¿La pornografía es prostitución?

Por:

Investigadora e historiadora colombiana, analista de derechos humanos, prostitución y trata con fines de explotación sexual y crímenes de lesa humanidad en el marco del conflicto armado colombiano.

En las variadas formas de explotación sexual de la mujer emergen dos términos entre los cuales no existe una mayor diferencia, pudiéndose afirmar que son similares porque sólo los separa una delgada línea: se trata de la pornografía y la prostitución. Algunas personas afirman que las mujeres en prostitución son las mismas de la pornografía, forman parte del mismo núcleo económico de la explotación sexual, luego son equivalentes; otras, que son categorías disímiles de actividades de dos “industrias – empresas” separadas y así en las dos se refiera a compra de sexo por dinero, la pornografía es una industria multimillonaria que impregna con visos de legalidad la cultura contemporánea y la prostitución no.

Las raíces etimológicas de las palabras

Para adentrarse en su análisis es práctico  iniciar con el origen etimológico de las dos palabras encontrando que el término «prostitución» proviene del latín prostitutio, –ōnis que a su vez proviene del verbo prostituere, que significa exhibir para la venta, traficar con el cuerpo; prostituir designa literalmente exponer a la persona públicamente a posibles compradores, exhibirla a las miradas del público. Desde este ángulo la prostitución es la actividad en la que la mujer es mercantilizada para mantener relaciones íntimas con otros seres humanos a cambio de una retribución que generalmente recauda el explotador o proxeneta.

Pornografía (πορνογραφία) es un neologismo creado en el siglo XIX, compuesto por las palabras griegas πόρνη (pórnē, ‘prostituta’ ‘ramera’) y γράφειν (gráphein, ‘grabar, escribir, ilustrar’) y el sufijo –ία (-ía, ‘estado de, propiedad de, lugar de, sobre algún tema’), cuyo significado no es una representación gráfica del sexo o la sexualidad en general, sino la descripción o ilustración de las personas prostituidas o de la prostitución, dicho de otra forma, del sexo con fines comerciales. Inicialmente se refería sólo a libros, tratados o estudios de alto contenido sexual, pero con el tiempo se empieza a aplicar a todos los productos comerciales que provocan excitación sexual en el espectador: películas, fotografías, pinturas, música, animaciones, literatura, historietas, audios, entre otros.

Prostitución convencional vs online

En el caso de la prostitución se ha querido decir que en lugar de ser un tercero quien explota la prostitución de una mujer, es ella misma, es decir es ella es quien “ejerce la prostitución” y no un tercero quien la explota. En el caso de la pornografía, se ha querido decir que son acciones fingidas y no reales, incluso, una fantasía cinematográfica, ficción o magia.

En la práctica son los productores/pornógrafos/proxenetas quienes piden a la mujer que tenga una actividad sexual frente a un dispositivo de video con el objeto de provocar la excitación del consumidor de porno, a cambio de una compensación en dinero. Muchos de estos actos se hacen con violencia, humillación, violación y degradación. Estos actos sexuales realizados directo en cámara y/o grabados en una película o video, tienen una finalidad comercial y es su circulación en el mercado virtual. Esto es lo que se ha llamado la “prostitución online o prostitución 2.0”.

Sin embargo, un acto pornográfico no solo explota a la persona en el momento de realizarlo, sino que persiste en el ciberespacio por tiempo ilimitado. Cuando se negocia con su imagen una y otra vez, por parte del consumidor de pornografía, depredadores, tratantes, estudios o plataformas, la mujer es explotada comercialmente repetidamente, sufriendo un daño irreparable.

La diferencia entre prostitución online y prostitución convencional es que, en la primera, la mujer es prostituida ante la cámara, ya no experimenta estos actos sexuales directamente, sino a distancia. El hecho de que la mujer utilizada sexualmente sea transportada en papel, celuloide o virtualmente puede hacer que la transacción parezca más distante, pero no menos real, es un acto sexual comercial para las personas involucradas, porque lo virtual es real y el sexo de una persona se intercambia por dinero de otra, siendo los medios, el intermediario y el tratante o proxeneta.

Dos caras de la misma moneda

La prostitución online, es un fenómeno creado para proporcionar mujeres prostituidas a la “industria del sexo”, pero también para crear una forma legal que influya políticamente y “blanquee” el negocio, legitima la explotación sexual de la mujer y con la ayuda de los medios, el cine, la publicidad se contribuye a generar tolerancia de la sociedad frente a esta violencia contra las mujeres. Esto significa que está vinculada íntimamente a la prostitución, la produce, y crea demanda para sí misma. La prostitución online es adictiva, crea y acrecienta el deseo en los consumidores aumentando más y más la demanda y con ella la trata de mujeres y niñas con ese fin.

La distorsión de las relaciones sexuales y la degradación de la mujer están presentes en la prostitución convencional y en la prostitución online. La relación entre prostitución virtual/filmada y convencional es circular; sin prostitución, no habría prostitución virtual, y mientras haya este tipo de pornografía, habrá prostitución. La prostitución virtual, es ideología, anuncio, marketing, pedagogía de la prostitución; en la calle/reservado/burdel, es el motivo; una difunde la idea de una sexualidad masculina dominante, violenta y la segunda permite implementarla; en las dos se realizan actos intrínsecamente de prostitución. En la “pornografía” las personas dependen de dueños y  administradores de estudios y plataformas, en la prostitución convencional de dueños y administradores de burdeles, residencias, clubes, pisos,…unos y otros son proxenetas que viven de la explotación sexual del cuerpo de las mujeres.

En la  “pornografía” se venden incluso prácticas violentas que luego se practican luego en la prostitución tradicional; las mujeres son las mismas, las actividades son las mismas, las relaciones de poder son las mismas, la desigualdad es la misma, la dominación sexual es la misma, en las dos ocurre actos de violencia sexual a cambio de un precio o valor. Son las dos caras de la misma moneda: la industria de la explotación sexual.

Esta industria  súper poderosa está envenenando con sus proxenetas, abogados y políticos corruptos a la familia y a la sociedad convirtiendo la prostitución virtual o pornografía en una actividad comercial legalizada, perfectamente integrada y disponible a domicilio y sin ninguna ética dejan de lado el proceso formativo de las nuevas generaciones mientras ellos usufructúan el dinero generado de la explotación sexual de la mujer.

Fuente: https://tribunafeminista.elplural.com/2021/09/la-pornografia-es-prostitucion/

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Docente - Investigadora Educativa.
Venezolana.
Doctora en Cs. de la Educación, Magíster en Desarrollo Curricular y Licenciada en Relaciones Industriales.

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