El Día de las Madres nació como una protesta

México/10 de mayo 2021/

Es escritora y editora mexicana. Es autora de Linea nigra, un ensayo literario sobre la maternidad.

 En mi casa no se celebraba el Día de las Madres. Mi abuela lo odiaba. Le recordaba los bordados y manualidades que la ponían a hacer en la escuela para regalárselos a su madre, que siempre le salían mal. Le recordaba también a su propia madre, enferma de Parkinson, a quien cuidó durante sus últimos años. Mi bisabuela se emocionaba mucho ese día y se arreglaba para ver a sus hijos. Durante el resto del año la visitaban muy poco, pero ahí estaban ese día, puntuales y con flores. A mi abuela le daba tristeza, pena ajena y coraje tener además que hacerle de anfitriona. Nunca quiso festejarlo, no aceptaba regalos ni felicitaciones. Le parecía una fecha hipócrita y artificial. Lo que sí le gustaba era ir a los restaurantes ese día en particular a Sanborns, para ver cómo sacaban “a pasear a las viejitas”, así decía. Se reía de los peinados bombachos, de los atuendos, y escuchaba las conversaciones en las mesas de junto. Luego volteaba para contarnos de qué estaban hablando. Sus diagnósticos nos mataban de risa. El último Día de las Madres que salimos con mi abuela, ella tenía ya una demencia senil avanzada y todo el trayecto fue deseándonos feliz navidad.

Mi madre también aborrecía la fecha. Un poco por herencia, supongo, pero su mirada era es más ideológica porque la consideraba una celebración consumista y llena de clichés, cuyo único propósito era hacer gastar a la gente. En la primaria hippie a la que asistí no se celebraba el Día de las Madres, por los mismos motivos. Así que nunca hice tarjetas, no recité poemas ni armé espectáculos ni desfiles. La conmemoración, en realidad, nunca me significó realmente nada salvo mucho tráfico en las calles y eso no cambió cuando nació mi hijo. Empecé, eso sí, a recibir cadenas por WhatsApp, rosas virtuales y mensajes empalagosos que me enchinaban las pestañas y me ponían de pésimo humor. También, lo admito, recibí un dibujo indescifrable de mi hijo que me encantó, aunque no más que los que hace todos los días.

Ya no recuerdo cómo di con la historia del origen del Día de las Madres, pero de ahí nació mi convicción de que la fecha tiene remedio, si logramos retomar sus raíces de protesta. Hoy, la celebración se construye alrededor de los estereotipos decimonónicos de la madre sacrificada, entregada, amorosa y perfecta que tanto daño les hacen a las mujeres en general y a las madres en particular. Todo gira alrededor del consumo, en especial de los electrodomésticos, como para regresar a la madre a su lugar patriarcal por excelencia: la cocina, y ahí retenerla con juguetes nuevos. Parece inverosímil que esta celebración edulcorada y cursi tuviera, en realidad, un origen feminista. Pero lo tiene.

Fuente: https://www.nytimes.com/es/2021/05/08/espanol/opinion/dia-madres-2021.html

mariamsarraute Ver todo

Docente - Investigadora Educativa.
Venezolana.
Doctora en Cs. de la Educación, Magíster en Desarrollo Curricular y Licenciada en Relaciones Industriales.

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