¿A qué nos hemos comprometido en educación para que Europa nos libere los fondos?

Por Julián Martín

La hoja de ruta en educación para los próximos años viene definida por los planes presentados por el Gobierno, y que han sido aprobados oficialmente el miércoles pasado. En esta sección ya hicimos un análisis de los planes, en sus distintos apartados, pero con la aprobación hemos tenido acceso a algunas novedades importantes, sobre todo en lo que tiene que ver con compromisos concretos y plazos. Y es lo que vamos a ver hoy.

Estos compromisos concretos pueden consultarse en este Anexo (PDF) de 316 páginas, que uno podría decir que tiene la forma de un contrato.

Para refrescar la información sobre el contenido de los planes se pueden revisar los artículos anteriores:

Hoy veremos de manera unificada las novedades que hemos conocido ahora. Lo más importante a destacar es que con estos planes hemos asumido una serie de compromisos que debemos cumplir necesariamente para ir recibiendo el dinero europeo. Esto hace que los hitos establecidos deben ser alcanzados obligatoriamente.

Modernización educativa

Igual que en nuestro análisis de los planes, comenzaremos también por los compromisos del Componente 21, el referido de manera más directa a educación, para mayor claridad.

Aquí ya sabemos que hay una nueva ley educativa, la LOMLOE, y falta el diseño y aplicación del nuevo modelo curricular por competencias clave. A este respecto, vemos ahora que «la reforma incluirá también la preparación del apoyo, la orientación y el material didáctico así como la formación de los docentes para garantizar que pueda aplicar eficazmente el nuevo currículo. El material se publicará en línea para su utilización por todo el profesorado, junto con la difusión de buenas prácticas«. Parece que, entre otras cosas, habrá alguna web como guía práctica, lo cual tiene una pinta interesante. ¿Y cuándo estará disponible? En el tercer trimestre de 2024. Habrá que esperar.

Otras reformas fundamentales tienen que ver sobre todo con la Universidad. En el tercer trimestre de este año se publicarán sendos Reales Decretos: uno para «la organización de las enseñanzas universitarias y el procedimiento de aseguramiento de su calidad» y otro «del régimen de creación, reconocimiento, autorización y acreditación de universidades y centros adscritos». Pero el texto legal de referencia será la nueva Ley Orgánica, que debe publicarse como muy tarde en el segundo trimestre de 2023.

Pero una de las novedades más interesantes aquí tiene que ver con el compromiso de aumento del «Índice de Digitalización de las Universidades». Es algo que se publicará en la web del Ministerio, según se indica. El índice tiene en cuenta varios parámetros, como por ejemplo en gestión el número de aulas habilitadas para enseñanza digital, el número de profesores que utilizan sistemas digitales o el nivel de procedimientos en línea; en innovación los repositorios multimedia o las competencias digitales en el personal docente; y en gobernanza un plan de transformación digital o las carteras de proyectos de digitalización.

Pues bien, el compromiso que nos obliga aquí es que en el cuarto trimestre de 2023, este índice haya mejorado en un 10% con respecto a las mediciones realizadas en 2019, es decir, antes de la pandemia. Realmente no parece un objetivo muy ambicioso que digamos. La Universidad no se ha mojado mucho.

Formación profesional

En este terreno todo pasa por la aprobación de la nueva legislación. Y el documento nos aclara que «se espera que el Consejo de Ministros apruebe el proyecto de ley antes del 31 de diciembre de 2021 y que el Parlamento lo adopte antes del 30 de junio de 2022». Así que digamos que este asunto corre prisa. Las fechas son bastante cercanas, teniendo en cuenta la complejidad de estos procesos.

Pero seguramente el compromiso más importante tiene que ver con el aumento de la oferta, medida en número de nuevas plazas, adicionales a la actuales, tomando como referencia para el cómputo las que había a finales de 2020. Aquí, el documento establece dos hitos: se tendrán que haber creado 50.000 nuevas plazas como muy tarde en el cuarto trimestre de 2022, y 135.000 más en el cuarto trimestre de 2024. No está mal.

En el ámbito digital, ya vimos en su artículo correspondiente que no se planteaban grandes retos en este apartado, sino que se concretan en el que veremos a continuación, referido a las competencias digitales. Como mucho, podemos destacar sobre todo la creación de 50 centros de excelencia e innovación como muy tarde en el cuatro trimestre de 2024.

Otros compromisos referidos al aumento de la oferta bilingüe (inglés-español), nuevas unidades de competencia, etc., se van también lejos, hasta ese cuarto trimestre de 2024.

Competencias digitales

Como ya vimos en los análisis, es aquí sobre todo donde está el meollo del asunto. Y podemos ir viéndolo por tramos temporales.

El primer hito a cumplir viene bastante pronto. Como muy tarde en el cuatro trimestre de este año 2021 se deberá haber aprobado, con publicación en el BOE, el programa para equipar con herramientas digitales a los centros públicos o subvencionados con fondos públicos.

Recordamos que, como destaca el documento, esto incluye varios elementos, que tienen dos hitos distintos.

El primer hito tiene que ver con la certificación en competencias digitales de al menos el 80% de 70.000 profesores formados en ellas (se admite un 20% de «suspensos») y el apoyo a 22.000 centros en la preparación y revisión de sus estrategias digitales. Como muy tarde, estos dos puntos se deberán haber completado en el tercer trimestre de 2024.

El segundo hito tiene que ver sobre todo con hardware e infraestructuras. Como fecha tope para el cuarto trimestre de 2025 debe haberse completado la dotación con dispositivos digitales a al menos 300.000 estudiantes y el equipamiento de al menos 240.000 aulas en colegios. Digamos que hay cuatro años para esto. No parece correr demasiada prisa por lo que se ve.

Además de esta linea de trabajo, hay otras referidas de manera particular a la Formación Profesional. Por ejemplo, como muy tarde en el cuarto trimestre de 2024 se habrá creado una Red Nacional de Competencias Digitales que incluye la reforma de 1.500 centros de FP. Y esto no es cualquier cosa.

También se prevén varias herramientas digitales, que parecen interesantes: una para la gestión de la acreditación de las competencias profesionales adquiridas a través de la experiencia laboral (que se espera sirva para la acreditación de 3,5 millones de trabajadores), y otra para la gestión de la FP para el empleo asociada al Catálogo Nacional de Cualificaciones y de Registro de la vida formativa profesional. Para ver todo esto terminado habrá que esperar al 31 de diciembre de 2025.

Fuente:

¿A qué nos hemos comprometido en educación para que Europa nos libere los fondos?

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¿A qué nos hemos comprometido en educación para que Europa nos libere los fondos? – Sarraute Educación María Magdalena

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