Práctica educativa y saberes docentes

Por Francisco Alfonso Avilés

¿Cómo es que se sugiere que sea la práctica educativa en un contexto de pandemia y cuales son los saberes docentes que deberán hacerse evidentes en la acción para dar respuesta positiva ante todo ello? se pregunta Miguel Ángel Pérez Reynoso en “Los saberes docentes bajo un contexto de pandemia”.

Al iniciar actividades educativas presenciales, docentes y estudiantes, desarrollaban las prácticas educativas y pedagógicas bajo la lógica de lo planeado, los recursos seleccionados, los materiales y mediaciones diseñadas, las metodologías pensadas y las estructuras conceptuales (objetos de enseñanza y aprendizaje) dispuestas e intencionadas. Pero todo ello fue necesario replantear, de manera inesperada, a partir de la pandemia.

“Lo primero que experimentamos fue una sensación de incertidumbre y desconcierto frente a lo que pasaría con los procesos que ya habían iniciado o que estaban por iniciar. También experimentamos miedo, impotencia y confusión; pues, además del temor frente a la posibilidad de contagiarse con el covid-19, también era incierto las formas y mecanismos bajo los cuales debíamos garantizar el acompañamiento, el vínculo pedagógico y la enseñanza en los trayectos formativos. Se puso de moda una frase que nos generaba tensión, “migrar de la presencialidad a la virtualidad o a la educación remota”, pues, pocos habíamos sido formados en estos ambientes y, mucho menos, habíamos incorporado las tecnologías de la comunicación y la información como mediaciones principales para la educación”. expresa William Alberto Valencia Rodríguez de la Universidad Católica de Antioquía, Colombia.

Lo anterior obligó a “pensar en otras formas de relación e interacción, en otros contextos y en otras mediaciones que se ajustaran a las emergencias personales, familiares, sociales y culturales que había traído un “enemigo” invisible, pero poderosamente destructivo.

En medio de esta situación caótica, aparecen detractores y defensores de la educación virtual, a distancia, el teletrabajo, la educación desde casa”. Sin embargo, ya no era una opción la incorporación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (Tic´s) para el desarrollo de las prácticas educativas, formativas, curriculares, evaluativas; era una necesidad y una opción para garantizar la educación de todos y para potencializar las competencias en el enseñar, formar y evaluar, propias de la profesión docente”.

Después de haber transcurrido en el caso de México, más de un ciclo escolar, el reto de la educación a distancia a la cual se enfrentan los docentes es el poder estar en comunicación con todos los estudiantes, dominar las diversas plataformas para trabajar a distancia, el tener una evidencia convincente sobre el aprendizaje a distancia, dar seguimiento y retroalimentación a todos los estudiantes, así como el implementar una didáctica con apoyo de herramientas tecnológicas. Como resultado de una encuesta que aplicaron a maestras y maestros Brenda Flores-Flores y Jaqueline Trujillo Pérez de la Universidad Autónoma del Estado de México, destaca que el papel que el docente debe desempeñar ante esta nueva modalidad educativa derivada de la pandemia de Covit-19, es guiar y acompañar al alumno, impulsar el conocimiento y la iniciativa de ir más allá de una clase virtual, convirtiéndose en una persona empática, flexible, autónoma y comprometida.

Como se ha observado, ese desempeño, debe llevarse a la práctica con el uso de las Tic´s no como una opción, las circunstancias obligaron a darle un giro vanguardista a la pedagogía que los docentes han implementado en su práctica formativa, además de transformar dicha práctica en Tecnologías para el Aprendizaje y el Conocimiento (TACS), y en consecuencia acceder a una educación con acompañamiento pedagógico y tecnológico, en donde tanto maestro como alumno sean partícipes de los nuevos aprendizajes y saberes.

Los docentes han vivido diversas experiencias educativas que se deben compartir por su importancia como es “el rediseño de actividades y recursos disponibles para apoyar la enseñanza de los contenidos que se encuentran dentro del currículo educativo; así como proporcionar al alumnado una formación integral, emocional y cognitiva, para lograr que el alumno aprenda significativamente. Por consiguiente, el uso de diversas estrategias favorecerá el proceso de enseñanza-aprendizaje que abordan los docentes en su plan de trabajo; tales estrategias deben ser generadoras de creatividad e innovación, para que de esta manera las clases online motiven a los alumnos a perseguir una educación autónoma y dinámica, que genere sus propios conocimientos y al mismo tiempo desarrolle habilidades digitales”.

Otros de los aspectos importantes a destacar dentro del rol que ha jugado el docente, es cuando la obtención de los aprendizajes esperados en la modalidad de educación a distancia, es significativa para los alumnos que tengan acceso a la tecnología, pero para aquellos que no, el proceso es complejo, ya que la información que no se recibe en tiempo real da lugar a la desigualdad y al mismo tiempo al rezago educativo.

La pandemia dejó a la comunidad educativa de México a la deriva, con respecto a la continuidad de su proceso formativo; un alto número de alumnos no cuentan con el acceso a internet y un porcentaje significativo de docentes a pesar de ser parte de un mundo globalizado, aún carecen del dominio de las herramientas digitales. Para coadyuvar con docentes y alumnos se debe tener una educación inclusiva y con ella se logre un aprendizaje significativo en los alumnos, el reto más grande al cual se enfrenta el sistema educativo en México. Sin duda alguna, se requiere del compromiso y motivación de autoridades educativas, docentes, alumnos y padres de familia.

De inicio se puede asegurar que la labor del docente ha sido clave durante esta crisis del Covid-19; los maestros y maestras han desarrollado cambios positivos en cuestión de su práctica profesional, satisfaciendo en lo general las necesidades de los alumnos ante un futuro que se presenta incierto. Ahora que se insiste en las actividades educativas presenciales puede estar uno seguro que la educación a distancia continuará y que ésta deberá apoyarse en el trabajo de los docentes. En esta perspectiva, el aislamiento social, productivo y laboral, de la mano de la emergencia epidemiológica, ha representado miedos, cambios, disyuntivas, pero también nuevas interpelaciones, provocaciones, experiencias y oportunidades para innovar. Todas estas realidades no son ajenas a las dinámicas propias de las prácticas educativas, pedagógicas y docentes señala Valencia Rodríguez.

Lo más seguro es que son muchas y muy variadas las tensiones, tendencias, resistencias y situaciones que subyacen a la práctica educativa. Ahora bien, reflexionar sobre ellas y socializar la manera como se han abordado e intervenido (desde los disciplinar, lo pedagógico, lo didáctico, lo institucional, lo legal),es quizás lo que le dan sentido pedagógico o las denominan particularmente Práctica Pedagógica.

Fuente:

https://www.diariodexalapa.com.mx/analisis/practica-educativa-y-saberes-docentes-7055322.html

Fuente de la Imagen:

https://www.teteducation.com/buenas-practicas-educativas/

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Práctica educativa y saberes docentes – Sarraute Educación María Magdalena

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