La educación como un factor generador de paz

Por Simón Vargas

Pese a que una gran mayoría de los seres humanos coincidimos en la importancia de la erradicación de la violencia, aún se visualiza complicado alcanzar un estado de paz en el mundo; y es que los conflictos armados continúan presentes alrededor del globo terráqueo, afectando a miles de personas, sobre todo a niñas, niños y adolescentes.

Aunque actualmente no vivimos guerras mundiales, si persisten conflictos armados cruentos y dolorosos, de acuerdo al documento Alerta 2021, Informe sobre conflictos, derechos humanos y construcción de paz, durante el 2020 se registraron 34 conflictos armados, la misma cifra que el año anterior. La mayoría de los conflictos armados se concentró en África (15) y Asia (nueve), seguidos por Oriente Medio (seis), Europa (tres) y América (uno); pero, además, contrario a lo que podría pensarse, se observó un incremento significativo de los conflictos armados de alta intensidad, que representaron casi la mitad de los casos, un 47% del total.

Cabe mencionar, que los dos conflictos armados en los que se contabilizaron más víctimas mortales en 2020 fueron Yemen y Afganistán y desafortunadamente, aunado a lo anterior, se identificaron 95 escenarios de tensión en todo el mundo, un caso más que en el año anterior; esto ha hecho que de acuerdo a datos de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios 235 millones de personas en este 2021 necesitarán asistencia humanitaria, un incremento del 40% con respecto a las estimaciones del periodo pasado.

Lo anterior es un breve recuento de lo mucho que la violencia y la ausencia de paz ha aumentado y hecho daño en el mundo, y aunque no podemos negar que muchos avances tecnológicos y científicos se han dado en pos de la guerra, también hay que reconocer que la desigualdad, la inequidad, la impunidad y la violencia nos han llevado a una continua tensión social; porque hoy más que nunca se puede percibir el descontento, la inestabilidad y la volatilidad de las diferentes civilizaciones en el mundo.

Entonces, ¿por qué considerar la educación como un factor importante para incrementar la paz? La respuesta pareciera sencilla si nos centramos en que este sector en gran parte de las ocasiones se enfoca en la enseñanza de valores, aborda cuestiones éticas y morales y centra el desarrollo integral del individuo como un objetivo central.

Pero además, este elemento impulsa a las personas a que dejen de ser espectadores y se conviertan en actores, a que la paz no solo sea una utopía sino un compromiso de todos; porque la educación promueve el que aprendan a utilizar el poder de las palabras, las ideas y los sentimientos por sobre las agresiones, el abuso y la violencia.

En una actualidad cada vez diversa y globalizada es necesaria una educación más acorde con la realidad y la diversidad que imperan en nuestras sociedades. Es imprescindible que este sector dé un giro importante para que integre las competencias sociales de la educación en un marco que se contraponga a las ideas constantes de agresión para acercarse al derecho de no violencia establecido por la ONU desde 1945.

Y es que la paz puede ser entendida desde la ausencia de conflictos y enfrentamientos hasta como una aspiración universal, es por ello que su promoción y trabajo desde la educación se convierte en la base para su desarrollo, e incluso la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, ha emitido cuatro ejes fundamentales en la educación para la paz, los cuales son: 1) aprender a conocer, esto es, adquirir los instrumentos de la comprensión; 2) aprender a hacer, para poder actuar sobre el entorno; 3) aprender a vivir juntos, para participar y cooperar con los demás en todas las actividades humanas; y 4) aprender a ser, progresión esencial que participa de los tres aprendizajes anteriores.

Con el paso de los años ha quedado constancia de como la educación ha transformado la sociedad, ha logrado que probablemente la inclinación sea cada vez más hacia el no conflicto y a la solución de problemas a través del diálogo concertado, pero aún queda mucho por abordar, y sobre todo hay que dejar patente que la educación no solo radica en el conjunto de conocimientos escolares, sino también en el inculcar valores y en el adecuado contexto social y familiar, entre otros.

Hoy la pedagogía se convierte en una de las principales plataformas para crear posibilidades que transformen décadas de violencia, odio, dolor y heridas abiertas en oportunidades para acciones determinantes que nos acerquen a la esperanza de un mundo con paz.

Simón Vargas. Lagunero. Consultor en Seguridad, Justicia, Política y Educación. Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Coahuila. Cuenta con diplomados en Seguridad Nacional y Análisis Político por la UIA y el ITAM. Es egresado del Programa de Alta Dirección de Empresas AD 2010-11 del IPADE Business School. Columnista en La Jornada, Eje Central y La Silla Rota.

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La educación como un factor generador de paz

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