Cómo la familia acompaña a los estudiantes

Al volver a las clases presenciales, en el marco de las medidas dispuestas para la “educación cuidada” en todos los niveles, también se plantean cuestiones en referencia al proceso de enseñanza en la actualidad, el acompañamiento de las familias en esa situación y la readaptación de los alumnos. Al respecto, la licenciada en Psicopedagogía, Lurdes María Rosa Pécora planteó algunos puntos.

“La humanidad se encuentra frente a un tiempo sin precedente, que ha modificado los estilos de vida en todos los ámbitos. Un enemigo invisible ha visibilizado la dificultad para adaptarnos a cambios que en algunos casos ya debieran estar instalados en nuestra sociedad. Uno de los ámbitos más impactados es el ámbito educativo, donde el estilo de enseñanza-aprendizaje ha cambiado sustancialmente”, inició Pécora.

“El trabajo docente en aulas, cotidianamente, ya presentaba falencias de diferente índole, como: dificultades específicas en el aprendizaje, problemas de conducta que alteraban la vivencia en el aula, consecuencias en los alumnos de situaciones intrafamiliares (conflictos emocionales, de intolerancia, de agresiones y hasta situaciones extremas que se visualizan en el trabajo con los educandos como el abuso sexual, autolesiones e intentos de suicidio). La escuela era y es aún hoy, en menor medida, una gran caja de resonancia que prende alarmas frente a estos episodios”, remarcó.

A su vez, explicó: “Sumergirnos en la virtualidad no era algo esperado, pero aunque no lo crean era promovido. Hace varios años las instituciones educativas proyectaban experiencias virtuales, manejo tecnológico para mejorar la calidad educativa obteniendo resultados pobres, dado la resistencia y limitaciones tanto de profesores y en especial de los alumnos”.

“Dentro de este panorama se insertan muchas realidades que nos han impresionado en este último tiempo, pero que ya estaban presentes en los contextos pre pandemia. La violencia hacia los niños en pos del aprendizaje no es algo novedoso, la podemos encontrar en los múltiples relatos de episodios inverosímiles que sacuden nuestro espíritu por el nivel de crueldad e intolerancia que involucran a diferentes protagonistas: como padres, docentes, directivos y hasta compañeros”.

“El éxito escolar de los hijos es la meta anhelada por los padres. Un sentimiento de orgullo o en su defecto de impotencia, se asocian al rendimiento pedagógico de los mismos. Por ello, podemos afirmar que los problemas de los hijos que se manifiestan en el ámbito sociocultural (en la sociedad, familia, escuela) constituyen heridas narcisistas para los padres. Un hijo es una prolongación de uno mismo”, aseveró.

Asimismo, enfatizó: “En muchas situaciones nos proyectamos a través de ellos. Sin quererlo en ocasiones el padre se encuentra en un circuito de exigencia preexistente que incide en el proceso formativo y educativo de sus hijos. Surgen episodios de sobre exigencia, sin tomar en cuenta que estas prácticas tienen consecuencia negativa”.

“En los consultorios profesionales suelen llegar con preocupación y angustia, por las manifestaciones que observan en sus hijos o que son marcadas por el docente en el ámbito escolar (en algunos casos hasta en situación de pandemia, el docente descubre dificultades que hacen necesaria la intervención profesional)”, subrayó.

Por último, agregó: “El proceso de enseñar, implica conocer el mecanismo que sigue el cerebro del educando frente a cada aprendizaje. Conocer cómo relaciona lo que internaliza con lo que ya se encuentra en su cerebro (aprendizajes previos). Y sólo se puede acceder a ese delicado universo que comprende el alma y la mente del niño con amor, con tolerancia, con respeto y con alegría. Los niños aprenden con alegría, nunca pero nunca con dolor ni con castigos ni con desvalorización”.

Fuente:

http://www.nuevodiarioweb.com.ar/noticias/2021/08/02/306417-como-la-familia-acompana-a-los-estudiantes

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