Sidi: De la épica cidiana al personaje revertiano

Por María Martínez

La aparición en septiembre de 2019 del relato de frontera que noveló Pérez-Reverte llevó a programar un Seminario en la Universidad de Murcia a fin de analizar la figura de uno de los personajes más universales de la literatura medieval. La pandemia lo impidió. Pero eso mismo favoreció que lo que iba a ser una exposición oral en el marco académico se convirtiera en un particular ensayo. Y gracias a la Cátedra Pérez-Reverte, dirigida por el profesor Belmonte, esta incursión inexperta y pionera será publicada en unos meses con el título Sidi: «La otra historia», a la grupa de Pérez-ReverteEn ella se recoge el legado medieval, las fuentes orales y escritas primarias, histórico-literarias de Rodrigo Díaz, el laureado y denostado Cid Campeador, y cómo aún en vida del personaje se fue transmitiendo y trascendiendo su aureola legendaria imparable en distintas formas y soportes (historia, novela, cine, cómic y  videojuego) hasta el siglo XXI. Deconstruidas las fundamentales fuentes cidianas que se abordan (Historia Roderici, Carmen Campidoctoris y Cantar de Mio Cid), Pérez-Reverte construye con originalidad un nuevo molde del personaje: su Sidi, concebido con un sudario alejado de juicios y prejuicios. El giro revertiano que resucita a Sidi no es en absoluto la visión épica —tan manipulada ideológicamente por el régimen franquista y arrumbada por la reinstauración democrática— sino la mirada antropológica de un intelectual del siglo XXI buen conocedor de la historia y la literatura. La novela Sidi trasciende al humanizado y aguerrido hombre de frontera que presenta Pérez-Reverte, porque se convierte en el paradigma de la novela histórica contemporánea y de la representación del neomedievalismo actual. Una necesaria divulgación literaria de alta calidad que revivifica y da a conocer al personaje a viejas y nuevas generaciones. Y con la elección de esos dos cánones unidos (novela histórica y neomedievalismo) en la obra Sidi, de PR, se concibe el ensayo. Un relato bien armado sobre el que es posible seguir el rastro de las “Españas” de Sidi en el tiempo novelado, acotado a la década de los ochenta del siglo XI, en los años de su primer destierro, cuando pasó de ser vasallo directo de Alfonso VI a poner su fuerza militar al servicio del taifa de Zaragoza. No es por tanto la obra una biografía novelada de Rodrigo Díaz, sino la lectura narrada con poderosas imágenes retóricas de una parte de la vida imaginada del Señor, Sidi, como admirativamente le apodaron sus socios musulmanes de la hueste zaragozana y también los prisioneros musulmanes que combatieron contra él. El título en sí mismo ya constituye un cierto misterio que se revela por la imagen pictórica concebida expresamente para la obra por Augusto Ferrer-Dalmau.

 

“Es el Sidi irónico, de espíritu libre, guerrero, de personalidad poliédrica, sin prejuicios pero con valores éticos, el que destila la creación literaria revertiana”

Desde fundamentos histórico-literarios e historicistas y con un estilo vivaz, directo, tragicómico, intenso y sensorial se accede al mundo y las emociones de Ruy (hipocorístico de Rodrigo) y de sus hombres: a la identidad individual y colectiva de hombres unidos al liderazgo sidiano que hicieron de la guerra su medio de vida. Y también a sus sentimientos y vivencias particulares, tan emotivas que fortalecen la personalidad sidiano-revertiana. A destacar de esta narración literaria tan precisa e impactante, depurada en extensión y forjada con la intensidad neorrealista, impresionista y expresionista de gran calado historicista, los matices de la personalidad del protagonista y los perfiles psicológicos y fisonómicos de los personajes, la diversidad de hablas y el arcaizante léxico de la época —un verdadero documento lingüístico—, el poético paisaje castellano y aragonés que envuelve el trote y el galope de la milicia sidiana, la indumentaria militar y civil con que viste a los personajes, la experiencia bélica que conserva Ruy Díaz en su memoria, y la recepción de algunas de las leyendas históricas que le acompañaron.

