Violencia machista y pobreza: ‘Criada’, las aplaudidas memorias de Stephanie Land, ya están en España

Por: María G. de Montis

Una víctima de la violencia machista se encuentra, después de abandonar a su pareja, en una situación de vulnerabilidad y precariedad absoluta. No tiene ni una red familiar ni amigos en los que apoyarse, es pobre y, además, está embarazada. Pero ella quiere darle a su bebé una vida mejor de la que le dieron sus padres, por lo que abandona su sueño de ir a la universidad y comienza trabajar limpiando casas. Por la noche, cuando acababa sus interminables y mal pagadas jornadas, escribe textos sobre las personas que la han acompañado durante el día en su trabajo de asistenta.

Esta es la premisa de la que parte ‘Criada. Trabajo duro, sueldos bajos y la voluntad de supervivencia de una madre’ (2021), el último libro editado en Capitán Swing que es, además, la historia real de su autora, la estadounidense Stephanie Land. La escritora cuenta en estas memorias las dificultades que tuvo para sacar adelante a su bebé; ella y su hija Mia pasaron varios años viviendo por debajo del umbral de la pobreza, dependiendo de los programas de asistencia social para sobrevivir.

Ahora, este libro se ha convertido en una miniserie para Netflix, convirtiéndose en uno de los estrenos más exitosos de la plataforma.

Un libro de memorias que también habla por otras

Las memorias, publicadas en 2019 en Estados Unidos, pronto se convirtieron en un éxito de ventas alabado por crítica y lectores; el expresidente Barack Obama llegó a recomendar estas descarnadas memorias en su lista de lecturas estivales. Tanto es así que, apenas dos años después de su lanzamiento, Netflix la ha convertido en una miniserie. El resultado, ‘La asistenta’, es una creación de Molly Smith Metzler protagonizada por Margaret Qualley (‘Érase una vez en Hollywood’) y su madre, la actriz Andie MacDowell (´Cuatro bodas y un funeral´).

El libro, que acaba de publicarse en España, intercala los recuerdos de la infancia de la protagonista, fruto de un embarazo adolescente y una relación de violencia y maltrato, con la gestación y niñez de su primera hija, concebida a los 28 años con un joven alcohólico y abusador. Después de romper la relación con el padre de su bebé, la joven decide dejar sus estudios y empezar a trabajar en la limpieza de casas. “Mis padres habían cambiado de vida dejándome emocionalmente huérfana”, escribe la autora en esta traducción de Mireia Bofill. “Por mi parte, me había jurado que jamás interpondría semejante distancia física y emocional entre Mia y yo”.

Los textos que escribe durante esa época, con los que se evade de las violencias (económica, machista, social) que la acosan, son el origen de las memorias que después la dieron a conocer como escritora. Por el día, Land trabajaba como limpiadora y cuidaba de su hija; durante la noche, narraba las historias de gente que conocía y vivía en situaciones precarias: las de estadounidenses mal pagados que comían gracias a cupones para obtener alimentos, las de ciudadanos sin recursos que habitaban viviendas sociales por pocos meses, para después volver a la calle,  o las de madres solteras que, como ella, hacían malabares para llegar a fin de mes.

Regular los cuidados, una tarea pendiente

Estos relatos, sus recuerdos infantiles y la relación con su propia madre, enferma y ausente, se entrelazan durante más de 300 páginas, en una historia vertebrada por la huida de una relación abusiva, la crianza de una hija pequeña y las dificultades para escapar de un contexto de pobreza. A lo largo de los capítulos, esta madre depende de la caridad y de los ya de por sí escasos recursos sociales para sobrevivir. “Vivir en la miseria”, asegura en el libro, “se parecía muchísimo a estar en libertad condicional; el delito: carecer de recursos para sobrevivir”.

Una reflexión que secunda la activista de Territorio doméstico Rafaela Pimentel, autora del prefacio que abre la edición española del libro: “Cuando leo la historia de Stephanie Land, a través de las casas que limpia cada día, y las peripecias que tiene que hacer para cuidar a su hija”, enumera Pimentel, dominicana que vive en España desde hace casi treinta años, “bajo el temor de que le nieguen la ayuda para poder llevarla a la guardería y así poder trabajar, leo la historia de miles de migrantes trabajadoras domésticas”. Tanto Land como Pimentel coinciden en la necesidad de políticas públicas que protejan y garanticen los derechos de estas mujeres y las demandan en este libro.

En el caso de Land, la escritora consiguió estudiar en la universidad seis años después de empezar a limpiar casas. Gracias a unas becas y préstamos, pudo estudiar una licenciatura en inglés y escritura creativa por la Universidad de Montana. Poco después, comenzó a trabajar como autora.

Una serie sobre dobles jornadas

Apenas dos años después de la publicación de este libro, que no tardó en ingresar en la lista de más vendidos del ‘New York Times’, Netflix ha lanzado su propia adaptación. La miniserie, obra de Molly Smith Metzler, se ha convertido en pocos días en uno de los títulos más vistos de la plataforma.

Esta ficción de diez capítulos está protagonizada por Margaret Qualley en el papel de Alex, a quien acompaña el actor Nick Robinson como su expareja, Rylea Nevaeh Whittet en el papel de Maddy, su hija pequeña y Andie McDowell como la madre de Alex. La serie sigue a la protagonista desde el momento de la concepción hasta el final de sus estudios de escritura creativa, cuando debe enfrentarse a su expareja, Sean, por la custodia de su hija.

Fuente: https://efeminista.com/criada-memorias-stephanie-land/amp/

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Docente - Investigadora Educativa.
Venezolana.
Doctora en Cs. de la Educación, Magíster en Desarrollo Curricular y Licenciada en Relaciones Industriales.

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