El castellano de Latinoamérica

Por María Luisa Miretti

Latinoamérica nos hermana en una lengua común: el castellano con todas sus variantes -incluidas las lenguas originarias- y no el español como nos quieren hacer creer los súbditos de la Corona y -tal como hicieron Nebrija o Cervantes Saavedra- son legados históricos que requieren de nuestra custodia.

El encuentro de culturas en 1492 aún nos pesa en Latinoamérica, quizás porque muchos interrogantes quedaron abiertos y otros silenciados.

Saber que un Guaraní sigue buscando su huella ancestral o un Mapuche reclama la tierra que le pertenece, o un Paka subsiste por el trueque o un Mocoví intercambia sus mercancías porque no ha logrado acuerdo con el gobierno local, o que aún no se abrieron los expedientes de los Pilagás para revisar el caso de Rincón Bomba, duele. No hay políticas de Estado que contemplen a éstas y a tantas otras etnias que habitan el Cono Sur o la Triple Frontera.

Cada uno de ellos estaban presentes cuando los conquistadores arribaron a estas tierras en 1492, con el fin de imponer su cultura sin importar lo que encontraban. 526 años pasaron y seguimos igual, apenas barnizados los que estamos aquí, porque los de allá se llevaron todo, aunque como dijo el poeta “se llevaron todo pero nos dejaron todo, nos dejaron la palabra”.

Y ésa es la joya más preciosa que tenemos que cuidar, porque será la que permita mantenernos unidos. La palabra, con su color, su ritmo, su cadencia, su tonada y melodía y aún con su variante léxica, porque será la que nos permitirá estar más unidos y unidas que nunca a lo largo y ancho de América Latina.

No en vano Antonio de Nebrija se apuró a escribir la 1ª Gramática Castellana en el mismo año de la Conquista (1492), con un único objetivo: que no destruyeran la lengua, que no volviera a suceder la misma barbarie anterior cuando la invasión de los bárbaros al verse sorprendidos, avasallados y divididos en tierras e idiomas. Nebrija asentó las bases de la prosodia, la ortografía y la sintaxis castellana para que nunca más se destruyeran las vías de comunicación entre los humanos y con ello creó los cimientos de la lengua castellana.

Años más tarde El Caballero de la Triste Figura desplegó por toda la región de Castilla las anécdotas más extraordinarias, alucinantes y fabulosas que hasta la fecha se hubieran podido superar, en un lenguaje tan exquisito y fabulador que por ese motivo bien se podría decir que forjó los umbrales de la primera novela en lengua castellana: El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Don Miguel Cervantes Saavedra, quien falleció el 23 de abril, motivo por el cual se lo conmemora mundialmente como Día del Idioma Castellano.

Es bueno recordar entonces que Latinoamérica nos hermana una lengua común: el castellano con todas sus variantes -incluidas las lenguas originarias- y no el español como nos quieren hacer creer los súbditos de la Corona y -tal como hicieron Nebrija o Cervantes Saavedra- son legados históricos que requieren de nuestra custodia.

Fuente del artículo: https://horacero.com.ar/contenido/1449/el-castellano-de-latinoamerica

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El castellano de Latinoamérica – Sarraute Educación María Magdalena

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