 

En cuatro partes equilibradas y bien diferenciadas se cohesiona y articula el contenido de la creación sidiana: “La cabalgada”, la forma más representativa de la guerra de frontera; “La ciudad”, escenario de la espléndida Zaragoza musulmana, donde en un necesario paréntesis se elabora un romántico encuentro amoroso con la seductora Raxida, antes de introducir al público en la dura batalla de Almenar, en la guerra, que es tema que legitima la personalidad del personaje, que guerrea por la supervivencia sin importarle contra quién. Vívida, sonora y conmovedora descripción literaria de ese histórico enfrentamiento en Almenar (fundido por el novelista con otro histórico posterior en Tévar) que en campo abierto dirimió la lucha entre bandos mixtos de soberanos musulmanes enfrentados y condes y milicias cristianas aliadas con ellos. Un relato que desmitifica la idea de lucha reconquistadora entre musulmanes (malos) y cristianos (buenos) y que desemboca en el estremecedor y deshumanizado paisaje que deja el combate. Pérez-Reverte deja tras él un final abierto, en suspenso y en suspense, y es una estratégica y buena forma de concluir, pues marca así una nueva etapa de la vida sidiana que, históricamente, contrasta con la vida de la frontera contenida en la novela, que no en vano se sibtitula como “Un relato de frontera”. Es el Sidi irónico, de espíritu libre, guerrero, de personalidad poliédrica, sin prejuicios pero con valores éticos, el que destila la creación literaria revertiana, desinteresada de la narrativa histórico-literaria del Cid principesco, conquistador y señor de Valencia, la más conocida y también ensalzada.

 

“El objetivo primero que impulsó este trabajo fue aunar en la docencia universitaria la historia y la literatura para comprender la evolución de un personaje que pertenece a todos como un legado”

No es la primera vez que en este siglo se novela la figura del Cid, pero sí la de una resurrección literaria que ha obtenido un consenso mayoritario de crítica y público. El relato revertiano ha motivado y permitido a una medievalista atrevida establecer la comparativa entre realidad y ficción, alear historia y literatura y esbozar desde esta perspectiva la personalidad, estructura, contenido y estilo de Sidi. Y se descabalga del atrevimiento con unas consideraciones al galope que parten de la heroica concepción de Menéndez Pidal y llevan a la del hombre sidiano de Pérez Reverte. El ensayo se ilustra con imágenes diversas (de reyes, condes, paisajes, escenarios, mapas, etc.) que permiten visualizar las realidades del mundo sidiano. También se añaden unos anexos “troteros” que incluyen la selección de las fuentes y bibliografía utilizadas, lo que dicen las palabras sidianas, la relación de los personajes y los nombres de lugar registrados en la novela. Y se cierra con la inclusión de algunas opiniones encontradas al tuntún en internet y con el cualificado criterio del autor acerca de la concepción de esta obra. Originalidad, credibilidad, sensorialidad y emotividad fundamentan la calidad literaria de la novela que se puede leer como un buen guión cinematográfico.

El objetivo primero que impulsó este trabajo fue aunar en la docencia universitaria la historia y la literatura para comprender la evolución de un personaje que pertenece a todos como un legado común de nuestra historia. No obstante, la trasciende porque se agrega al patrimonio literario internacional. Y PR con esta novela se suma a ese legado cultural con un postrer eslabón de hierro. Sin pretenderlo en principio, el ensayo elaborado también puede ser útil a cierta parte del batallón de lectores de la novela. Es una novela amena y vitalista, que se desliza por la frontera de la vida y de la muerte, aunque por la dosis de gran cultura literaria e histórica que encierra (marca revertiana) y que el autor no desvela sino mediante sugerencias o “pistas”, impulsa, a quien así lo desee, hacia la búsqueda de respuestas que amplíen el conocimiento histórico y literario del personaje y de su tiempo. Y desde luego, a nivel personal el riesgo asumido y el esfuerzo invertido en este trabajo ha sido un reto que no me corresponde valorar.  Mientras se elaboraba el ensayo sidiano apareció la magistral Línea de fuego, y se está a la espera de leer la anunciada y prometedora novela El italiano.

Fuente:

Sidi: De la épica cidiana al personaje revertiano

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