Cuando la literatura se hace parte de la vida cotidiana

Por Silvina Salinas

Agostina Luorno es la autora de “Una vida casi redonda”, un cuento para las infancias sobre la búsqueda de los deseos.

En cada cumpleaños, María Luisa Esfera Redondo pide el mismo deseo: tener un vértice. Pero este año está dispuesta a todo para lograrlo. Sobre este deseo y el camino que realiza su protagonista se trata Una vida casi redonda, el cuento infantil escrito por Agostina Iuorno, ilustrado por Claudio Bonarrigo y editado por Libros Silvestres.

Una niña redondita y una bruja bastante desaliñada pero para nada temible, son las protagonistas de este relato al que su autora define como “una historia geométrica sobre los deseos, la valentía de ir a buscarlos y las sorpresas que puede deparar el camino”.

Pero, ¿quién es Agostina Iuorno y como nació este cuento? Una vida casi redonda es el primer libro que publica Iuorno, y es su primera obra infantil. En charla con La Capital, la autora cuenta que cuando terminó de escribirla lo primero que hizo fue compartirla con el ilustrador Claudio Bonarrigo con quien siempre tuvo la idea de concretar una obra infantil. De allí en más, comenzó un largo proceso. “Este fue un trabajo artesanal y en equipo, muchas personas participaron en él con su mirada y aporte”, dice la autora. Sostiene que nada se hace solo y que el libro no es solo de ella sino que fue hecho “entre todos, porque detrás de algo siempre hay mucha gente”.

A lo largo de los años, Iuorno transitó distintos caminos. Estudió psicología, fue bailarina, viajera y maestra de danzas. Trabajó durante varios años con niñas, niños y personas mayores, y actualmente se desempeña como operadora comunitaria en un centro de día de Villa Gobernador Gálvez, donde desarrolla tareas en contacto con las infancias y las adolescencias. La joven autora rosarina escribe desde pequeña y dice que el ejercicio de la escritura la hace sentir cerca de su corazón. Por eso a la hora de explicar los por qué, apela a su memoria emotiva y se traslada a aquellos momentos de su infancia que define como “sagrados”, y que tienen que ver con los encuentros literarios entre ella y su papá. “Desde muy chiquita me gustó leer, jugaba con los personajes de los libros. Cuando mi papá llegaba de trabajar y yo aún no sabía leer, siempre teníamos un ratito donde él me leía cuentos, para mi ese espacio era hermoso, sagrado, ahí creo que empezó esa semillita”, recuerda.

Desde entonces, la escritura de diarios y cuentos formó parte de su cotidiano. Del mismo modo nació Una vida casi redonda, un relato que en su génesis tuvo relación estrecha con lo doméstico y su día a día familiar.

 

Una historia geométrica

Para entender como nació esta historia geométrica Juana debe entrar en escena. Se trata de la hija de la autora, con quien Iuorno suele viajar al país de los cuentos. “Mi hija estaba estudiando geometría en la primaria y estaba muy retobada con la tarea, así que para ponerle un poco de onda empezamos a inventarnos un cuento y a tirar ideas al aire sobre personajes geométricos. Ahí me di cuenta que me daban muchas ganas de escribir lo que estábamos creando, porque me imaginaba los personajes”, recuerda.

El relato pergeñado por Agostina y su hija, en el marco de una batalla matemática, es la demostración de que la literatura es un buen recurso para acercarse a lo que resulta inentendible y suavizar el agobio. Pero sobre todo, es la evidencia de que puede ser parte de lo cotidiano.

En este diálogo compartido con Juana nacieron María Luisa Esfera Redondo y Norma Oscuridad, dos personajes que dicen más de lo que parece a simple vista. Las brujas, casi siempre demonizadas en la literatura infantil, tienen su revancha con Norma, una hechicera bastante desprolija y un poco sucia, pero con la que resulta un placer tomar la leche y charlar un rato. “En realidad creo que Norma es nuestra bruja interna, somos nosotros, es nuestro personaje que fue marginado pero que tiene un montón de dones”, reflexiona Iuorno.

Y qué decir de María Luisa, que va decidida en busca de un deseo y en el camino se encuentra con un montón de sorpresas y se arrepiente. ¿Pero quién dijo que los deseos son inmutables y que no vale cambiar de idea? “María Luisa se imaginaba una vida fantástica si se le cumplía su deseo, pero se dio cuenta que en realidad era un chasco. Aún cuando no hay una intencionalidad, el cuento plantea está posibilidad de arrepentirse y volver atrás”, señala.

Una idea y un relato que es válido para todos y todas, y para distintas edades, una de las características que destaca a la editorial Libros silvestres, que propone a los lectores historias sin edad. “A mi me pasa eso con los libros, cuando un libro infantil es bueno también le gusta a un adulto”, dice Iuorno, y cuenta que algo de la inspiración de Norma Oscuridad vino del lado de una historia infantil que se llama “El castillo de la bruja desordenada”, un cuento que le leyó a Juana cuando era más pequeña, pero que ella como adulta disfrutaba tanto o más que su hija. “Cada libro —dice— es de quien lo lee”.

Fuente:

https://www.lacapital.com.ar/educacion/cuando-la-literatura-se-hace-parte-la-vida-cotidiana-n2697644.html

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