Llegó la hora de cambiar el sistema educativo

Por Guillermina Tiramonti

El triunfo de lo que siempre se ha hecho ha transformado a la escuela en una máquina de reproducir rutinas y a todo el personal que trabaja en el sistema en conservador del statu quo.

La escuela tradicional, que es la que todavía tiene vigencia en nuestro país y en la región, tiene una determinada organización del tiempo y el espacio basado en su forma de enseñar y de relacionarse con el conocimiento. A eso, se le llama gramática escolar. El saber se divide en disciplinas que se imparten una después de otra y hay un profesor para cada disciplina (claro, estamos hablando en este caso de la escuela secundaria). El profe da una clase que no es otra cosa que transmitir lo que sabe sobre un tema a sus alumnos.

Sobre este núcleo se construyó todo el sistema educativo que, como si fuera un lego, va encastrando las piezas para formar una estructura burocrática que es difícil desmontar. Los curriculum escolares dividen en disciplinas aquello que deben aprender los alumnos. Los docentes se forman por disciplinas. Como resultado de este modelo, hay especialistas de las disciplinas y especialistas en la didáctica de las diferentes disciplinas. También hay una producción de libros de las disciplinas, hay producción de materiales audiovisuales para las plataformas educativas, hay cursos de capacitación y docentes de esos cursos y, por sobre todas las cosas, hay custodios de esa organización que son básicamente los sindicatos docentes.

Más que un lego es como el juego de los palillos chinos

Si sacás mal una pieza se cae todo y tenés que armar toda la estructura de nuevo. De modo que nadie quiere arriesgar y no mueven ningún palillo. Sabemos que debemos avanzar en la enseñanza multidisciplinar pero seguimos formando los docentes por disciplinas y de ese mismo modo, estructuramos los curriculum y se reproducen los especialistas, y así al infinito.

Marchas a favor del regreso de la presencialidad escolar durante la pandemia Foto EFE/ Demian Alday Estévez,Por: EFE Servicios

Un cambio de este tipo requiere además una formación docente mucho más exigente de la que tenemos, porque se necesita una base de conocimiento suficientemente sólida como para pasar de ser un profesor que conoce el contenido de una disciplina a otro capaz de pensar las articulaciones y relaciones existentes entre fenómenos y poder relacionarlos con problemas de la vida real. Se necesitaría, además, un sistema de selección docente que no estamos dispuestos a aceptar, porque la selección en la Argentina solo es válida si es encubierta. No es políticamente aceptable proponer y aplicar sistemas de selección, el mito del igualitarismo sigue siendo una cuestión tabú y la banalización de la noción del mérito que promueven nuestras autoridades políticas no son auspiciosas en este sentido. Aquí, los sistemas deben permitir que todos puedan todo, sin que se exijan condiciones para materializar esa posibilidad.

Se necesita una base de conocimiento suficientemente sólida como para pasar de ser un profesor que conoce el contenido de una disciplina a otro capaz de pensar las articulaciones.

El triunfo de lo que siempre se ha hecho ha transformado a la escuela en una máquina de reproducir rutinas y a todo el personal que trabaja en el sistema en conservadores del status quo. La forma en que en estos momentos se está encarando el retorno a la escuela después de la suspensión de las clases presenciales y la catástrofe que esto generó para la educación de niños y jóvenes.

Previamente a la pandemia, asistimos a una serie de encuentros, seminarios y conferencias que avalaban la necesidad de hacer otra escuela secundaria. Se construyó cierto consenso respecto de la necesidad de hacer un uso inteligente de las nuevas tecnologías, algunas instituciones comenzaron a trabajar por proyectos, la evidencia estadística nos mostró que la repitencia es una trampa que produce expulsión, que la evaluación debe estar centrada en la adquisición de habilidades, que la lectoescritura y las matemáticas son saberes básicos que nuestra escuela no sabe enseñar, que los chicos no son meros receptores que deben participar activamente en la construcción de los conocimientos que adquieren.

Marchas en contra del regreso de la presencialidad escolar durante la pandemia. (foto EFE).Por: EFE Servicios

En esa época, en base al proyecto de secundaria 2030, muchas jurisdicciones iniciaron experiencias que incorporaban algún aspecto de esas enseñanzas. Sin embargo, retomamos las clases preocupados por las notas de las diferentes disciplinas, los exámenes, la rutina de siempre. Estamos preocupados por recuperar una gramática escolar que nos tiraniza e impide hacer una escuela a la altura de la conformación cultural y científica del siglo XXI

Tenemos una educación ineficaz para generar los aprendizajes básicos de la cultura: solo egresa el 50% de quienes ingresan y tiene un alto ausentismo de docentes y de alumnos Los chicos se aburren y los docentes están insatisfechos con el trabajo que hacen. Es cara a pesar de que sus agentes están mal pagos. No enseña lo que requiere la sociedad contemporánea y, ahora, encima, fue sacudida por un ciclón. ¿No será el momento de cambiarla?

(*) Guillermina Tiramonti, investigadora de Flacso y miembro del Club Político.

Fuente:

https://tn.com.ar/opinion/2021/07/04/llego-la-hora-de-cambiar-el-sistema-educativo/

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Llegó la hora de cambiar el sistema educativo – Sarraute Educación María Magdalena

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