Annemarie Schwarzenbach, una escritora y viajera apasionante, marcada por la vulnerabilidad

Por: Laura de Grado Alonso | Madrid

“Una vez me tuvieron encerrada. Barrotes en las ventanas, puertas bajo llave y sin tirador. Yo estaba esperando a que me volvieran a dejar libre.” Con estas palabras la icónica viajera y escritora suiza Annemarie Schwarzenbach (1908 – 1942) narraba, en el libro “El valle feliz” (1940), su periodo de ingreso en un hospital psiquiátricoViajera, arqueóloga, reportera, fotógrafa y escritora intimista que expresó su vulnerabilidad con valentía, Annemarie usó la literatura para hablar de los conflictos humanos y de sus abismos más profundos.

Por ello la psiquiatra del Hospital Universitario Infanta Cristina de Parla, Miriam Baquero Leyva, ha decidido centrar su tesis sobre el arte como medio de salud mental individual y colectivo en la figura de esta artista suiza a la que describe como “una autora apasionante con una vida muy singular, que sufrió la desigualdad de ser mujer, lesbiana y que cargó con el estigma de haber sufrido ingresos psiquiátricos“.

La literatura de resistencia de Schwarzenbach

Annemarie Schwarzenbach nació en Zurich en 1908, por lo que la tocó vivir un periodo histórico muy intenso: creció durante la Primera Guerra Mundial y vivió el inició de la Segunda Guerra Mundial; además, fue testigo del comienzo del nacionalsocialismo que se acabaría convirtiendo en el Partido Nazi y en la dictadura de Hitler.

La autora, que a lo largo de su vida publicó más de veinte títulos incluyendo novelas, libros de viaje, poemas, ensayos y relatos, formó parte de una generación de entreguerras que uso la literatura como forma de resistencia contra el nazismo.

“En su literatura hay mucha poética y un gran trabajo de introspección sobre los conflictos existenciales de su generación y los íntimamente propios de una persona con su sensibilidad y su biografía”, explica Baquero, apasionada por la trayectoria de esta referente.

En 1927 ingresó en la Universidad de Zurich para estudiar Historia y Literatura. 

La viajera indómita

Fue, además, una mujer “muy independiente” que se dedicó a viajar por el mundo cultivando la literatura de viajes y trabajando como fotógrafa, arqueóloga y reportera.

En 1939 su amiga la fotógrafa y escritora suiza Ella Maillart se sumó a su aventura y juntas viajaron seis meses en un Ford por los Balcanes, Turquía, Irán y Afganistán. Dos libros han quedado de legado de este viaje psicológico y geográfico: “La ruta cruel”, de Maillart, y “Todos los caminos están abiertos”, de Schwarzenbach.

Vivió su amor por las mujeres de una manera muy abierta y explícita que plasmó en su literatura. En el texto “Ver a una mujer”, Annemarie Schwarzenbach habla del descubrimiento del primer amor homosexual de una chica joven y lo hace “con una ternura y de una manera tan abierta que asombra para la época”, señala la investigadora.

“Ver a una mujer, y sentir en ese mismo instante que también ella me ha visto, que sus ojos interrogantes han quedado prendados de mí como si no tuviéramos más remedio que encontrarnos en el umbral de lo ignoto, de esa frontera oscura y melancólica de la conciencia”, se puede leer en “Ver a una mujer”.

De aspecto andrógino e hija de una familia rica de Suiza y afín al régimen nazi, la polifacética Schwarzenbach llevó una vida de constante búsqueda y resistencia frente a los límites impuestos.

El estigma de sus ingresos psiquiátricos

“Pese a que su escritura siempre habla de la sensación de vulnerabilidad, de dolor y de perdida, resistió y lucho muchísimo por llevar una vida libre y por que todo el mundo fuera libre”, relata Baquero.

En su escritura dejó constancia de su dolor, de su soledad y de su adicción a la morfina, y habló mucho de la enfermedad. Sufrió varios intentos de suicidio y tuvo varios ingresos psiquiátricos, lo que, según la doctoranda, “la marcó, la estigmatizo y dejó sobre ella una huella muy importante”.

La apasionante vida de esta viajera indómita terminó a los 34 años tras un accidente en bicicleta.

“Formó parte de subalteridades que normalmente están marginalizadas. Ella reunió bastantes y aun así logró encontrar su lugar en el mundo y lo hizo a través de la literatura y de su trabajo como reportera”, explica la psiquiátra que resalta la potencialidad del arte para reflexionar colectivamente sobre la salud mental. 

Arte y salud mental

Desde hace seis años, la médica organiza un taller de poesía con las personas ingresadas en la planta de psiquiatría del Hospital Infanta Cristina en el que la literatura es la principal herramienta para el trabajo personal y colectivo de la salud mental.

A este respecto, aunque celebra que en la actualidad muchas voces se estén atreviendo a hablar de salud mental y muchas mujeres cuenten sus experiencias, sigue considerando fundamental rescatar figuras femeninas como la de Annemarie Schwarzenbach, “que dejaron constancia de su sufrimiento en sus escritos”.

El arte es un espacio social que da voz, entonces de alguna manera permite que las voces femeninas, que tienden a estar mas acalladas y que tienen a no tener un lugar donde su discurso es legítimo, puedan llegar a todo el mundo”, resalta.

Fuente: https://www.efeminista.com/annemarie-schwarzenbach-literatura-salud-mental/

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Docente - Investigadora Educativa.
Venezolana.
Doctora en Cs. de la Educación, Magíster en Desarrollo Curricular y Licenciada en Relaciones Industriales.

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