Educación: un debate impostergable

Por Susana Decibe

Es hora que nos preguntemos cuáles son las causas de la baja calidad de los aprendizajes, el abandono escolar y la inequidad del sistema.

La pandemia puso a la escuela en el centro del debate, pero ese debate apenas trascendió la necesidad de que los chicos estuvieran adentro de ellas. Antes aún de la extensa y dañina interrupción de los servicios educativos y, con más razón en este momento, es hora de que nos preguntemos cuáles son las causas de la baja calidad de los aprendizajes, el abandono escolar y la inequidad del sistema.

La pregunta sería: ¿que impide hacer realidad en las aulas los acuerdos del Consejo Federal de Educación sobre los contenidos fundamentales sobre qué y cómo enseñar en todas las escuelas, actualizados desde hace 25 años?.

El gobierno y gestión de la educación básica en nuestro país se transformó a partir de los acuerdos del Congreso Pedagógico Nacional de 1984 y las leyes que se sucedieron (Ley Federal de Educación, 1993 y Ley Nacional de Educación, 2006).

El objetivo fue ordenar la oferta dejando la gestión directa de los servicios a cargo de las provincias, (reclamo unánime de ellas) y asegurar un piso de calidad y equidad a través de la concertación en el Consejo Federal de Educación.

Quedaron delineadas nuevas funciones para lo que denominábamos “un ministerio sin escuelas pero para todas las escuelas”.

Así las funciones en el nivel nacional serían: investigar y proponer contenidos educativos para todos los niveles incluidos la formación docente, asistir a las provincias con menores recursos y a las poblaciones más vulnerables, monitorear, evaluar e informar sobre los aprendizajes de los alumnos y sobre la formación de los docentes y la acreditación de las instituciones formadoras, desarrollar el sistema de información y estadística educativa y otorgar la validez nacional de los títulos que se expiden en todo el país.

Quedó conformada una organización capaz de garantizar calidad y equidad educativa en todo el territorio, a condición de que cada nivel de gestión cumpliera con sus obligaciones. Y es éste el nudo de la cuestión. En el nivel nacional se promueven acuerdos de políticas educativas que están en la frontera de lo que debe enseñarse de cara al nuevo siglo, más aún, tan ambiciosos que habría que agregar más años de escolaridad para realizarlos, pero no se desarrollan funciones de asistencia y control sobre su cumplimiento en las aulas de todo el país, en coordinación con las provincias.

Las evaluaciones de los aprendizajes de los estudiantes han sido parciales y discontinuas, y nunca se realizaron la de los docentes y de las instituciones que los forman. Esto quiere decir que cuando el ministerio nacional otorga la validez nacional de los títulos que se expiden en las provincias, no significa que se haya comprobado el cumplimiento de aquello que el Consejo Federal de Educación aprobó.

En las administraciones provinciales la gestión en general está muy centralizada.

Se manejan todos los rubros del sector: personal docente y no docente, designaciones y reemplazos, la capacitación, los diseños curriculares, la organización escolar y los tiempos, la infraestructura y su mantenimiento, los programas y los recursos especiales. Sus sistemas de gestión en algunos casos son poco transparentes, carecen de la posibilidad de cruzar datos fundamentales como desempeño docente y resultados educativos, o datos fehacientes de plantas docentes por escuela y matrícula.

La información que producen no logra superar su función administrativa, aún en aquellas provincias donde existen registros nominales para la matrícula. No existe seguimiento pedagógico de las escuelas, de la historia educativa de los alumnos, del desempeño docente. Tampoco la estructura y el tipo de información está pensada para el uso de las escuelas. Estas tienen una sobrecarga de llenado de planillas para diferentes destinos sin que le encuentren un sentido para su tarea cotidiana.

Las escuelas tienen muy limitadas posibilidades de tomar decisiones que respondan a las necesidades de su matrícula y, salvo excepciones, la organización de los tiempos y de su oferta está condicionada a la disponibilidad de los docentes, de cuyos nombramientos no participa.

Finalmente en las aulas es difícil que se tengan en cuenta los acuerdos nacionales, incluso muchas veces no se conoce siquiera el diseño curricular de la propia provincia. Los docentes en general hacen sus planificaciones siguiendo sus rutinas, sus saberes y sus desarrollos históricos. Así en la gran mayoría de las aulas continúan vigentes prácticas y contenidos de enseñanza antiguos y hasta obsoletos. Y tiempos reales de enseñanza cada vez menores.

Las regulaciones laborales que rigen en las provincias están inspiradas en el Estatuto Docente de 1958, muy importante en su época pero totalmente desacoplado de las necesidades actuales y del desarrollo de la profesión.

La formación docente está sin control en cuanto a la oferta. Más de 1500 instituciones, (34 institutos de formación docente por millón de habitantes, contra 4 por millón en Chile y México o 3,6 en EEUU). En su mayoría son de mala calidad y no responde a los perfiles que se necesita en las escuelas.

Si bien la acción del sindicalismo docente es mayoritariamente de obstrucción, no podemos culpar a los gremios del corrimiento del estado y de sus administradores de las funciones que debieran cumplir. La política educativa es víctima de las trampas del federalismo dentro del cual se gestionan muchas políticas esenciales. Las trabas son políticas y tecnológicas. Los responsables disimulan estas falencias pero los efectos de sus incumplimientos dejan a la mayoría de los niños y jóvenes lejos de los aprendizajes que debieran recibir.

La educación argentina necesita ser gobernada al menos según las leyes vigentes, un sistema político que reconozca y atienda los problemas y una sociedad que demande un debate informado y esté dispuesta a asumir muchas de sus responsabilidades educativas que fue depositando en la escuela.

Fuente:

https://www.clarin.com/opinion/educacion-debate-impostergable_0_zkDmtimkS.html

 

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