Las nuevas tecnologías en el campo educativo

Por Francisco Alfonso Avilés

“En cuanto a la educación pública, nada tiene de variable, nada que dependa esencialmente de las circunstancias. El fin de la educación será siempre el mismo, en cualquier siglo: formar hombres virtuosos e ilustrados” aseguraba Diderot.

“La sobrevaloración de la técnica y, en estos momentos, el dominio universal de las nuevas tecnologías, han tenido un papel de una relevancia extraordinaria en la sociología del conocimiento, en la ordenación de la educación a todos sus niveles, en el desuso o mal uso del lenguaje, en la descalificación de la vida intelectual entendida como crítica e innovación- también como herencia- y, en suma, en la aparición de lo que hoy podemos llamar ya una <nueva mentalidad>”, apunta Jordi Llovet en Adiós a la universidad, El eclipse de las humanidades.

Al principio, para el gran público, el uso de computadoras ” solo significó un beneficioso ahorro de tiempo en la práctica de la escritura y en el archivo de datos”. ” Es indudable que tanto la escritura <creativa> como cualquier otra práctica redactora recibieron un soporte de primera categoría cuando pudieron utilizarse los procesadores de texto. Fue útil para escritores, profesores, estudiantes, periodistas y un montón de profesiones. Es cierto que la operación de escribir a mano, incluso con una máquina de escribir, vinculaba entre sí la escritura y el cuerpo de una forma mucho más mediatizada y movía el entendimiento a reflexiones más pausadas, no se puede decir que la aparición de la computadora haya supuesto daño sustancial alguno a la creación literaria”

Tampoco conlleva a una ruptura con el conocimiento científico el hecho que las computadoras hayan sido capaces de colaborar eficazmente en el dibujo de proyectos arquitectónicos, el cálculo de materiales y la práctica de los análisis clínicos, entre muchas otras cosas, todas ellas muy ventajosas y de gran provecho para el bienestar común.

Jordi expresa que el problema surgió en el momento en que, a causa de los intereses económicos y comerciales que hay detrás de esta industria fabulosa, los ingenieros e informáticos fueron capaces de inventar herramientas tan sofisticadas como las videoconsolas, los teléfonos portátiles, Internet, el iPod, el e-book, el iPad, Messenger, WhatsApp, Facebook…La acumulación de semejante cantidad de herramientas con soporte electrónico trajo consigo que los usuarios- muchos de ellos personas jóvenes, estudiantes, entusiasmados por esas invenciones provistas de un seductor y enorme componente lúdico- empezaran a delegar en estas muestras de la nueva tecnología muchas de las actividades, entre ellas las educativas, que habitualmente habían confiado a actuaciones más mediatizadas.

“Si los efectos de un aparato tan elemental – por ejemplo, la sensación de impotencia que experimenta un usuario de teléfono móvil, cuando comprueba, a veces, que no hay <cobertura>, en este caso, puede ser absoluta- se extienden al ámbito general de las nuevas tecnologías, entonces aparecen implicaciones más relevantes. La posibilidad de que un estudiante, por poner otro ejemplo, pueda extraer de su conexión a Internet cualquier información relativa a un tema de investigación o un trabajo de curso propuesto por el profesor anula de raíz la posibilidad de que utilice los mecanismos más mediatizados que se empleaban tradicionalmente para el mismo fin: búsqueda en un índice de materias en una biblioteca, selección de una serie de libros, estudio del contenido de dichos libros, elaboración propia de un resumen de lo que se ha estudiado, redacción que incluya las citas bibliográficas…”

¿Qué ha provocado todo ello en el campo educativo y profesional en general ? , pues sencillamente que los tradicionales procesos “de selección de datos, de capacidad analítica y sintética y de redacción de las ideas consiguientes…ahora se han transformado en procesos inmediatos sobre documentos indiscriminados, procesos en los que apenas si tienen un papel ni la hipótesis de trabajo, ni la investigación propiamente dicha, ni la diferenciación de los materiales recopilados, ni la reflexión sobre dichos materiales, ni la elaboración detenida de los resultados finales. Ahí donde la actividad intelectual estaba presidida por estrategias mentales y mecanismos cognitivos de larga duración, ahora con las nuevas tecnologías, reina en estos momentos, una actividad inmediata, rápida y en apariencia de una eficacia sorprendente”.

En Adiós a la universidad. El eclipse de las humanidades se afirma que no por casualidad la proliferación de estas nuevas tecnologías- que todo el mundo usa y por las que se siente una verdadera fascinación- ha avanzado en paralelo del uso del lenguaje oral y la escritura por parte de muchas personas nacidas ya en plena inmersión de estos inventos. Siempre quedará la duda de si muchas de las páginas-blog de creación personal y casi todos los mensajes enviados por vía electrónica, como los SMS, activan el lenguaje verbal en el mismo grado que impusieron en su momento la elocuencia, la literatura, o las meras formas de cortesía escrita sobre el papel. “Como pasa con las cosas de este mundo, la cuestión de las nuevas tecnologías nunca le parecerá un problema a mucha gente, mientras que otros lo verán como algo preocupante, que reviste una gran complejidad y que debe ser motivo de observación crítica”. Hoy en día hay un uso indiscriminado en el terreno de la educación de las nuevas tecnologías y no siempre de manera eficaz en la difusión del conocimiento. La distancia que existe entre el estudio en libros impresos y una lección divulgada por la vía Internet o con el uso de las computadoras, es otra historia, El problema que acarrea el uso más extenso, más eficaz y divulgado por las nuevas tecnologías en el ámbito de la educación no reside tanto en los contenidos que se pueden vincular a través de dichos medios, cuanto en los hábitos sobre el conocimiento que adquieran los individuos receptores de tales aparatos. En muchos centros educativos donde se divulgan cursos completos por Internet ya no es necesaria la presencia del alumno y el profesor.

Las computadoras no fueron inventadas como un aliado de la educación, sino como un elemento que facilita el almacenaje de datos, el acceso a la información y la rapidez en la comunicación interpersonal- aunque no tardó en convertirse en la satisfacción de la necesidad de distraerse de los usuarios-, la consecuencia ha sido que toda persona joven que se encuentra delante de una computadora, donde quiera que sea- incluyendo un aula- se relaciona con ella más según una pauta inmediata y lúdica que con arreglo a las premisas más duras, de la adquisición gradual y mediatizada de conocimientos.

Un estudiante de cualquier nivel se sitúa frente a una computadora, en estos momentos, con la idea de que por fin ha llegado a sus manos el instrumento que debe facilitarle aprehender algo. “Ahora, con la expansión de las computadoras -en todos los niveles educativos- la labor del profesor ha quedado relegada -o así será- a dirigir a los estudiantes no a su palabra, sino a la computadora, de enorme capacidad en cuanto al número de bits (unidad mínima de información), pero a fin de cuentas falta de inteligencia. Como quiera es difícil, cuando no imposible, que un profesor domine a la vez los recursos de la palabra oral, el dibujo coloreado, el arte de los esquemas, los gestos y movimientos corporales y toda la serie de asuntos y circunstancias que son del caso; después de un tiempo, los estudiantes no tendrán la menor duda en conceder una más grande autoridad a las máquinas que a la figura y la palabra del profesor”.

Fuente:

https://www.diariodexalapa.com.mx/analisis/las-nuevas-tecnologias-en-el-campo-educativo-7316614.html

Fuente de la Imagen:

https://www.diariovasco.com/tecnologia/educacion-llega-nuevo-20200315104344-nt.html

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Las nuevas tecnologías en el campo educativo – Sarraute Educación María Magdalena

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