también dejando que las musas canturreen a su alrededor, al menos un poquito. Y es que, aunque en algún momento pueda haber parecido lo contrario, no estamos hablando de un robot, sino de una escritora que, por más métodos científicos que aplique al hecho creativo, no deja de ser alguien que sobre todo busca conmover.

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Aprende a escribir con… María Dueñas

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Aprende a escribir con… María Dueñas – Sarraute Educación María Magdalena

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