COVID-19 está acelerando la creación de opciones para estudiantes adultos

Por Paulette Delgado

La pandemia causó el crecimiento de un ecosistema de opciones para aquellos que no pudieron obtener un título universitario.

La pandemia obligó a las instituciones educativas a mudarse al entorno digital, y aunque este cambio ha estado lleno de retos, es algo que debió ocurrir desde hace mucho tiempo. Debido a la Cuarta Revolución Industrial, la demanda de habilidades digitales ha estado a la alza, especialmente debido al auge inteligencia artificial y la automatización.

Gracias al distanciamiento social y el confinamiento, gran parte de la fuerza laboral se vio inmersa en un ecosistema en línea. Por ejemplo, los procesos de  contratación, también se digitalizaron ya que el proceso de solicitud, selección y entrevista se lleva a cabo, en su mayoría, en plataformas digitales, debido al cierre de oficinas corporativas. Esto promovió prácticas como el análisis de talento, evaluación previa, e incluso contrataciones basadas en simulación donde realizan tareas que los aplicantes tendrán en el trabajo en caso de conseguirlo. Además, debido a la demanda global de recapacitación, el aprendizaje a lo largo de la vida es clave no sólo para encontrar trabajo, si no también para mantenerlo. Es por eso que ha habido un auge en las ofertas de aprendizaje digital flexible. Coursera informó a inicios de este mes que hubo un crecimiento en sus ingresos del 38 %, ocasionado por el fulgor de obtener certificados profesionales de nivel básico. Además, hubo un incremento de alrededor del 75 % en microcredenciales otorgadas por empresas, asociaciones industriales y otros proveedores no institucionales.

Aunque las demandas de habilidades digitales son cada vez más fuertes en el mercado laboral, las credenciales alternativas aún generan debate. Cuando las microcredenciales, como los bootcamps de programación, son un complemento a la educación institucional, entonces son bien recibidos, sin embargo, si se gestionan como reemplazo de un título universitario, no son bien aceptados ya que el título universitario sigue siendo prioridad.

Pero, debido al cambio forzado al trabajo remoto, cada vez más empleadores están adoptando estrategias de contratación que consideran más las habilidades y destrezas que un título universitario, abriendo la posibilidad de obtener un mejor trabajo a aquellas personas que no pueden pagar la universidad pero sí cursos en línea. Este último punto es especialmente significativo para el 37 % de estudiantes adultos, es decir, aquellos con más de 25 años, que tuvieron que abandonar sus sueños de obtener un título universitario por la pandemia. Tener acceso a credenciales digitales no sólo les conviene por el precio, algo que no siempre es el problema, sino también porque les permite seguir trabajando y encargarse de su familia.

Sean R. Gallagher, director ejecutivo del Center for the Future of Higher Education and Talent Strategy en Northeastern University, estima que la mitad de los empleadores en los Estados Unidos están investigando enfoques de contratación basados en competencias o ya lo están haciendo, como es el caso de empresas como Apple, Netlfix, IBM y Google. Aún así, el título universitario sigue siendo prioridad a la hora de contratar talento, sin embargo, existe una gran oportunidad para aumentar, mejorar y adaptar estas constancias educativas para estudiantes adultos. Una manera de hacerlo es por medio de trayectorias profesionales como el que tiene el Modelo Tec21, en el cual se combinan la personalización del aprendizaje con una ruta establecida para elegir, ingresar y completar la carrera. Además, puede ser complementado por coaching en línea, microcredenciales, y permite ir adaptando los rumbos según cambie el mundo laboral.

En el caso del Tecnológico de Monterrey y su Modelo Tec21, los estudiantes inician su trayectoria universitaria eligiendo una disciplina, como ingeniería o negocio, y van siendo orientados para irse formando según sus intereses. Esto da la oportunidad al estudiantado de tener una educación flexible y personalizada que se enfoca en sus capacidades y pasiones. Aún cuando tienen la posibilidad de adecuar su programa de estudios y no ingresar a una profesión como tal, terminarán graduándose de una carrera universitaria de acuerdo con la trayectoria.

Las instituciones educativas reconocen la rapidez con la que el mercado de aprendizaje para personas mayores a 25 años ha cambiado, y están apoyando a las universidades de dos años mediante el diseño de nuevas trayectorias basadas en investigación y evidencia.

Un nuevo concepto para apoyar a los estudiantes adultos es el de “acreditación incremental” que divide los grados y el aprendizaje en pequeñas unidades. Además, los estudiantes obtienen credenciales en cada clase rumbo al título profesional, a diferencia del modelo tradicional donde se obtienen créditos. Esto permite que, en caso de no poder completar sus estudios, cada curso tiene un valor reconocido, a diferencia de una carrera universitaria en normalmente donde es “todo o nada”.

También se han desarrollado marcos de acreditación como la iniciativa “Credencial sobre la marcha” del SUNY Empire State College o el proyecto de Workcred centrado en incorporar certificaciones en las licenciaturas para mejorar la relevancia de los programas de titulación para adultos en el mercado laboral. Un ejemplo local es el de la Universidad TecMilenio que creó el Centro de Desarrollo de Competencias (CDC) donde, en conjunto con empresas, crean contenidos y programas basados en competencias en demanda en la vida real. Todos estos esfuerzos tienen en común la creación de marcos y herramientas completamente nuevas que dependen de la colaboración intersectorial para crear un mercado con más opciones de aprendizaje digital.

El sector de educación superior constantemente se ve presionado por mejorar la empleabilidad de los graduados y asegurar que ellos estén alineados con las necesidades del mercado laboral, aunque estas estén en constante cambio. Sin embargo, los empleadores no participan en la educación postsecundaria o no mantienen el apoyo. La industria ve a las universidades como proveedores de talento, como entrenadores de su próxima fuerza laboral. Los Modelos de aprendizaje experiencial son una manera en que los empleadores pueden apoyar a estudiantes en su búsqueda de empleo, ya que, más que ofrecer una pasantía tradicional, les permitiría aplicar a una posición dentro de una empresa, siempre que la misma tenga proyectos para integrar a los aplicantes. Por ejemplo, dentro del esfuerzo del Tec21 por vincular a los estudiantes con el entorno, está el “Modelo de Experiencia Profesional” (MEP) donde el alumno tiene la oportunidad de trabajar un semestre en una empresa en un horario de tiempo completo teniendo proyectos especiales para revalidar materias. Así el estudiante tendrá experiencia real y profesional al mismo tiempo que fortalece sus habilidades.

Algunos trabajos están experimentando con alternativas a las opciones tradicionales de educación postsecundaria, ofreciendo credenciales relacionadas con las habilidades más valuadas dentro de la fuerza laboral. Según un análisis de Strada Education Network, una de cada diez personas encuestadas obtuvo algún tipo de credencial por medio de una empresa.

Este tipo de alternativas ofrecen una gama cada vez mayor de opciones digitales para los estudiantes adultos. Aunque las credenciales alternativas siguen siendo una área en desarrollo, para aquellos que no pudieron obtener un título profesional pueden ser su única opción para crecer en un mercado laboral que está en constante cambio. Tanto los empleadores como los líderes educativos deben monitorear y analizar estas alternativas para ofrecer un ecosistema de opciones más versátil.

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